Cartagena de indias - Colombia
Martes 06 Diciembre de 2016

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La sociedad de los falsos perfiles

Reconozcámoslo: millones de personas han sentido ganas de desquitarse de algo que le hicieran otras, pero no de manera directa sino a través de una forma anónima.
Sucede en realidad. En millones de mentes y corazones se libran verdaderas batallas de venganza en el aparato nervioso.
Lo que quisieran hacerle al otro, al prójimo que cae como una patada en el estómago, sube por la espiral del odio y se cristaliza en algún resquicio de la mente humana.
Menos mal, y es alentador saberlo, que millones de esas guerras, que abruman los corazones se quedan ahí, en la maraña de sinapsis del cerebro y por fortuna no saltan a la realidad.
Explican los científicos de la mente que se trata de algo normal, un equilibrio entre el cerebelo y el cerebro pensante. Entre lo animal y lo humano. Aunque a veces uno no sabe qué forma del ser es más cruel cuando has observado a los animales con comportamientos de ternura.
Lo real es que un porcentaje de la ira sí aflora, haciendo de las personas presas del odio, de la maldad, esa que vemos todos los días a la vuelta de la esquina y que hace de las relaciones entre las personas una tortura sin espacio para la tolerancia o el perdón.
No se aprecia a simple vista pero en algún momento, dicen los expertos de la mente, se produce aquello que llaman la asechanza y la maquinación, ese "cómo destruyo al otro".
Para mucho de eso ha servido, paradójicamente, la tecnología, el mundo virtual. Claro!, pero si permite crear falsos perfiles, una máscara que puede llegar lejos a bajo costo y con gran capacidad de reproducción del mensaje hiriente para darle al enemigo en donde más le duele: su dignidad.
Y entonces vemos como cientos de miles de perfiles falsos pululan por las redes y foros de portales levantando falsos testimonios, a pesar de que la persona real, dueña del perfil, vaya a la misa o sea un ejemplo para su familia.
Eso es material de gozo para el tráfico en internet porque el chisme vende. Hace algunos años un aspirante a la Alcaldía de Cartagena, tuvo que retirarse porque vio amenazado su hogar y la integridad del mismo. Sucedió cuando el correo electrónico era el rey. Miles de correos, por supuesto, desde una cuenta falsa, (que las hay por montones), empezaron a invadir los computadores de funcionarios, periodistas, amigos, familiares, en fin de dicho candidato; y también a los correos de quienes no lo conocían, en la que se hacía una detallada exposición de supuestos íntimos y de ciertos líos de faldas del personaje.
Y sigue pasando ahora que reinan las redes sociales. La calumnia y la injuria afloran sin dios y sin ley, bajo un supuesto de la libertad de expresión. Considero que ahí no existe la libertad de expresión cuando prima un velo que cubre la verdadera identidad.
En eso se ha convertido gran parte de la opinión cuando no tiene rostro: una voz que mata desde el escondite, agazapado, como el acto cobarde de un sicario.
A mis cuentas y a la de mis amigos llegan por montones a diario, perfiles de mujeres hermosas. También algunos personajes proponiendo el cielo y la tierra con negocios mágicos. Cierto día me escribió una mujer del norte de África. Me dijo que tenía en su cuenta millones de dólares que heredó de su padre, pero que no podía disponer de ellos en su propia tierra y para ello necesitaba que yo la ayudara con una cuenta en occidente con la promesa que la mitad de la millonaria suma sería para mí. De ese tipo de correo siguen llegando múltiples versiones.
Hay quienes piensan que cambiarán el mundo detrás de la roca, pero me da la impresión que no lo lograrán y creo que es mejor el mundo de los que dan la cara.
Pero el escudarse detrás de un falso nombre e identidad va más allá que las simples injurias y calumnias de palabras para convertirse en hechos agrestes.
Cabe recordar el caso de Alicia Kizakiewicz que cuando tenía 13 años se escapó de su casa en Pittsburgh, Estados Unidos, para encontrarse con alguien con quien había estado chateando en internet y que creía que tenía su edad.
Su secuestrador, un pederasta reincidente la subió a su auto la navidad de 2001 y la mantuvo cautiva con una cadena de perro por 4 días.
Alicia ha emprendido una dura lucha contra la pederastía y el engaño a que son sometidos cientos de niños anualmente en internet.
De hecho los sobornos, secuestros, extorsiones y todo tipo de chantajes posibles por internet están a la orden del día.
Algunos países ya avanzan en la legislación contra quien se escude en un falso nombre en la red, pero en Colombia aún estamos en pañales.
He querido dejarles varios links que enseñan cómo indentificar a la gente por internet y las redes sociales, cuando empiezan a levantar sospechas y sus propósitos van más allá.

http://www.puromarketing.com/16/15558/falsos-redes-sociales-como-identif...

http://www.lavozdegalicia.es/m/noticia/internet/2016/03/03/autores-perfi...

http://www.semana.com/tecnologia/articulo/pedofilos-perfiles-falsos-los-...

http://m.elpais.com.co/elpais/entretenimiento/noticias/aprenda-identific...

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Ernesto Taborda Herrera, Comunicador Social-Periodista de la Universidad Los Libertadores. Periodista en Periódico El Universal (Cartagena de Indias- Colombia)