El rearme paramilitar en Bolívar

12/05/2016 - 15:14

-No aguantamos tanta extorsión-.

Con esas palabras expresa Manuel*, -un campesino del Sur de Bolívar-, la angustia que padecen los habitantes de esta parte del departamento por el actuar del Clan Úsuga, quienes desde hace un año y medio aproximadamente están haciendo fuerte presencia en su territorio.

Y es que los que ingresaron bajo el nombre de Los Urabeños, mutaron a Clan Úsuga y cuyo nombre real es paramilitares, están imponiendo estrictas reglas de convivencia en estos municipios.

“La comunidad no puede hacer reuniones. Cada vez que quieren organizan unas “jornadas cívicas” y ponen a todo el mundo a barrer las calles. En las zonas donde se realiza la minería artesanal, las personas deben mostrarles (a los Úsuga) lo que logran extraer y ellos decretan con cuanto se pueden quedar y cuanto deben entregarle a ellos”, relata Manuel.

Para quienes viven de la agricultura y la ganadería el panorama no es más alentador: en algunos municipios cobran $10.000 mensuales por cada vaca o cerdo que tengan los campesinos, mientras que en otros cobran hasta $500.000 a quienes tengan entre 5 y 10 animales en su vivienda.

A los que venden cerveza les cobran mil pesos por cada caja vendida. Las tiendas deben suministrarles víveres y alimentos sin ninguna retribución económica. Ya hay gente a la que le ha tocado cerrar el negocio porque ya no tienen con qué seguir pagando la extorsión.

“Si las autoridades quisieran actuar están a tiempo. Los Úsuga están desesperados cobrando vacunas para poder capitalizarse porque no tienen armamento de mayor alcance. La mayoría de ellos anda en moto y con pistolas cortas”, señaló un líder de un municipio del Zodes Loba.

La población se siente atemorizada. Gran parte de estas poblaciones vivieron los horrores de la época paramilitar, y hoy les toca ver cómo se repite el patrón: asesinatos selectivos, dominio sobre sus actividades económicas a través de la extorsión, amenaza y desplazamiento de líderes y defensores de derechos humanos bajo el silencio de las autoridades cívicas y militares.

Quienes han tenido que salir de sus pueblos por ser objetivo militar de los Úsuga, continúan haciendo un activismo tímido y a la distancia para que el brazo armado no los alcance hasta Sincelejo, Barranquilla o Cartagena donde han tenido que llegar para salvaguardar sus vidas.

Queda en la conciencia nacional cómo se está consintiendo el rearme paramilitar en Bolívar y varios departamentos del país. Mientras tanto, es la comunidad la que está sufriendo vulneraciones y revictimizaciones.

*Nombre cambiado para proteger su identidad.


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