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El Magdalena, la arteria fluvial que está secando la economía colombiana

Por: Marcelo Almario - Vanguardia Liberal.

El fulgurante y caudaloso río que una vez fue navegado por el emblemático barco Florentino Ariza, cuyo mote remembraba el realismo mágico que plasmó el Nobel colombiano, Gabriel García Márquez, en libros como 'El amor en los tiempos del cólera' (1985) y 'El general en su laberinto' (1989), hoy dista de ser considerado como el Grande de la Magdalena.

Un fenómeno climático, apodado por los científicos como El Niño, que bien podría enternecer y ser maná del líquido vital, desde hace tres meses lo está convirtiendo en un verdadero desierto, comiéndose en un abrir y cerrar de ojos el agua de su caudal.

Una verdadera desgracia es la que rumia mordiendo el polvo de las dunas y playas de arena, que deja a su paso el soplo caluroso del pequeño engreído, el 70 % de la población colombiana que habita su ribera.

Una irremediable hecatombe económica evapora lentamente el 80 % del Producto Interno Bruto de Colombia generado por el transporte de carga, mercancías, insumos, alimentos, graneles y combustible, y también por la producción pesquera que brota de las aguas del principal afluente del país.

Las empresas navieras, las petroleras, las de transporte de pasajeros, y los pescadores le reclaman al implacable verano el haber convertido buena parte del caudal en un cementerio de arena seca, dejando al azar la navegación en municipios como Pinillos, Morales, San Pablo, Cantagallo, Puerto Wilches, Barrancabermeja, Puerto Berrío y Gamarra.

Imploran piedad. En sus rezos tratan de exorcizar al Niño. Piden al Mohán que las lluvias aparezcan y permita que el nivel de las aguas suba para que la navegación no vuelva a pararse y se multipliquen los peces.

“Agüita es lo que necesitamos. La situación es crítica y muy difícil”, exclamó en medio de las tantas correrías que por estos días hace por el río el director de Cormagdalena, Luis Mendoza.

“Para que se aprecie la magnitud de la situación, le digo que Ecopetrol tiene la capacidad de mover un millón de barriles de petróleo desde la refinería de Barrancabermeja hasta la refinería de Cartagena, pero en noviembre movilizó 880.000 barriles, y en diciembre solo 380.000”, argumentó.

Pero si a las grandes embarcaciones no les llueve, a las pequeñas lanchas que transportan pasajeros les escampa y las deja sin muelles donde atracar.

Es el caso de Cantagallo, municipio del sur de Bolívar, donde durante más de 11 días una playa de 100 metros no permitió el acceso de las chalupas. A los viajeros les tocaba quedarse en Puerto Wilches, a 10 minutos por río.

VARADOS EN EL MAGDALENA

Una mañana calurosa del 12 de noviembre de 2015, el capitán de navío Rafael Julio zarpó del puerto de Cartagena al mando del remolcador ‘Doña Piedad’.

Su misión lo responsabilizaba de transportar gigantescas estructuras que serían instaladas como trituradoras en una cementera del municipio de Puerto Berrío.

Él, su primer oficial  Pedro Matute, y los marinos Yoryi y Nery, se embarcaron en una travesía que nunca olvidarán por lo azarosa y desventurada que se tornó, al introducirse en la sierpe de un río que a cada kilómetro se quedaba sin calado.

Los cuatro lobos de río oteaban sumidos en el sopor como en su superficie el afluente se evaporaba.

El tránsito se les hizo cada vez más difícil, y dudaron cumplirle a la empresa Remolcosta, para la cual laboran, con la entrega antes que concluyera el 2015.

Los navegantes estaban advertidos, porque en septiembre Cormagdalena ya había reportado el trancón más fuerte del año, cuando durante cuatro días de parálisis total estuvieron varados 10 remolcadores y 80 barcazas.

El capitán cartagenero, que lleva 20 años de su vida navegando el río Magdalena, no dudó en afirmar que la actual ha sido la época en que más seco ha visto el río.

“Nos tocó fraccionar muchas veces la carga, y otras parar. Duré 10 días varado. Tuvieron que apoyarnos con una retroexcavadora para poder salir de donde estábamos atollados, un kilómetro río arriba de Barrancabermeja”, narró.

Julio hacía alusión a la mano que tuvo que darle Navelena, concesionaria encargada del proyecto de recuperación de la navegabilidad del río, para abrirle paso a su remolcador en medio de las playas de arena formadas por la evaporación de las aguas.

Son 12 los equipos de remoción mecánica y retroexcavadoras las que Navelena ha puesto a trabajar para abrir canal a las grandes embarcaciones que transportan carga, desde y hacia los puertos de Ecopetrol e Impala ubicados en Barrancabermeja.

Esta ayuda del hombre sumada a la divina, porque uno que otro aguacero a caído sobre la cuenca media del río Magdalena, permitió que Julio y sus hombres pudieran superar los embates del ‘Niño’.

Sí, lo lograron, pero su regreso a casa solo pudo darse un mes después de embarcarse para movilizarse río arriba, donde los remolcadores, planchones, buques y barcazas, corren un alto riesgo de encallar en el desértico Magdalena, que en algunos de sus tramos los pobladores ribereños pueden cruzar caminando. 

“Ese viaje lo inicié en Cartagena el 12 de noviembre y regresé el 13 de diciembre. En condiciones normales el viaje demora 8 días, pero con esta situación nos demoramos 18. Más del doble de tiempo”, rememoró Julio.

Así las cosas, al momento de hacer los cálculos financieros del viaje, el experimentado navegante solo atinó a decir que la peripecia le generó sobrecostos de operación por el orden del 40 %.

NIVELES HISTÓRICOS

El río Magdalena esta temporada ha tocado fondo y los bajos niveles que presenta no se daban por lo menos en los últimos 50 años.

El pasado 16 de enero en medio de un recorrido hecho desde el puerto de Barrancabermeja por el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Carlos Iván Márquez, las autoridades pudieron constatar que lo que han testimoniado los navieros y pobladores es cierto.

Márquez espera que con la reapertura de la hidroeléctrica El Quimbo el nivel de las aguas del río Magdalena suba 70 centímetros, con lo que se mejoraría las condiciones de navegabilidad.

Sin embargo, el asesor técnico de la dirección de Cormagdalena, Paulino Galindo, puntualizó que el caudal se encuentra en 30 centímetros, “solo cinco centímetros por encima del registro mínimo histórico que se dio en 1972”.

“Lo anterior quiere decir que llevamos seis meses por debajo de los registros históricos promedio, lo que ha impactado la navegación”, repentizó.

ECONOMÍA EN JAQUE

Ecopetrol advirtió que el bajo nivel del río no le permite evacuar y transportar el crudo pesado entre la refinería de Barrancabermeja y la de Cartagena.

Aseguró la estatal petrolera que el bajo nivel de las aguas no le está permitiendo transportar diariamente por el río unos 33 mil barriles de combustóleo, desde la refinería de Barrancabermeja hasta la refinería de Cartagena.

Por otra parte el gerente de operaciones de la Naviera Fluvial Colombiana, Raúl Muñoz, ya había advertido que la restricción de la navegabilidad de grandes embarcaciones de carga genera pérdidas mensuales a las navieras por el orden de los 7000 millones de pesos.

"NO HAY SUBIENDA"

De manera contradictoria la sequía del río este año no ha permitido que haya ‘subienda’ de bocachico, según aseguró Ulfram Zambrano, vicepresidente de la Asociación de Comerciantes del sector del Puerto de Embarcaciones Menores de Barrancabermeja.

Indicó que el fenómeno redujo la producción en un 80 %. “En una buena temporada el bocachico grande costaba 5.000 pesos, pero este año puede costar hasta 15.000 pesos, y los más pequeños que se compraban a 500 pesos hoy se vende a 3.000 pesos”, referenció.

La Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) manifestó que es posible predecir que para el primer trimestre de 2016 habrá afectaciones negativas a la producción pesquera.

Javier Ovalle Martínez, profesional universitario de la Aunap, advirtió que la producción pesquera en Barrancabermeja y el Magdalena Medio, se redujo un 60 %.

La Aunap indicó que inicialmente sienten el efecto de la sequía del río Magdalena aquellos municipios donde generalmente para esta época ya había producción por subienda, entre ellos: La Gloria, Gamarra, Arenal, Morales, Simití, San Pablo, Cantagallo, Barrancabermeja, Puerto Wilches, Sabana de Torres, Puerto Parra, Yondó, Puerto Berrío, Puerto Nare, Puerto Boyacá.

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