En Cartagena se lanza el sello en contra de la venta de artesanías de Carey

11 de julio de 2018 12:22 PM

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Sin bombos ni platillos, pero si con mucha convicción y entusiasmo, se hizo el lanzamiento en Cartagena del sello que busca proteger a las tortugas marinas de quienes comercializan con su caparazón. El sencillo pero trascendental evento fue organizado por las entidades sin ánimo de lucro Fundación Tortugas del Mar, de Colombia, y See Turtles, con base en Oregon, Estados Unidos, como parte de su campaña Too Rare to Wear (Muy Raro Para Ponerse).

Mientras en Cartagena todavía se debate sobre si se debe o no cerrar una playa para ayudar a conservar una especie con riesgo de desaparecer, el mundo entero nos reconoce como la capital de las tortugas. Desde la heroica se empiezan a impulsar campañas que buscan la conservación de estos reptiles y la conscientización de las personas para que no compren artículos hechos a partir de un animal en peligro de extinción. Es el caso de este sello, que busca destacar los lugares comerciales libres de ventas ilegales, al tiempo que educa a los turistas para que no pidan ni compren este tipo de artesanías que van en contra del desarrollo sostenible de la ciudad. Cartagena debe ser un santuario, no sólo para las Carey, sino también para todas las formas de vida que se desarrollan en su ecosistema.

El lugar escogido para el lanzamiento de la campaña, es el sector comercial de Las Bóvedas, lugar emblemático de Cartagena y reconocido por vender hermosos artículos artesanales a turistas de todo el mundo. Las familias de artesanos que trabajan allí, algunas con varias generaciones dedicadas a la fabricación y venta de estos objetos, se han comprometido a ser los mejores embajadores de las tortugas y del planeta, y a ser los primeros responsables de que este tipo de accesorios no se comercialicen, pues saben que en la protección de la naturaleza está el futuro de todos.

Pero no los podemos dejar solos. Este debe ser un esfuerzo conjunto que incluya también a turistas, autoridades y demás actores sociales, que entiendan que no pueden, por un acto de vanidad, atentar no sólo contra una especie animal, sino contra un entramado natural y social que busca actuar y trabajar con legalidad y conciencia ambiental. Son ellos los primeros en denunciar cualquier acto que ponga en riesgo a las tortugas.

Como pasa casi todo el tiempo en Colombia, son los extranjeros los que se percatan del valor de nuestras riquezas, y así como unos las explotan y se las llevan, otros entienden y se preocupan por ayudar a conservarlas y protegerlas del ser humano. Aun no somos conscientes del tesoro que tenemos en nuestros mares y playas, y por el contrario nos movemos como seres ignorantes, sin saber que en la conservación del ecosistema y su desarrollo sostenido está el botín más grande que pudiéramos imaginar.

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Las Bóvedas se encuentran ubicadas en el barrio San Diego entre los Fuertes de Santa Catalina y Santa Clara, y hacen parte de la Muralla de Cartagena. En el siglo XVIII eran celdas de un calabozo y hace cuatro décadas empezaron a funcionar como tiendas de artesanías. Allí nos reunimos con Cristian Ramírez y Karla G. Barrientos Muñoz, de la Fundación Tortugas del Mar. Esta última, además es Coordinadora de Widecast (Wider Caribbean Sea Turtle Conservation Network) para Colombia, quienes se encontraban en compañía de Brad Nahill director de la campaña regional Too Rare to Wear.

Karla nos cuenta que desde la Fundación, una entidad colombiana cuya misión es trabajar en el Caribe y el Pacífico colombiano por las tortugas marinas, se vienen evaluando cuáles son los puntos en los que se comercializan artesanías de Carey en el Caribe de Colombia, y se ha encontrado que Cartagena, debido a su importancia como destino turístico número uno del país, es uno de los lugares en los que los visitantes más preguntan por este tipo de objetos.

“Es por eso que antes de satanizar y criticar a la ciudad por la oferta de Carey, se deben iniciar primero los procesos de entender el por qué se vende, quién lo vende, como lo venden y los costos de esto. Básicamente se debe resaltar que el que está comprando una artesanía de caparazón de tortuga, esta promoviendo el asesinato de una especie que está en peligro de extinción”, señala Karla.

Partiendo de allí, la Fundación se encargó de realizar un acercamiento con los artesanos y se dio inicio a un proceso de recolectar información sobre quiénes negocian con las artesanías, dónde las venden, sus edades, entre otros datos. Gracias a esto es posible articular junto a ellos una estrategia que les permita contrarrestar los efectos de la venta ilegal, sin en ningún momento imponer leyes o sanciones, pues como Fundación no tienen la autoridad ni el derecho para incautar este material. Esto le corresponde en Cartagena a la EPA (Entidad Pública Ambiental), en Bolívar a CARDIQUE (Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique) y en toda Colombia a la Policía Ambiental.

Durante varios años se han venido haciendo capacitaciones y talleres para que los funcionarios puedan identificar los objetos hechos a base de Carey y así iniciar el proceso de incautación. Al mismo tiempo, se ha ido estructurando una fase de sensibilización con los turistas para que no pidan ni compren estos accesorios. Muchos no saben que los objetos son hechos de caparazón, y piensan que son elaborados a partir de alguna piedra. Socializar la problemática del Carey y saber distinguir lo que está hecho con este material, es el primer paso para intentar solucionarla.

Aquí la guia para identificar artesanías hechas con caparazón de tortuga:

Esta valiosa iniciativa no puede ser un esfuerzo individual. Se necesita la participación de todos los actores de la sociedad, empezando por la Alcaldía y la Gobernación, quienes deben trabajar en conjunto con las entidades ambientales y de turismo para hacer que Cartagena, en la realidad y en la práctica, sea un destino sostenible. Con una labor conjunta, de la mano de Parques Nacionales Naturales, Corpoturismo, la Universidad de Cartagena, colegios. corporaciones ambientales, Policía, empresa privada y la misma comunidad, se puede fortalecer un escenario propicio para ser líderes en el cuidado del planeta.

Cristian, director ejecutivo de la Fundación Tortugas del Mar, nos explica que luego de implementar este plan piloto en Cartagena, “también se integran a la campaña regional que incluye varios países de Centroamérica donde se comercializa el caparazón. Trabajamos de la mano con la Organización See Turtle y su campaña Too Rare to Wear, para así buscar frenar el tráfico de artesanías de Carey en toda Latinoamérica”.

Mediante esta campaña ecológica, se inicia ahora el proyecto de seleccionar e instalar un sello especial que destaca a los negocios que no comercializan estos objetos y, que por el contrario, condenan su producción y mercadeo. Comienzan en las Bóvedas, que es el lugar insignia de la venta de artesanías en la ciudad y en el que alguna vez se realizó la mayor incautación, para a partir de allí extenderse por todos los mercados de artesanías de la región Caribe. El turista podrá llegar a los locales con la tranquilidad de que no venden estos objetos y seguramente premiará su actitud de cuidado con el ambiente y sus especies. Nosotros, desde la ciudad, como compradores y consumidores, somos los primeros responsables en no demandar ni adquirir este tipo de productos y así evitar promover esta práctica.

Karla concluye diciendo que es muy importante ponerle el ojo al factor social y a las condiciones de vida de los artesanos. Piensa que “no es justo que no se le ayude a las personas que quieren hacer las cosas bien con la ciudad y su ecosistema”, por lo que pide que se defina la situación del incremento exagerado de los arriendos, lo que haría que muchas de estas personas tuvieran que abandonar los locales y su modo de vida. Si hay intereses comerciales sobre el suelo, no deben ser los artesanos quienes deban salir de un lugar que han ayudado a convertir en un emblema de la ciudad.

Por su parte, Brad Nahil, director y cofundador de seeturtles.org, quien es el líder de la campaña Too Rare to Wear, que busca proteger a una especie en peligro crítico, nos cuenta que “se calcula que en este momento existen únicamente 20.000 hembras adultas en todo el mundo, y estas son tortugas que se mueven por todos los arrecifes corales del planeta. El número disminuyó en un 90 % en los últimos 100 años, especialmente por el comercio de su caparazón”.

Nahill es consciente de la amenaza que muchas veces pueden representar los turistas para la conservación de los ecosistemas. Es por esto que señala que “desde EE.UU. queremos ayudar, ya que sabemos que son muchos de nuestros compatriotas los que compran este tipo de objetos. Es uno de los lugares más grandes del mundo en los que se comercia ilegalmente la vida silvestre”.

Para Nahill es esencial educar a las personas sobre las implicaciones que tiene el comercio de caparazón en el mundo. “Queremos educar a los turistas que vienen a lugares como Cartagena, aprovechar los días que van a pasar aquí para generar consciencia, que sepan identificar estos artículos y que además sepan que es ilegal llevarlos a Estados Unidos, donde recibirán al menos una multa. Estamos trabajando con la industria turística, más de 40 compañías y operadores de turismo, que mueven gente de todo el mundo. Ellos nos están ayudando a educar a sus clientes durante el tiempo que comparten junto a ellos. Están capacitando a sus guías y nos ayudan a divulgar la información concerniente, como un manual en el que se explica cómo reconocer estos objetos ilegales”.

Brad piensa que no se trata simplemente de decirle a las personas “no, no se puede, no compre” y piensa que lo mejor es ofrecerles una alternativa. “Nuestra idea es conectar tiendas como las de las Bóvedas con los clientes que tienen estos operadores de turismo para que se acerquen confiados y seguros de que no están comprando artesanías hechas con caparazón de Carey. Es una manera de reconocer y premiar a estos lugares comerciales, trayéndoles turistas y oportunidades de negocio”.

Destaca que Cartagena es un lugar clave y reconocido mundialmente por las tortugas. No sólo porque se reproducen, anidan y se mueven en sus mares, sino también porque muchas organizaciones dedicadas a su estudio y conservación trabajan aquí. En el 2020 el Simposio Internacional de Tortugas Marinas viene a Cartagena, con lo que más de 1000 especialistas de todo el mundo se reunirán en la Heroica para intercambiar conocimientos y conocer la ciudad. “Queremos que los cartageneros se sientan orgullosos de las tortugas y que nos ayuden a que ellas estén aquí para siempre”. Así mismo, del 20 al 22 de julio de este año, se llevará a cabo en Isla Fuerte el Segundo Festival de la Conservación de la Tortuga.

Los artesanos, en este caso representados por un par de mujeres enteramente dedicadas a su arte y comercio, se mostraron atentos y con gran disposición para llevar a cabo el proyecto.

Una de ellas, Zuney Zuluaga, nos cuenta sobre su experiencia en este punto turístico. Un espacio comercial con 23 locales dedicados a la venta de artesanías en el que llevan trabajando más de 40 años. La mayoría de estos locales son de tipo familiar y con tres generaciones dedicadas al trabajo artesanal. Para ella, quien trabaja hace 33 años junto a su padre, es importante como comerciante vincularse a este tipo de campañas. “Debemos estar alerta y no vender este tipo de productos para no acabar ni con la especie ni con la naturaleza”. Ella le diría a los artesanos que “hay muchos otros productos que se pueden trabajar, como el coco o el totumo, muchas cosas naturales que la tierra nos regala. Debemos decirle al turista que esas artesanías son ilegales, porque es una especie en peligro y se debe rechazar su comercialización. En Cartagena amamos a las tortugas y la naturaleza.”.

Por su parte, Pabla Cobos, quien también trabaja en las Bóvedas comercializando artesanías, nos cuenta que “en el centro comercial somos una de las entidades que más procuramos que nuestro sistema ecológico, especialmente las tortugas, no se comercialicen. Cuando los turistas vienen, yo les pregunto si ellos conocieron a los dinosaurios, y cuando me dicen que no, les digo que lo mismo va a suceder con las tortugas y la fauna marina, que por nosotros querer lucir unas cosas bonitas, lo que estamos haciendo es generar la desaparición de unos animales que nuestros bisnietos, nietos e incluso nuestros hijos no llegarán a conocer”.

Doña Pabla invita, al igual que Zuney, a que los artesanos trabajen con materiales como el coco, la palma de Iraca o la madera. Dice que parte del trabajo y arte de los artesanos consiste en hacer cosas bonitas con el fin de reemplazar y darle formas igualmente hermosas. Reflexiona sobre el uso de la imagen de la tortuga en la moneda de 1000 y lo ve como una señal de que se debe proteger y se deben sentir orgullosos de hacerlo.

De nuevo desde Cartagena damos un paso al frente en busca de la protección de nuestros ecosistemas y sus especies. Artesanos y vendedores, así como ambientalistas y autoridades constituyen un ejercito que busca generar conciencia y respeto por la naturaleza y todos los seres vivos del planeta, empezando por una especie vital para el planeta que es la tortuga Carey. Ya saben que si se topan en algún lugar de artesanías con este sello, de seguro no encontrarán ningún material de tortugas marinas.

También puedes ver: (Video: el espectáculo de la liberación de las tortugas carey en Isla Arena).

 

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