Bosques de Paz, la cura para el daño ambiental en La Popa

22 de abril de 2018 12:00 AM

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El tono verde resplandeciente que emanaba el cerro de La Popa y que daba vida a decenas de barrios que se asentaron en sus faldas se va perdiendo cada vez más.

No solo el cambio climático ha sido un factor determinante para debilitar este ecosistema, sino las malas prácticas de terceros que han explotado este bosque seco tropical hasta el punto de ponerlo en alerta roja.

Pese a la variedad de flora existente en el cerro y todo ese significado religioso que estamparon los Agustinos Recoletos desde antes del siglo XVII , el incremento en la tala y quema de árboles va en ascenso.  La Popa está amenazada.

Destrucción a pedazos

Hasta el momento son pocos los dolientes del cerro. Hace pocas semanas  líderes comunales denunciaron públicamente que personas inescrupulosas  han debilitado La Popa en su máxima expresión. En los últimos meses a aumentado la deforestación y  parcelación de lotes para su venta y posterior creación de invasiones.

Según habitantes de las faldas de La Popa, esta práctica ilegal va en aumento hasta el punto que los terrenos están divididos con cintas amarillas y que con solo $100 mil se puede “obtener una tajada”.

Tras las denuncias el Distrito ha emprendido  una serie de operativos en la zona, a través del Establecimiento Público Ambiental (EPA), la Secretaría del Interior, la Policía Metropolitana y el Cuerpo de Bomberos, el cual ha apagado más de 26 incendios forestales en el cerro de La Popa en lo que va del año.

Bosques de Paz

¿Qué hace el Distrito para preservar este ecosistema? Sergio Londoño Zurek, Alcalde (e) de Cartagena, manifestó que desde junio del 2017 ha trabajado en una iniciativa que hará que La Popa renazca.

Se trata de Bosques de Paz, un modelo que integra cuatro componentes que son: la recuperación ambiental de los ecosistemas, el desarrollo de las comunidades asentadas en el territorio a través de proyectos productivos, la educación ambiental y la construcción de un monumento vivo de paz como memoria histórica del conflicto armado en la zona de influencia.

El proyecto se basa en la Resolución 470 del 2017 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, que dicta los parámetros para un Bosque de Paz.

“Este es un mecanismo no solo para la conservación de ecosistemas, sino para darle a las personas de estas zonas proyectos productivos y nuevas alternativas de vida. Para Cartagena tener el primer bosque de paz urbano en el país representa un importantísimo logro, sobre todo por la importancia que reviste el cerro de La Popa.

“La Popa es un ecosistema de bosque seco tropical que vale la pena conservar y que está en peligro por la deforestación, los riesgos del cambio climático, pero también por la interferencia humana”, expresó el mandatario.

Cabe resaltar que Bosques de Paz está en etapa de preformulación, por lo que se espera que en el segundo semestre de este año arranque parte de la intervención al cerro.

Una inversión palpable

La adecuación de un jardín botánico, la generación de empleo para las personas que habitan en el cerro a través del turismo, al igual que  jornadas de emprendimiento social, una caracterización y la reforestación de 30 hectáreas de bosque seco tropical, son algunos de los propósitos de este proyecto.
Los recursos para poner en marcha esta iniciativa no son del erario, sino dineros gestionado por la  Agencia Presidencial de Cooperación (APC- Colombia) a escala internacional.

El proyecto va a ser apalancado por el fondo Colombia Sostenible, que administra el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)  y el cual tiene apoyo de Noruega, Suiza y Suecia.

La APC tiene voz y voto sobre este fondo, que entró en operaciones desde el año pasado. El presupuesto es cercano a los $7.000 millones, pero el monto no es definitivo porque el proyecto está en etapa de preformulación y se espera una intervención del Ministerio de Ambiente.

El Salto del Cabrón

En marzo de 2017 expertos advirtieron que el Salto del Cabrón, una roca de gran tonelaje que está en las alturas del cerro de La Popa, podría desplomarse tras presentar fisuras.

Ante la alerta y la angustia de los cartageneros, el Distrito tomó medidas inmediatas como restringir el acceso de vehículos,  turistas y hasta de artesanos al Convento de La Popa, todo esto mientras expertos de la Universidad de Cartagena aplicaban estudios geofísicos en la zona afectada.

Luego de conocerse los estudios y un plan de acción, la Alcaldía gestionó un préstamo por $2.000 millones para las obras en esta zona. El proceso licitatorio está en curso.


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