Acordemos lo fundamental

26/05/2018 - 19:40

Este 27 de Mayo es un día histórico para este país que ha trasegado por caminos tortuosos gracias a la violencia en todas sus perversas formas y donde el miedo tomó asiento y parece que no se quiere ir.

Pero en esta hora tan crucial, yo que no soy conservadora ni provengo de familia con esa raigambre, recuerdo que en el año 90 mi papá me entregó un plegable de Álvaro Gómez Hurtado quien era candidato a la presidencia en ese momento. Ya lo había visto. Conocía su historia política porque era un hombre muy visible. Había sido candidato a la presidencia anteriormente. Mi papá me decía que nunca lo dejarían ser Presidente porque era hijo de Álvaro Gómez Hurtado y este país no perdona. Efectivamente así fue.

Leí ese plegable y ya en ese tiempo me llamó la atención esas ideas acerca de cómo salir del entuerto de la violencia. Él hablaba de una Constitución moderna que le restituyera los derechos al común de las gentes, también de  una nueva política lejos del lastre de los gamonalismos. Sé que eran 10 puntos  que con mi papá (q.e.p.d) llegamos a conversar sobre ello. Dijo él es un hombre brillante. Lástima la historia que arrastra.

Yo voté por Álvaro Gómez en ese tiempo. Un voto por las ideas, la esperanza de una oportunidad de superar el pasado.

Un  acuerdo sobre lo fundamental es el que hoy también necesitamos para nuestro país. Un acuerdo  donde podamos entender que la Paz es un imperativo político en este país. La Paz no solo representa silenciar los fusiles sino emprender profundas transformaciones sociales y retomar  el carácter social del Estado Colombiano. Esas reformas pasan por aumentar significativamente el presupuesto de Educacion. Quitarle a las mafias el poder político. Hacer la transición hacia una economía agroindustrial con energías limpias-Un modelo de salud sin intermediación financiera y política. Esa es la Paz en el proceso del post conflicto.

Ese acuerdo sobre lo fundamental hoy tal como ayer, implica entender que el dolor por los horrores de la guerra no serán superados de un momento a otro con clic, el dolor estará ahí pero siempre en perspectiva de construir un país mejor, vale la pena tragarse algunos sapos como también está el derecho a reclamar que la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición se materialicen en la implementación de los Acuerdos de Paz para todos sin excepción.

Quienes hayan cometido crímenes de lesa humanidad deberán acogerse a la Justicia Especial para la Paz y entre otras cosas algo muy importante: Presentar perdón y esperar que el mismo sea otorgado. La Reconciliación es el acuerdo fundamental del  post conflicto. De nada servirá avanzar políticamente si ese tejido social resquebrajado por el dolor de la guerra no se remienda con hilo fuerte. Somos diversos pero tenemos una historia en común, razón suficiente para darle una oportunidad a la sanación de las heridas históricas. La decisión la tenemos que tomar nosotros de manera autónoma.

 A pocas horas de hacer valer el derecho al voto, todas aquellas personas que siendo conservadoras ortodoxas ,vargaslleristas, ordoñistas, uribistas enceguecidos, fundamentalistas religiosas hablan de un NO a la oportunidad de superar nuestra propia historia, solo nos muestran a la inmensa mayoría opositora que el miedo se los comió vivos, desconocen la historia política de este país porque nadie que se diga demócrata apostaría  un voto por quienes llevan más de 200 años agenciando la guerra y perpetuando la injusticia social- económica ; no contra extraterrestres sino contra su propia familia en el país que los vio nacer.

 A todas esas personas les digo que somos muchos los que abogamos por un acuerdo fundamental para usar entre nosotros un lenguaje propositivo  y constructivo de país,  lejos del odio irracional promovido por los señores de la guerra, el mejor negocio lucrativo para quienes tienen y sienten poco respeto por las gentes que dicen representar.

Álvaro Gómez no pudo ser Presidente y la mano oscura de la violencia política segó su vida. Hoy estamos a las puertas de empezar una nueva era donde la democracia real sea el cimiento para soportar una convivencia respetuosa  sin ambigüedades y doble moral.

Este Domingo cuando vayas a marcar tu voto solo piensa en  el ahora y futuro de los tuyos. Esa debería ser suficiente razón para darte una oportunidad que no sea más de lo mismo. 

 Vamos por un acuerdo sobre lo fundamental para una Colombia Humana Ya¡

 


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