Cartagena de indias - Colombia
Sábado 10 Diciembre de 2016

Ediciones anteriores


Iniciar sesión

Miguel Arrázola y sus "ríos de ignorancia"

maxresdefault.jpg

Recientemente diversos pastores y líderes religiosos se han pronunciado en contra del plebiscito por la Paz. En este primer párrafo aclararé la controversia que desata el titular que he escogido y explicaré hacia dónde va dirigida mi crítica: En primer lugar, no es necesario tener un título profesional para darse cuenta de que todo lo que habla el señor Miguel Arrázola cae en el campo de las falacias, además de que sus argumentos son fundamentados en su propia interpretación de los textos bíblicos, los cuales ajusta a sus intereses económicos, de su boca, más allá de salir la palabra de Dios, salen ríos de ignorancia. En segundo lugar, mi crítica no buscará orientar a las personas que me lean sobre si deben votar por un Sí o por un No, en últimas, si seguimos o no en guerra, todos tendremos que pagar las consecuencias, ya sea del conflicto o del posconflicto.

Ahora sí, luego de esta provocación me gustaría dirigirme personalmente al señor Miguel Arrázola, quien se ha venido acostumbrando a que lo escuchen, a que lo miren en lo alto, a creer que es él quien tiene la razón y ha hecho que todos sus seguidores crean con certeza que la palabra que él predica, es absolutamente cierta, verdadera (tal como cualquier predicador barato dice de su prédica). Miguel Arrázola, quien dice escuchar a Dios, ahora tendrá que escucharme a mí, o más bien leerme, si es que saca el tiempo para dejar de convencer a los cristianos que “vacíen sus bolsillos” y prestarme atención por un breve momento.

Desde hace un año y medio vengo trabajando una investigación sobre la historia política de Colombia y me encontré con un libro muy interesante, titulado Colombia: Una nación a pesar de sí misma, escrito por el norteamericano David Bushnell. Les menciono esto porque quisiera que nos ubicáramos entre los años 1839 y 1842 cuando se desarrolló la Guerra de los Supremos (eso lo debieron haber enseñado entre primaria y secundaria), en la cual vemos cómo los líderes políticos utilizaron la religión para manipular las masas y moverla de acuerdo a sus intereses políticos y económicos, tal como lo está haciendo Miguel Arrázola y otros pastores:

Cita:
En la mitad de su período presidencial, Márquez [José Ignacio de Márquez] tuvo que enfrentar una insurrección revolucionaria, confusa y muy contradictoria, pero que tuvo importantes repercusiones en el sistema político del país. La chispa que la inició fue la decisión tomada por el Congreso, en 1839, de suprimir los conventos menores de Pasto, que hasta entonces habían escapado a los efectos de la ley aprobada por la Convención constitucional de la Nueva Granada. El obispo de Popayán había aceptado la medida, pero los habitantes de Pasto la interpretaron como un duro golpe contra la religión; sin lugar a dudas, en ello incidía además un factor de protesta regional contra la intromisión externa en los asuntos de Pasto. Los pastusos decidieron, pues, rebelarse, pero fueron derrotados. (Bushnell, 1994, p. 132).

Para contextualizarlos un poco, en la época referenciada se libraron muchos conflictos entre lo que hoy llamamos “liberales” y “conservadores”; estos conflictos, en general, estuvieron asociados a discrepancias morales y religiosas en torno a las decisiones políticas, como lo fueron el asunto del matrimonio civil, la legalidad del divorcio, la eliminación de la esclavitud y la constante limitación que impulsaba el gobierno liberal contra la Iglesia. Como la mayor parte de la población no podía votar y carecía de cualquier tipo de participación política, y además el periodo colonial había hecho un buen trabajo de adoctrinamiento religioso, en el cual prima la fe y no la razón, la fe irracional, puramente emocional y obediente, los líderes militares-políticos se dieron cuenta de que a pesar que la mayoría de ciudadanos no tenían derecho al voto, eran muy útiles en cuanto a la movilidad para las manifestaciones y desórdenes públicos con los que buscaban desestabilizar los gobiernos.

Cita:
a mediados de 1840, José María Obando intervino para apoyarlos, y revivió el movimiento. Obando era una figura comprometida con las facciones liberales y no un reaccionario que privilegiara al clero, pero la región de Pasto era una de sus bases de apoyo personal y, en este caso, el líder consideró apropiado convertirse en el abanderado de la causa de sus seguidores. (Bushnell, 1994, p. 132).

Obando fue muy astuto, a pesar de ser liberal (corriente política opositora a los principios morales de la Iglesia), se dio cuenta de que podía trabajar de la mano con los religiosos, hasta el punto en que “se declaró «Supremo director de la guerra en Pasto, general en jefe del ejército restaurador y protector de la religión del Crucificado»” (1994, p. 132). Luego de la administración de Márquez vino la presidencia de Herrán, y durante ese tiempo los partidos que conocemos como Liberal y Conservador aún no estaban del todo definidos en términos políticos, aunque

Cita:
Los partidos no sólo estaban presentes en todas las regiones del país, sino que también estaban destinados a promover la colaboración más allá de las fronteras de clase, o, en términos diferentes, estaban destinados a servir como mecanismos de control social mediante los cuales los dirigentes de las clases altas manipulaban a sus seguidores de las clases inferiores. (Bushnell, 1994, p. 135).

Como decíamos anteriormente, eran muchos los que no podían votar, pero no por eso quedaban por fuera de la mira de los líderes políticos. “Los jefes políticos buscaban el apoyo de aquellos que no podían votar, para organizar manifestaciones, intimidar a sus adversarios y combatir en las guerras civiles.” (1994, p. 136). Ahora miremos lo que dice Bushnell sobre los sacerdotes de la época:

Cita:
Tanto en las jurisdicciones rurales como en las urbanas, los sacerdotes a menudo actuaban como organizadores políticos, casi invariablemente del lado ministerial/conservador. La actitud del clero se basaba, desde luego, en el mismo temor a las reformas anticlericales y a la educación. (1994, p. 136).

Llegados a este punto quisiera suspender un poco la lección sobre Historia de Colombia, aunque el conflicto que detonó en la Guerra de los Supremos continuó calando hasta explotar en la llamada Guerra de los Mil Días que terminó en 1902 con la firma del Tratado de Wisconsin, entre estas dos guerras se desataron diversos enfrentamientos civiles, nos encontramos con la reacción conservadora y cuando éstos llegaron al poder, los liberales se organizaron en diversas guerrillas y fue posterior a 1902 que se comenzó a pensar la construcción del país a partir de la tolerancia política, lo cual no se logró cumplir, pronto llegaría el periodo de violencia de los 50, la masacre de las bananeras, el asesinato de Gaitán, y la consolidación de diversas guerrillas también liberales, entre las cuales algunas terminaron inclinándose por la ideología de izquierda.

El punto no es hacer aquí historia del conflicto armado ni cómo se construyeron las actuales guerrillas, sino señalar cómo durante una época crucial en nuestra historia, los líderes religiosos, en asociación con líderes políticos, utilizaron el discurso de la fe para manipular las mentes de personas que no contaban con criterio propio [en aquella época era aceptable debido a la casi insuficiente educación ofrecida la población]. A estos líderes religiosos los denomino traficantes de fe y falsificadores de alegría, todo el prestigio con el que cuentan, la posición y sus riquezas, se sostienen por la ignorancia que producen y reproducen entre sus seguidores; dudo que sea virtuoso o que sea agradable ser rico, querido y famoso, a partir de la ignorancia.

En otros videos aparece el señor Miguel Arrázola convenciendo a sus seguidores (no los seguidores de Cristo, sino los de él, los que asisten a la iglesia que él fundó y de la cual se lucra) de que entreguen todo el dinero que llevan, porque sólo si entregan el dinero entonces Dios los bendecirá. Esto es exactamente igual a lo que sucedía en la época de Lutero, quien siendo sacerdote católico se dio cuenta de que la Iglesia le cobraba a las personas ciertas sumas para adquirir la salvación de sus familiares muertos, o para asegurar su salvación (en este caso el sujeto debía realizar varios pagos para asegurar su lugar en el Cielo), así como otra cantidad de pagos para alcanzar el perdón de ciertos pecados, etc. Lutero criticó el obrar de la Iglesia en relación a esto porque Dios no necesita nuestro dinero, Dios no es hombre para dejarse sobornar, Dios no bendice a quien le paga, tal como sucedió con Simón, el que ofreció dinero a uno de los apóstoles a cambio de sus “poderes”: “Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero.” (Hechos 8:18). Él dijo, “Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.” (vs. 19), a lo que Pedro responde: “No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón.” (vss. 21, 22).

Muchos lectores pensarán, ¿y este ateo pseudointelectualoide que se cree? ¿Cómo se le ocurre criticar a los cristianos y sobre todo al excelentísimo pastor Miguel Arrázola? Contaré entonces que duré alrededor de 20 años asistiendo a iglesias evangélicas mientras durante 11 años me eduqué en un colegio católico, durante esos 20 años asistí a más de 10 iglesias a lo largo del país, entre las cuales se encuentra la mismísima Ríos de Vida. En cada iglesia que visité oran por el diezmo y hay un encargado para dar un testimonio de vida y mostrarle así al público que cuando das dinero con fe, entonces recibirás una bendición (cada una lo hace a su manera pero los elementos son en esencia los mismos, cada iglesia es como otro cristianismo). Llegados a este punto, debo decir que Dios no prueba la fe de las personas con el dinero, si alguien realmente siente que Dios le está pidiendo que se desprenda de sus riquezas, no es para enriquecer a los avaros y engañadores, sino para beneficiar a los más necesitados y para eso existen millones de fundaciones y organizaciones que esperan recibir donaciones.

La lección de Historia en el presente texto tiene como objetivo señalar cómo estos líderes como Miguel Arrázola están arrastrando al país 150 años atrás, detienen el desarrollo del pensamiento crítico y cultivan la ignorancia a través del miedo fundamentado en la Biblia, Arrázola no quiere enseñar a pensar, sino a obedecer y, sobre todo, a obedecer su voz, o como él diría, la voz de Dios que toma prestada su voz para hablar (puras patrañas).

El pastor Arrázola se constituye como un imitador de los sacerdotes católicos poscoloniales, aliado con líderes políticos, sirviendo a sus intereses económicos y defendiendo con arrogancia la institución que ha creado. Si por un momento nos adherimos a la tradición cristiana, veremos que Satanás es denominado como imitador de Dios, todo lo que hace el diablo es imitación. Si quisiéramos invertir la afirmación de Arrázola sobre Juan Manuel Santos como anticristo, podríamos, de acuerdo a la lógica, determinar que Arrázola es el Diablo, Satanás, o cualquier otro nombre que le queramos poner, puesto que no hace nada más que imitar los métodos, frases y engaños que utilizan otros predicadores (y que utilizaron sacerdotes católicos en cierto tiempo) para mantener a un determinado número de gente congregada, realizando aportes económicos constantes con la excusa de que serán bendecidos.

El pastor Arrázola le falta el respeto a la nación (para no criticarlo desde la doctrina religiosa) tratando de convencer a sus seguidores (lo cual es por sí mismo una actitud antidemocrática) de que voten por el No en este plebiscito por la Paz, entre las personas que asisten a Ríos de Vida hay gente que cuenta con títulos de posgrado a nivel de maestría y doctorado, grandes Ingenieros y Médicos, es de suponer que esas personas pueden pensar por sí mismas, e incluso aquellos congregados que no cuenta con altos niveles de educación se les debe respetar su intelecto dejando que configuren sus opiniones. Arrázola y su iglesia no piensan en las décadas de sangre derramada y dolor heredado, de heridas sin cerrar, de desapariciones y maltratos que el Estado le ha proporcionado al pueblo colombiano y hoy, en pleno 2016, realiza proselitismo político a través de la religión, de la fe, del modo de vida cristiano.

Los pastores cristianos deberían dedicarse a enseñar la Biblia y hablar sobre las cosas que enseñaba Jesús, no deberían andar opinando de política utilizando como fundamento un libro que nada tiene que ver con la realidad política de Colombia. No podemos andar metiendo la Biblia en todas partes, para eso existen los colegios y las universidades, lugares donde nos mandan a leer cosas que pueden alimentar nuestro pensamiento para contar con las armas argumentativas para ejercer presión política o realizar oposición, para poder justificar racionalmente un desacuerdo.

Para finalizar, “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7: 22-23).

Anexo:

Miguel Arrázola, deja de servir a dos señores, o haces política o te dedicas a tu iglesia.

Referencias bibliográficas:

BUSHNELL, D. (1994). Colombia: Una nación a pesar de sí misma. Editorial Planeta S. A: Bogotá.

Este es un espacio de opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a este fin y no reflejan la posición u opinión de www.eluniversal.com.co.
Este es un espacio de participación de los usuarios Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Blogger

Imagen de juanpablovp

Escritor cartagenero que busca re-descubrir su ciudad a través de sus historias, su gente, la música y eventos que se realizan cada día en distintas partes de la ciudad, desde las murallas del Centro hasta lo que llamamos Barrios Populares.

Estudió la secundaria en el Colegio Salesiano San Pedro Claver de Cartagena. En abril del 2015 recibió el título de Filósofo en la Universidad de Cartagena. Fue nombrado Director de la Revista Estudiantil “Espirales”, miembro del grupo de investigación Ápeiron, de la misma universidad. Su experiencia laboral va desde asesor de cultura en el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, hasta presidente de la Corporación Academia Árbol de Cultura, entidad con la que ha impulsado diversas iniciativas culturales y académicas como el congreso Re-pensando Cartagena, el proyecto de educación ambiental Éco_Nomad Colombia, la Revista de Literatura Fenómenos. Entre el 2015 y el 2016 fue Docente de Sociales y Filosofía en el Colegio Británico de Cartagena. Actualmente es profesor catedrático en la Universidad del Sinú y adelanta investigaciones en el campo de la filosofía.

Literatura:

- El cálido recuerdo de una voz en la distancia. – TECNAR Ediciones, 2012.
- Compartiendo un silencio. – Editorial Zenú, 2013.
- Reflejo – Caza de Libros, 2015.

Filosofía:

- Introducción a la identidad humana: El nombre (Seguridad y Creencia). – Revista Espirales, 2014.
- Identidad: Una mirada a la idea de sujeto desde la perspectiva de Jacques Derrida. – Universidad de Cartagena, trabajo de grado, 2015.
- Rostro abierto. – Revista Espirales, 2015.

Últimos comentarios

Nobody

Inclusive personas con dislexia, disgrafía y otros tipos de trastornos del lenguaje suelen presentar niveles de habilidades cognitivas...

¡Los estudiantes se respetan! Respuesta a Ricardo Chica Geliz