¿Se volvieron transexuales las palmas de cera del Quindío?

12 de abril de 2018 11:18 AM

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Aparte de que la naturaleza está en permanente transformación, no escoge sexo. No prefiere, por decirlo uno. En la palma de cera del Quindío (Ceroxylon quindiuense) hay machos y hembras. Y, como en los humanos... transexuales. Sí, palmas que “de tanto en tanto una de género masculino se transforma de repente en una opulenta hembra, que se llena cada año de enormes racimos de frutos rojos. En silencio. Con la sobriedad y la discreción de una palmera”, explica el botánico Rodrigo Bernal, quien describió el hallazgo en un artículo en la publicación The Scientific Naturalist.

También participaron en el estudio Blanca Martínez, María José Sanín, Luis Santiago Castillo y René López. Los autores escriben que el cambio de sexo no es un evento raro en la naturaleza, tanto en animales como en plantas, pero no tan común entre los organismos sexuales.

En las plantas cuyos individuos son femeninos y masculinos, el cambio de sexo es una situación escasa “y no ha sido registrado en palmas, uno de los grupos de plantas con la más amplia diversidad de sistemas sexuales”. Pero los científicos indicaron que observaron dos casos de cambio de sexo en la palma de cera del Quindío, la más alta del mundo como reportó hace poco en otra investigación, y una especie sombrilla de los Andes.

“Los dos individuos estaban cerca, uno del otro”. Es que las palmas son muy diversas. La expresión sexual incluye hermafroditas, polígamas, otras temporalmente de los dos sexos y otras siempre con esta condición. Solo cinco géneros, explican, alternan inflorescencias masculinas y femeninas en la misma planta. Hasta ahora no se conocen bien los mecanismos detrás de la expresión sexual en las palmas, pero inciden factores abióticos (luz, aire, agua, suelo, clima, relieve), metabólicos y genéticos, más el estado hormonal.

El estudio
Los investigadores se centraron en la expresión sexual de C. quindiuense en cuatro sitios en el sector Tochecito en Tolima, separados por 200 metros de gradiente altitudinal, de los 2.400 a los 3.000 metros de altura, tanto en pasturas como en vegetación secundaria, como se conocen los bosques que aparecieron luego de una tala o una alteración. En cada sitio marcaron 40 individuos, escogidos por ser los más cercanos entre sí. En los tres niveles de 2.600 a 3.000 metros los individuos eran masculinos o femeninos.

Pero en el sitio a 2.400 metros de altura la relación masculino-femenino fue 1 a 2, y no varió pese a extenderse el análisis hasta 55 individuos (19 masculinos y 34 femeninos).

En ese lugar encontraron dos palmas que habían desarrollado infrutescencias (fecundación del óvulo de las flores) e inflorescencias viejas masculinas. Las primeras estaban en las hojas bajas en la corona, lo que indica que las dos palmas habían transitado por una fase masculina antes de producir los frutos.

En el lugar encontraron otros cuatro individuos adultos sin señales de estructura reproductiva, lo que solo se detectó en una palma en los otros tres sitios.

Otra cara de las múltiples facetas de la naturaleza.

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