Cartagena de indias - Colombia
Martes 23 Enero de 2018

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Hablemos de libros

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(Foto tomada por Juan Pablo Valderrama Pino en la Universidad de Antioquia, Colombia)

«Supongo que se han leído algún libro, ¿no? En el colegio les mandan libros todos los periodos para leer y además supongo también que en sus casas tendrán otros libros. Hagamos una cosa, hablemos de libros. ¿A alguno no le gusta leer?» –le pregunté a mis estudiantes de grado 9 en el Colegio Salesiano San Pedro Claver de Cartagena.

De hecho, había redactado y memorizado el fragmento anterior como parte de una estrategia para tratar de llegar a los jóvenes y ayudarlos a asimilar este asunto del amor por la lectura. Luego de la última pregunta vi a más de la mitad del salón levantar la mano, lo cual me pareció una situación más interesante. Si hablar de libros con gente que sabe, es decir, lectores asiduos, es algo enriquecedor; hablar de libros con gente que dice no gustar de la lectura, es doblemente enriquecedor. El reto consiste en sembrar de forma adecuada el interés en esa persona para que por su propia decisión explore un libro y tenga una experiencia genuina de la lectura.

«¿Qué pensarían si les digo que después de todos los años que llevan estudiando, todavía no saben leer?» –esta pregunta desató polémica, indignación por parte de unos y silencio atónito en otros. Después de un minuto de silencio en el que las miradas buscaban algún punto en el salón donde pudieran encontrar una forma de responder, un muchacho alzó la mano y dijo: «Por lo general leemos sin profundizar en la lectura»; luego, una niña pidió la palabra y añadió: «Creo que no sabemos leer no porque no sepamos qué palabras están escritas, sino que es muy difícil entender lo que quieren decir los libros».

Por un momento preguntémonos en qué consiste esa dificultad, ¿cómo es posible que después de tantos años estudiando, una persona pueda afirmar que no entiende lo que lee porque le parece muy difícil? ¿Es realmente una dificultad o más bien un desconocimiento sobre los libros? Sin embargo, decirle esto a un joven no generaría interés, al menos no todavía. La reflexión sobre la ignorancia respecto a los libros debería comenzar por preguntas como: «¿conozco algo que me guste en los libros? ¿Qué libros me podrían llamar la atención? ¿Por qué muchos de los libros que mandan a leer en el colegio no me gustan?».

Algunos estudiantes respondieron diciendo que no sentían tanta afinidad con los clásicos. Podríamos decir que sólo la ignorancia es tan necia como para desconocer la importancia de los clásicos, pero tal vez sería más interesante analizar el hecho de que con cada siglo, la distancia entre los clásicos y nosotros se hace más grande, por lo tanto el recorrido hacia los clásicos se hace más extenso. El punto a considerar aquí es el tipo de recorridos literarios que están haciendo los jóvenes. Como profesores, padres o cualquier persona que de algún modo tiene una relación formativa con niños y jóvenes, ¿alguna vez hemos pensado en la diferencia que hay entre exigir y motivar?

Hablando de libros con los jóvenes me di cuenta de que los autores que están leyendo por iniciativa propia son por completo desconocidos para mí, desconocidos en términos de la apreciación literaria entre los círculos de lectores más rigurosos, pero son los libros que les ofrecen algo con lo que conectarse. Partiendo de esta situación comencé a reflexionar sobre la forma en que podría trazar el camino para que ellos pudieran seguir el recorrido hacia un mundo literario amplio en sus formas, expresiones, líneas y dimensiones. Obligar a leer un libro por nota tendría como efecto altos índices de plagio porque la gran mayoría de estudiantes haría la lectura sólo por cumplir con el rendimiento que le exijan. Depende de cada formador, antes de exigir una lectura obligada, si lo que se quiere es incentivar el hábito de la lectura, orientar a los jóvenes, de acuerdo a sus realidades, por una serie de libros que les abrirán la posibilidad de tener experiencias literarias, pasajes que cambiarán sus vidas porque permite una exploración personal del pensamiento. Como formadores, ¿siempre mandamos a leer o leemos también con los jóvenes? En algunas culturas es tradición que alguien (por lo general el mayor del grupo) cuente historias a los más jóvenes; esto ha sucedido desde la tradición oral aunque también se dan casos de lecturas grupales. Leer en grupo (leerle a los estudiantes) podría generar un impacto diferente en los jóvenes que dicen despreciar la lectura; un impacto que podría cambiar la forma en que este tipo de personas comprende el fenómeno de la lectura.

¿De qué forma estamos mostrando los libros a los jóvenes? ¿Cómo convertir el salón de clases en un club de lectura constante donde todos participen? Estas son tan sólo dos de las tantas preguntas que deberíamos hacernos cada vez que queramos hablar de libros en un colegio.

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Imagen de juanpablovp

Escritor cartagenero que busca re-descubrir su ciudad a través de sus historias, su gente, la música y eventos que se realizan cada día en distintas partes de la ciudad, desde las murallas del Centro hasta lo que llamamos Barrios Populares.

Estudió la secundaria en el Colegio Salesiano San Pedro Claver de Cartagena. En abril del 2015 recibió el título de Filósofo en la Universidad de Cartagena. Fue nombrado Director de la Revista Estudiantil “Espirales”, miembro del grupo de investigación Ápeiron, de la misma universidad. Su experiencia laboral va desde asesor de cultura en el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, hasta presidente de la Corporación Academia Árbol de Cultura, entidad con la que ha impulsado diversas iniciativas culturales y académicas como el congreso Re-pensando Cartagena, el proyecto de educación ambiental Éco_Nomad Colombia, la Revista de Literatura Fenómenos. Entre el 2015 y el 2016 fue Docente de Sociales y Filosofía en el Colegio Británico de Cartagena. Actualmente es profesor catedrático en la Universidad del Sinú y adelanta investigaciones en el campo de la filosofía.

Literatura:

- El cálido recuerdo de una voz en la distancia. – TECNAR Ediciones, 2012.
- Compartiendo un silencio. – Editorial Zenú, 2013.
- Reflejo – Caza de Libros, 2015.

Filosofía:

- Introducción a la identidad humana: El nombre (Seguridad y Creencia). – Revista Espirales, 2014.
- Identidad: Una mirada a la idea de sujeto desde la perspectiva de Jacques Derrida. – Universidad de Cartagena, trabajo de grado, 2015.
- Rostro abierto. – Revista Espirales, 2015.

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Excelente articulo, Juan Pablo.

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Inclusive personas con dislexia, disgrafía y otros tipos de trastornos del lenguaje suelen presentar niveles de habilidades cognitivas...

¡Los estudiantes se respetan! Respuesta a Ricardo Chica Geliz