Cartagena de indias - Colombia
Sábado 10 Diciembre de 2016

Ediciones anteriores


Iniciar sesión

Alteraciones Culturales

Experimentos culturales para alterar el modo de ver y vivir la actualidad.

Cuidado con la Champeta

Es fantástico que la champeta se convirtiera en un ejercicio rentable, lo que lamentaría es que en ese proceso haya tantas concesiones, que su historia y tradición den al traste.

Da gusto ver cómo la Champeta ha ido ganando espacios de reivindicación hasta posicionarse en círculos culturales e intelectuales de todo nivel. Este ritmo es hoy, sin duda, uno de los hechos musicales y sociales más interesantes del país. Lo anterior tuvo una especie de certificación el pasado domingo, en el conversatorio que puso final a la agenda del Hay Festival, en el que la champeta fue protagonista.

Diomedes y el cuidado con la opinión de corraleja

A pocos días desde su estreno en el canal RCN, la telenovela “Diomedes, el Cacique de la Junta”, ha logrado el primer lugar de sintonía, a pesar de la polémica que precedió su salida al aire. Lo que más me llamó la atención de dicha polémica fue, en primer lugar, que la producción recibiera tanta crítica negativa antes de darse a conocer.

A pocos días desde su estreno en el canal RCN, la telenovela “Diomedes, el Cacique de la Junta”, ha logrado el primer lugar de sintonía, llegando incluso a doblar en puntos de rating a otras producciones del mismo canal y de la competencia. La serie se ha ganado la atención del público, a pesar de la polémica que precedió su salida al aire, en la que desde distintas columnas de opinión y en redes sociales se criticó el hecho de “diomedizarse” y se manifestó que la vida de un hombre con los defectos de Diomedes Díaz no merecía ser llevada a la pantalla chica.

¿Una vergüenza llamada Cartagena?

El pasado 16 de diciembre el periódico El Heraldo publicó una columna de opinión titulada “Una vergüenza llamada Cartagena”. Un título llamativo, por la violencia del adjetivo que se deja caer sobre la ciudad. Mi pregunta es, ¿qué necesidad hay de un titular de ese calibre para referirse a Cartagena en un periódico cuya sede y foco principal de información no es Cartagena?

El pasado 16 de diciembre el periódico El Heraldo publicó una columna de opinión titulada “Una vergüenza llamada Cartagena”. Un título llamativo, por la violencia del adjetivo que se deja caer sobre la ciudad y también porque, a primera vista, uno imaginaría que en el contenido se va a destapar una olla podrida o un grave caso de corrupción que viene ocurriendo sin que lo sepamos en la capital de Bolívar, lo que justificaría la violencia del titular.

¿Se rajan los estudiantes o se raja la educación?

El sistema educativo en este país está hace varias décadas en mora de reinventarse, de manera que el colegio deje de ser un lugar considerado por la mayoría de quienes asisten, como un ambiente hostil, un requisito que se cumple por obligación o una pérdida de tiempo.

Hace poco se dieron a conocer los resultados de las pruebas del ICFES, Saber 11, en su versión 2014 para el calendario A. Las calificaciones para Bolívar y Cartagena no fueron satisfactorias. Según informe de la Ministra de Educación, a Bolívar se le clasificó, junto a  Amazonas, Vaupés, Magdalena y Chocó, entre los departamentos con el más bajo rendimiento, al ubicar el menor número de estudiantes entre los primeros lugares (1 a 400).

El elitismo vetó a Mr. Black

Qué papel iba a jugar Mr. Black en el Reinado Nacional de Belleza, sino el de un intruso que con su música pretendía inmiscuirse en un reinado que en ochenta años, jamás se ha interesado por integrar al pueblo cartagenero a sus eventos. El veto de Angulo a Mr. Black no es más que un símbolo de la mentalidad elitista que rige nuestra ciudad.

La semana pasada fuimos testigos del, digamos, “desplante” que el Reinado Nacional de Belleza, por cuenta de su presidente, Raimundo Angulo, le hiciera al cantante de champeta Mr. Black. A última hora, luego de incluso haber ensayado, el cantante no pudo presentarse ante los asistentes a una de las galas del concurso. La razón, para el señor Angulo, las canciones “El Serrucho” y “Bandida”, parte del repertorio de Black, resultaban demasiado “vulgares” como para amenizar a las candidatas a la corona de la belleza nacional colombiana.

¿Qué hace María Niño en las noticias?

A mí el tal video de María Niño (el tormento tuyo soy yo) no me causó ni pizca de gracia. Que el video haya sido la delicia de Facebook, Twitter, Memelandia y demás, va y viene, pero que los medios de comunicación tradicionales hicieran de esta ocurrencia una noticia, eso sí es de lamentar.

A mí el tal video de María Niño (el tormento tuyo soy yo) no me causó ni pizca de gracia. Luego de ver los dos minutos y medio que dura esta mujer ofendiéndose con otra sobre una lancha en el río Magdalena, sólo pude sentir un poco de vergüenza ajena por ella y por su contendora. Qué triste, pensé, que casi a la mitad de la segunda década del siglo XXI, todavía dos mujeres se peleen así, con ofensas verbales de alto calibre y en público, por un hombre.

Cinco propuestas para reinventar las Fiestas de Noviembre

Nunca estaría de acuerdo con cancelar las Fiestas de Noviembre, ni siquiera con acortar su duración. Celebrar la independencia es, en esencia, una oportunidad para construir ciudadanía, hacer memoria, conocernos y reconocernos como coterráneos, echar un vistazo a nuestras tradiciones y proyectarlas hacia futuro. En esa medida, lo que necesita la ciudad es que se trabaje con determinación (autoridades y habitantes en conjunto) para, más que “revitalizar las fiestas” como propone el IPCC, “reinventarlas”.

En un par de semanas llega noviembre y con él las Fiestas de Independencia de Cartagena. Al decir fiestas, uno debería asociarlas con bienestar. Sin embargo, a juzgar por los saldos de riñas callejeras, atracos y contaminación auditiva que arrojan cada año estos ocho días, las fiestas han degenerado en un espacio para la tragedia, un motivo para escapar de la ciudad y una excusa para que aflore el espíritu vandálico. Un panorama lamentable, tratándose del tiempo que dedicamos a celebrar nuestra “gesta gloriosa de libertad”.

El Reloj Solar de Dionisio Vélez

¿Se acuerdan del Reloj Floral? Antes de que hubiera un Reloj Solar en el parque diagonal al Castillo de San Felipe, hubo un reloj con doce grandes jardineras a modo de pétalos horarios, donde giraban tres largas manecillas negras que indicaban la hora, entre el verdor de la hierba y la vivacidad de las flores.

¿Se acuerdan del Reloj Floral? Antes de que hubiera un Reloj Solar en el parque diagonal al Castillo de San Felipe, hubo un reloj con doce grandes jardineras a modo de pétalos horarios, donde giraban tres largas manecillas negras que indicaban la hora, entre el verdor de la hierba y la vivacidad de las flores.

Oda a las cuatro rayas de salchichón

¿Cuántas hambres urgentes no he calmado yo con cuatro rayas de salchichón? Cuando llego a casa, con el estómago alargado en un sólo grito y no hay nada listo, nada con lo que pueda abastecerme sin que antes deba mediar el fuego y el tiempo, ahí están ellas, cuatro rayas de noble embutido, ofreciéndose desde la nevera como la versión rojiza y robusta de la salvación.

¿Cuántas hambres urgentes no he calmado yo con cuatro rayas de salchichón? Cuando llego a casa, con el estómago alargado en un sólo grito y no hay nada listo, nada con lo que pueda abastecerme sin que antes deba mediar el fuego y el tiempo, ahí están ellas, cuatro rayas de noble embutido, ofreciéndose desde la nevera como la versión rojiza y robusta de la salvación.

¿Por qué censurar a la vagina?

Que yo sepa, la vagina nunca le ha hecho daño a nadie. Tiene labios y no dientes, así que sólo entiende de besos, no de mordiscos. Su boca no es de fuego como la de un revolver, por eso hace el amor y no la guerra. Si mostrar la mano con el dedo índice y medio en forma de V es símbolo de paz, es quizá porque esa V se parece a la vagina. Y cómo no iban a parecerse, si la vagina es también un saludo de No a la violencia y No a la muerte. El asunto de la vagina (entre muchos otros, claro está) es la vida, cuando se constituye en el umbral que atraviesan los seres humanos para venir al mundo. Si esto es así, si la vagina, por donde se le mire, no representa amenaza o irrespeto, ¿por qué entonces se convierte en motivo para que la exposición Mujeres Ocultas de la artista María Eugenia Trujillo, no pueda exhibirse?

Que yo sepa, la vagina nunca le ha hecho daño a nadie. Tiene labios y no dientes, así que sólo entiende de besos, no de mordiscos. Su boca no es de fuego como la de un revolver, por eso hace el amor y no la guerra. Si mostrar la mano con el dedo índice y medio en forma de V es símbolo de paz, es quizá porque esa V se parece a la vagina. Y cómo no iban a parecerse, si la vagina es también un saludo de No a la violencia y No a la muerte.

De noche el Quijote viaja en colectivo*

Después de media noche, los taxis colectivos son la única opción de transporte para quienes a esa hora viajan solos, tienen poco dinero y lo único que quieren es irse a dormir a sus casas lejos del Centro.

A las dos de la madrugada, en el Centro de Cartagena, por la plazoleta junto al Edificio Banco Popular, el olor a chorizo lo invade todo. Son las señales de humo de un asadero insomne sobre el andén del Parque Centenario, que a la vez parece el aliento del gusano amarillo que se estira y encoge conforme traga o escupe pasajeros. Es la fila de taxis colectivos que a esa hora ofrece la única opción de transporte para quienes, tan entrada la noche, viajamos solos, tenemos poco dinero y lo único que queremos es irnos a dormir a nuestras casas lejos del Centro.

Érase una vez el rock cartagenero

Pensando en Rock al Parque, en la celebración por sus veinte años y en todo lo que el festival nos cuenta acerca de la historia del rock en Colombia, me entraron ganas de contar otra historia, también de hace veinte años y que tal vez pocos conocen, la del rock made in Cartagena.

Pensando en Rock al Parque, en la celebración por sus veinte años y en todo lo que el festival nos cuenta acerca de la historia del rock en Colombia, me entraron ganas de contar otra historia, también de hace veinte años y que tal vez pocos conocen, la del rock made in Cartagena.

James, Shakira, Israel, Palestina, Santos, Maduro, a un clic de la confusión

Que si James Rodríguez pasó al Real Madrid. Que si Shakira se convirtió en la personalidad con más seguidores en Facebook. Que si Israel atacó de nuevo en Gaza. Que si el presidente Santos se reunirá con Nicolás Maduro en Cartagena. Los medios de comunicación sucumbieron a las dinámicas pasajeras y veloces de internet, convirtiendo las noticias en memes, tuits y videos virales de YouTube, que al final del día no explican nada. La viralidad, contrario a la verdad, lo único que agrega es más violencia a la violencia.

Que si James Rodríguez anotó el mejor gol del mundial, que si fue fichado por el Real Madrid, que si de su camiseta se vendieron 350.000 unidades en dos días. Que si Shakira se convirtió en la personalidad con más seguidores en Facebook tras alcanzar los cien millones, que si está embarazada por segunda vez, que si la revista Men´s Health la catalogó como la mujer más sexy del mundo.

Darle cuerda al reloj

La hora en la Torre del Reloj Público se ha detenido. Así permanecerá al menos cinco meses, mientras dura la reparación de sus mecanismos. ¿Qué significa el andar de un reloj, el registro de las horas, en una ciudad que parece exclusivamente dedicada a acumular antigüedades?

La hora en la Torre del Reloj Público se ha detenido. Así permanecerá al menos cinco meses, mientras dura la reparación de sus mecanismos. Me pregunto si las manecillas dormidas de ese aparato que, más que un reloj, es un símbolo de Cartagena, tendrán alguna influencia en el devenir de su tiempo.

Playa Blanca y de cómo lo público se convierte en lujo

La última vez que fui a Playa Blanca fue el pasado jueves santo, pocos días después de la entrada en funcionamiento del Puente Campo Elías Terán. Quedé del todo preocupado por el futuro de uno de mis lugares favoritos en el mundo. Comprobé que el puente, además de su forma empinada y poco estética, no hacía otra cosa que fomentar situaciones en detrimento de la playa: Sobrecupo de visitantes, trancones monumentales, contaminación astronómica, inseguridad, irrespeto al espacio público, improvisación y rebusque de toda índole. Lo de facilitar el camino entre Cartagena y Barú era un chiste y malo.

La última vez que fui a Playa Blanca fue el pasado jueves santo, pocos días después de la entrada en funcionamiento del Puente Campo Elías Terán. Quedé del todo preocupado por el futuro de uno de mis lugares favoritos en el mundo. Comprobé que el puente, además de su forma empinada y poco estética, no hacía otra cosa que fomentar situaciones en detrimento de la playa: Sobrecupo de visitantes, trancones monumentales, contaminación astronómica, inseguridad, irrespeto al espacio público, improvisación y rebusque de toda índole.

Palabra y voto de Paz

Nunca como hoy la palabra Paz estuvo en boca de tantos colombianos y colombianas. Y aunque ninguno sepa a ciencia cierta qué es o con qué se come eso de la Paz, por haber nacido en un país que nunca la ha experimentado, creo que hablar de ella como una posibilidad factible es el primer paso en el camino para lograrla.

Nunca como hoy la palabra Paz estuvo en boca de tantos colombianos y colombianas. Y aunque ninguno sepa a ciencia cierta qué es o con qué se come eso de la Paz, por haber nacido en un país que nunca la ha experimentado, creo que hablar de ella como una posibilidad factible es el primer paso en el camino para lograrla.

El miedo mató al "Perro"

El miedo mató al “Perro”. Lo abordó en su tienda del barrio El Líbano. Sacó un revólver de una bolsa de regalo. Le obsequió un tiro en la cabeza y tres en el pecho. Al escolta le dejó una propina en el tórax y otra en el brazo. El miedo llegó con la policía a la escena del crimen. Levantó el cadáver del “Perro” de la silla donde revisaba las cuentas de su negocio.

El miedo mató al “Perro”. Lo abordó en su tienda del barrio El Líbano. Sacó un revólver de una bolsa de regalo. Le obsequió un tiro en la cabeza y tres en el pecho. Al escolta le dejó una propina en el tórax y otra en el brazo. El miedo llegó con la policía a la escena del crimen. Levantó el cadáver del “Perro” de la silla donde revisaba las cuentas de su negocio. El miedo permitió que los asesinos escaparan. El miedo publicó la noticia en el pedazo de página que le corresponde a la víctima del día en los periódicos.

Cartagena, poco buen cine y muchas crispetas

Reviso la cartelera de cine en Cartagena y la oferta me resulta del todo desalentadora.

Reviso la cartelera de cine en Cartagena y la oferta me resulta del todo desalentadora. Spider-Man, Río, El exorcismo de Sally, Línea de Fuego y Divergente, dominan las salas de las cuatro distribuidoras comerciales con que cuenta la ciudad. Al parecer, no hay espacio para otros títulos como Wakolda (película argentina), Ninfomanía (del aclamado y controversial Lars von Trier) o Casi un Gigoló (del director John Turturro, con la participación de Woody Allen), que se proyectan en otras salas del país.

Blogger

Imagen de AlterNativo

Cartagenero. Abogado de profesión. Escritor por vocación. Animal político, cultural y alternativo. Director de la revista cultural cartagenera Cabeza de Gato: @cbzdegato http://www.cabezadegato.com/

Últimos comentarios

Nobody

...Y no ganó señor Sánchez. Su falsa sensación de seguridad lo embargó al punto de creer en algo que era factible que no sucediera. Lo percibo como una persona de fe. De todos modos no importa...

El Oscar para Colombia, un orgullo sin peros
Nobody

Estoy de acuerdo con usted en casi todo lo expresado, pero difiero de su definición de belleza.

Cito:

...

Adiós al Concurso Nacional de Belleza
Nobody

Estoy de acuerdo con usted en casi todo lo expresado, pero difiero de su definición de belleza.

Cito:

...

Adiós al Concurso Nacional de Belleza
Nobody

Asumo que cuando se refiere a la antena parabólica se refiere en realidad al servicio de TV Cable o televisión por cable o televisión por...

Érase una vez la Antena Parabólica

Hola. Totalmente de acuerdo contigo. La columna no ofrece nada más que un recuento de los males de la ciudad mil veces contados previamente. Es agresiva y su título es amarillista. Lástima que El...

¿Una vergüenza llamada Cartagena?