Cartagena de indias - Colombia
Martes 19 Septiembre de 2017

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Discurso de un negro con prisa

Sí, señor policía, soy negro y llevo prisa. No llevo corbata, pero soy un hombre decente. Mis zapatos están viejos porque trabajo mucho y gano muy poco, como para andar pensando en comprarme unos nuevos. Revíseme, revíseme todo lo que quiera, señor policía, llevo prisa pero estoy limpio, no sé si podamos decir lo mismo de su conciencia.

Llevo prisa, le repito, señor policía, llevo siglos huyendo, huyendo de la esclavitud, del látigo, del destierro, de la tortura, de las cadenas, de la desigualdad, de la discriminación. ¿Sabía usted que apenas hasta 1852 se abolió la esclavitud en Colombia?, ¿después de que llevara siglos siendo el sostén de la sociedad colonial y republicana? Abolida, sí, pero muy poco ha cambiado, esclavitud también es tenerlo a usted, señor policía, sospechando de mí, requisándome hasta el último bolsillo, sólo porque al verme negro y de prisa, sospecha que algo me he robado.

No me haga perder el tiempo, señor policía, con sus requisas injustificadas, sólo porque al ser más negro que usted le resulto sospechoso, sólo porque usted, mestizo como es, ve en mí a un ciudadano inferior, vulnerable, en el que puede descargar todos sus prejuicios y resentimientos, mientras que a los blancos los saluda con venias y les hace los mandados.

La pobreza y la falta de oportunidades también son esclavitud, señor policía, usted debe saberlo tanto como yo, que también lleva sangre africana en sus venas, que sabe los límites que la pobreza le pone a las personas en este país. Aquí uno sueña con ser muchas cosas y por casualidad termina siendo policía, porque no hay de otra.

Llevo prisa, señor agente, y estoy piedro, estoy molesto, estoy cansado. Cansado de hacer filas en bares y restaurantes, sin saber si al final me van a negar la entrada sólo por ser negro. Cansado de que en este país mestizo nos eduquen para considerar que lo único válido, lo único bueno, lo único decente, es ser blanco. Blanca la piel, blanco el título académico, blanco el apellido, blanca la propiedad de la tierra, blanco para poder ser alguien en la vida, para ser tenido en cuenta.

Un siglo de democracia en Colombia y ni esperanza de que algún día elijamos un presidente que no sea blanco. El único presidente negro lo tuvimos en la Nueva Granada por unos meses en 1861, Juan José Nieto, cartagenero, y lo blanquearon en los retratos. 60 años de televisión en Colombia y apenas una novela protagonizada por un negro, ninguna por una negra. 81 años de Reinado Nacional de Belleza y apenas una ganadora negra. Pero eso no es racismo, señor policía, ni más faltaba afirmar tal cosa, el racismo en este país es sólo una sospecha, como la suya, contra mí, ahora que me obliga a soportar esta requisa.

Usted, señor policía, como muchos en este país, piensa que solo por mi color de piel soy sinónimo de peligro, porque todo lo del pobre es robao y si ese pobre es negro, pues doblemente robao. Lo de inocentes hasta que se demuestre lo contrario es para otros. Requíseme rápido, que llevo prisa, señor agente, como la que llevaba el joven Luís Andrés Colmenares, tratando de huir de quienes no soportaban tener a un negro como compañero de estudio.

Usted, señor policía, ha visto pasar a decenas de personas por esta calle y escoge precisamente a los negros para requisarlos, eso es lo realmente sospechoso. Porque en este país todos somos iguales ante la ley de papel, pero en la realidad no pasa un día sin que se aplique la ley del racismo y la discriminación; aunque a menudo no se diga, no se publique, no se denuncie.

Son las ocho de la mañana, señor policía, es normal que lleve prisa, voy a trabajar, si no trabajo, no como. Pero mi prisa, para usted, es sospechosa, la prisa de los blancos no. Eso es lo que me molesta, eso es lo que me emputa de este país hipócrita. Porque no importa todo lo que los negros hemos aportado para la construcción de esta Nación, no ha sido suficiente para ganarnos el absoluto respeto que merece nuestra humanidad y nuestra ciudadanía.

 

Nota: Con un saludo para Carlos Angulo, protagonista del video que sirvió de inspiración para este discurso).

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Cartagenero. Abogado de profesión. Escritor por vocación. Animal político, cultural y alternativo. Director de la revista cultural cartagenera Cabeza de Gato: @cbzdegato http://www.cabezadegato.com/

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