Cartagena de indias - Colombia
Viernes 26 Mayo de 2017

Ediciones anteriores


Iniciar sesión

Alteraciones Culturales

Experimentos culturales para alterar el modo de ver y vivir la actualidad.

Una biblioteca menos en Cartagena

La desaparición de una biblioteca será siempre una noticia triste, aún más en una ciudad como Cartagena, donde las bibliotecas no abundan. La Casa de Bolívar seguirá funcionando como centro de eventos, pero ya no habrá libros, ya no será una biblioteca.

La desaparición de una biblioteca será siempre una noticia triste, aún más en una ciudad como Cartagena, donde las bibliotecas no abundan y las que hay son pequeñas y propietarias de colecciones más bien modestas. Por eso, cuando hace un par de meses caminé por la calle San Agustín Chiquita y me topé con el portón cerrado de la Casa de Bolívar, no pude más que lamentarlo. Allí había funcionado hasta entonces la sede de la biblioteca Bartolomé Calvo dedicada exclusivamente a la literatura.

Detalles que debe mejorar Transcaribe

Transcaribe está en la obligación de prestar un servicio de calidad, a la altura del civismo, buen comportamiento y rentabilidad que la ciudadanía le está demostrando.

Me gusta el efecto que ha ejercido Transcaribe en la ciudadanía cartagenera. Desde la implementación del sistema se ha hecho evidente el civismo en la población. Transcaribe ha dignificado la manera en la que se transportan los cartageneros y está teniendo una influencia positiva en el estado de ánimo de los ciudadanos.

Sin embargo, al utilizar el sistema, es fácil notar detalles en los que debe mejorar. Los relaciono a continuación:

Eliminar la oración no es restar a Dios

Las oraciones que se hacen por requisito e imposición, poco o nada influyen en la devoción individual. Quien tiene a Dios en su vida lo tiene a todo momento, sin que intervenir o no en rezos colectivos determine su fe.

Me gradué de un colegio privado administrado por una organización católica. Por supuesto, toda la actividad académica estuvo siempre mezclada con actos religiosos. Eucaristías, jornadas de confesión, conmemoraciones en las que el colegio daba prioridad a los deberes católicos por encima de los académicos.

El beso de Poncho y Silvestre

Los comentarios suscitados en redes sociales a raíz del beso son un síntoma de que como sociedad, todavía debemos trabajar en el abandono de los prejuicios en cuanto a las demostraciones de afecto públicas y privadas entre hombres.

El sábado pasado, durante el cierre del Festival Vallenato, Silvestre Dangond y Poncho Zuleta protagonizaron la escena de un beso en tarima. Un beso fraterno, filial, alegre. No el beso de dos hombres que se desean físicamente, sino el de dos hombres que se profesan un gran afecto mediado por la admiración mutua.

Abandonemos el lenguaje armado

Colombia vive un momento en el que la libertad de expresión se ha convertido en un campo de batalla. Es necesario abandonar el lenguaje armado.

Paradójicamente, ahora que Colombia está más cerca de poner fin al conflicto armado (diálogos con Farc y ELN), es cuando más se recrudece la violencia al interior de las ciudades, mayor agresividad adquieren los liderazgos políticos y, adicional a ello, más polarizada parece la sociedad civil, sumida en un debate en el que se hiere a través de las palabras.

No defiendo a los taxistas, pero tampoco me gusta Uber

Cada día Uber se parece más a los taxistas, entonces ¿cuál es la gracia?

En Colombia las palabras dignidad y transporte público no suelen ir de la mano. A diario millones de colombianos deben padecer las vicisitudes a las que les somete el transporte público masivo, apretujones, empujones, trancones, acoso; y a las que les somete el servicio de taxi, falta de disponibilidad, sobrecosto en las tarifas, maltrato por parte de los conductores.

El Oscar para Colombia, un orgullo sin peros

El premio Oscar para El abrazo de la serpiente servirá para unirnos e inspirarnos como nación, para alzar la frente, inflar el pecho y convencernos de que vale la pena trabajar para conquistar metas grandes.

Cuando este 28 de febrero, en la 88° Ceremonia de los Premios Oscar se declare a El abrazo de la Serpiente como ganadora en la categoría de mejor película extranjera, Colombia empezará una nueva etapa de su historia cultural y social, el reconocimiento de la Academia será el punto de partida para que nos convirtamos en un mejor país. No exagero.

Vicky Dávila y La Comunidad de la Infamia

¿Qué tipo de audiencia están formando los medios de comunicación o qué tipo de medios de comunicación estamos formando nosotros como audiencia?

Por cuenta de un acto de cuestionable ética periodística por parte de Vicky Dávila, una vez más y a costa de la vida íntima de una persona, todo el país se convierte en un infernal patio de colegio, donde el matoneo es la única forma de expresarse y relacionarse.

Las reacciones violentas inundan desde ayer el mar de internet con descalificativos e insultos, ya sea para defender o atacar a Vicky Dávila, al Ex General Palomino o al Ex Vice Ministro Carlos Ferro; con relación a este último, los comentarios apuntan a un tipo de violencia específica: La homofobia.

De Centro Histórico a Centro Comercial del Olvido

¿Cómo seguir llamándole Histórico a un Centro que ha borrado su propia memoria?

Visitar el Centro Histórico es darme cuenta de que la ciudad que alguna vez conocí ya no existe. Yo, un cartagenero del siglo XX, veo cómo a toda velocidad, los lugares de mis nostalgias han sido reemplazados por un hotel, un restaurante o una tienda de marca. Una parte de mi historia en Cartagena ha sido borrada, al tiempo que la historia misma de la ciudad desaparece. Tramo a tramo el Centro Histórico de Cartagena se ha convertido en un monumento al olvido.

Adiós al Concurso Nacional de Belleza

La belleza no es un talento, es un hecho biológico, entonces ¿por qué una competición para elegir a la “más” favorecida por esa casualidad genética?

Adiós al Concurso Nacional de Belleza y, en general, adiós a todos los concursos de belleza en Colombia. No es posible que estemos a mediados de la segunda década del siglo XXI, y que aún se efectúen certámenes que son muestra de arraigado machismo, cuya única repercusión cultural es reforzar estándares de belleza clasistas y racistas.  

Que Manolo no sea otro Campo

La esperanza del pueblo que eligió a Manolo Duque es que no defraude la confianza que le ha sido depositada.

El común denominador de nuestros alcaldes ha sido gobernar de espaldas al pueblo, interesados únicamente en satisfacer sus necesidades particulares y a las maquinarias políticas que los respaldan económicamente. Esto ha generado una insatisfacción en la ciudadanía, que en este siglo ha pedido a gritos un gobierno que dirija su mirada hacia el pueblo, sin que ese grito haya sido escuchado.

Discurso de un negro con prisa

Sí, señor policía, soy negro y llevo prisa. No llevo corbata, pero soy un hombre decente. No me haga perder el tiempo, señor policía, con sus requisas injustificadas, sólo porque al ser más negro que usted le resulto sospechoso.

Sí, señor policía, soy negro y llevo prisa. No llevo corbata, pero soy un hombre decente. Mis zapatos están viejos porque trabajo mucho y gano muy poco, como para andar pensando en comprarme unos nuevos. Revíseme, revíseme todo lo que quiera, señor policía, llevo prisa pero estoy limpio, no sé si podamos decir lo mismo de su conciencia.

Érase una vez la Antena Parabólica

En mi casa instalaron el servicio de antena parabólica en 1997, cuando yo rondaba los 13 años. Una señora gordita, de cabellos alegres y hablar acelerado, llegó al barrio un sábado, con una oferta que alborotó a los vecinos, como si en mitad de la calle hubieran instalado el circo o la ciudad de hierro.

En mi casa instalaron el servicio de antena parabólica en 1997, cuando yo rondaba los 13 años. Una señora gordita, de cabellos alegres y hablar acelerado, llegó al barrio un sábado, con una oferta que alborotó a los vecinos, como si en mitad de la calle hubieran instalado el circo o la ciudad de hierro. Se trataba, según pregonaba esta señora, de un invento maravilloso que, apenas valiéndose de un cable, expandiría nuestro mundo.

La misma vaina todas las elecciones

Por más que quisiera fijarme en los próximos comicios con un poco de optimismo, me temo que la ciudad, nuevamente, se encuentra a las puertas de anotarse otro fracaso democrático.

Una vez más, Cartagena se prepara para una jornada electoral y el panorama es del todo desalentador. Observo a los candidatos, reviso las primeras encuestas, analizo el avance de las campañas y, sin mayor esfuerzo, me doy cuenta de que estas elecciones para la alcaldía de Cartagena serán simplemente más de la misma vaina: Politiquería, clientelismo, compra de votos, lambonería, promesas vanas, patrocinios dudosos, candidatos títeres, propuestas sin fundamento y mucha contaminación mediática y en el espacio público.    

Donald Trump y su American Horror Story

¿Logrará el discurso manipulador y oportunista de Donald Trump sentarlo en la silla principal de la Casa Blanca? La sola idea es más aterradora que cualquier capítulo de American Horror Story.

En el segundo capítulo de la tercera temporada de la serie American Horror Story, la actriz Kathy Bates interpreta a Delphine Lalaurie, una mujer blanca, de la alta sociedad de la Nueva Orleans de 1830, que mantiene prisioneros y sometidos a macabras torturas a sus esclavos negros. Por cuenta de la venganza de una bruja negra, Delphine es condenada a la vida eterna, atrapada en un ataúd bajo tierra, sin que nadie escuche sus lamentos o gritos de auxilio. 180 años después, Delphine Lalaurie es desenterrada en nuestra época.

La cara porno de Facebook

En los últimos días, vi propagarse en mi timeline de Facebook, publicaciones de algunos contactos que se disculpaban por si acaso, a nombre suyo, se compartían videos o imágenes pornográficas.

En los últimos días, vi propagarse en mi timeline de Facebook, publicaciones de algunos contactos que se disculpaban por si acaso, a nombre suyo, se compartían videos o imágenes pornográficas. La disculpa iba acompañada de la advertencia, con tintes de excusa, de que todo se debía a un virus. El tono de las publicaciones delataba la vergüenza de los aludidos ante el hecho de que desde sus cuentas se extendiera contenido malicioso en redes sociales, y aún más, por exponer su gusto por el porno.

Cartagena sonámbula

¿Cómo hablarle a una ciudad dormida? ¿Cómo hacer para que las palabras le sacudan el sueño? ¿Cómo juntar un par de frases en un grito tan alto que logre despertarla, para avisarle que camina sonámbula hacia el abismo?

¿Cómo hablarle a una ciudad dormida? ¿Cómo hacer para que las palabras le sacudan el sueño? ¿Cómo juntar un par de frases en un grito tan alto que logre despertarla, para avisarle que camina sonámbula hacia el abismo?

Cartagena, tienes los ojos abiertos, pero no ves, llevas un par de luceros como aretes en unas orejas que no oyen. Caminas, sí, te sueltas el afro y bailas champeta, ya no te da pena, pero te mueves dormida y, mientras tanto, te pasan tantas cosas que te hacen daño sin darte cuenta.

Lamento por la Plaza de San Diego

Qué lástima, pensé, que a juzgar por sus nuevas formas, la restauración de la plaza de San Diego parezca tener el objetivo de desalojar a sus habitantes.

En mi última visita a la Plaza de San Diego, me topé con la sorpresa de que está siendo restaurada. Luego de echar un vistazo a las partes terminadas y a las que aún se esconden detrás de los guardapolvos, en lugar de sentir entusiasmo por la renovación, no pude más que lamentarme.

En defensa de los taxistas

Los taxistas se burlan de sus usuarios, les roban con tarifas excesivas e injustificadas, e incluso se atreven a insultarlos y golpearlos. El descontento de los pasajeros es evidente, sin embargo, creo que la culpa no es de los taxistas.

Los atropellos contra los usuarios de taxi son pan de diario comer. Ante la solicitud de una carrera, las respuestas de los taxistas ya suenan a disco rayado. Desde las descaradas, “¿para dónde va?” o “yo para allá no voy”, hasta las solapadas, “es que no me da tiempo, debo entregar el turno”, o “me estoy quedando sin gas”. Los taxistas se burlan de sus usuarios, les roban con tarifas excesivas e injustificadas, e incluso se atreven a insultarlos y golpearlos.

Érase una vez la rumba en el Arsenal

Hasta hace apenas diez años, la calle del Arsenal aún era considerada la vía principal de la rumba en Cartagena. Sin embargo, hoy, su época de discotecas abarrotadas y rumba “pupi”, pertenece a otro tiempo.

Hasta hace apenas diez años, la calle del Arsenal aún era considerada la vía principal de la rumba en Cartagena. Sin embargo, hoy, basta echarle un vistazo a sus noches, para advertir que su época de discotecas abarrotadas y rumba “pupi”, pertenece a otro tiempo. Muchos de los que nacimos en los ochentas o un poco antes, estrenamos la cédula en alguno de los bares de la calle del Arsenal, que para principios de siglo, era el lugar donde había que ser visto en las noches de los sábados.

Blogger

Imagen de AlterNativo

Cartagenero. Abogado de profesión. Escritor por vocación. Animal político, cultural y alternativo. Director de la revista cultural cartagenera Cabeza de Gato: @cbzdegato http://www.cabezadegato.com/

Últimos comentarios

Nobody

...Y no ganó señor Sánchez. Su falsa sensación de seguridad lo embargó al punto de creer en algo que era factible que no sucediera. Lo percibo como una persona de fe. De todos modos no importa...

El Oscar para Colombia, un orgullo sin peros
Nobody

Estoy de acuerdo con usted en casi todo lo expresado, pero difiero de su definición de belleza.

Cito:

...

Adiós al Concurso Nacional de Belleza
Nobody

Estoy de acuerdo con usted en casi todo lo expresado, pero difiero de su definición de belleza.

Cito:

...

Adiós al Concurso Nacional de Belleza
Nobody

Asumo que cuando se refiere a la antena parabólica se refiere en realidad al servicio de TV Cable o televisión por cable o televisión por...

Érase una vez la Antena Parabólica

Hola. Totalmente de acuerdo contigo. La columna no ofrece nada más que un recuento de los males de la ciudad mil veces contados previamente. Es agresiva y su título es amarillista. Lástima que El...

¿Una vergüenza llamada Cartagena?