La razón vs la pasión.

01/08/2017 - 20:38

Seguramente cuando Ud lee este título supone que el tema a tratar tiene que ver con los dilemas de la vida afectiva que son parte de nuestro diario trasegar, y además provocan más que desvelos siempre.
Pero no, no mí querido lector-a. Este artículo tiene que ver con la relación que existe entre esas dos palabras en el ámbito de la política. Si de la política ¡ Le sorprende? A mí también me causó algo de sorpresa cuando escuché a Gustavo Petro Urrego, ex alcalde de Bogotá plantear con mucha claridad que tiene que ver una cosa con la otra.
No tengo las habilidades del Dr Petro para desarrollar ese tema con la argumentación que él lo hace pero si quiero decirles lo que me quedó dando vueltas en la cabeza:
La Historia política de Colombia está signada por el uso y abuso de la emociones a la hora de tomar decisiones políticas trascendentales, por eso se pasa de una gran euforia cuando bullen campañas electorales hasta la más profunda decepción, frustración y rabia cuando pasado no menos de seis meses a lo que se le apostó resultó ser peor que la enfermedad que se pretendía contrarrestar.
Todo lo anterior porque en Colombia particularmente, aunque no somos la excepción, se recurre a los sentimientos como estrategia para lograr seducir al elector y obtener los resultados esperados. Se usa con perversidad un lenguaje asociado al dolor, rabia, indignación, odio, venganza, miedo, angustia, desesperanza, todas ellas emociones extremas que no dejan tomar decisiones objetivas y con las cuales el común de las gentes siente que quien aspira a un cargo por elección popular y haga uso de esos sentimientos en su discurso merece tener una oportunidad para de paso poder tramitarlos cuando no se sabe cómo o con quien.
El poder político hoy más que nunca en este país utiliza falsos dilemas morales que le dicen al elector incauto que solo puede ser representado en el gobierno local o nacional por aquel o aquella que supuestamente está solidariamente identificado.-a con esos sentimientos reprimidos a los cuales hay que hacerles catarsis desmedida. Así nos han gobernado y han sacado la mejor tajada en todo..
La manipulación perversa del lado oscuro de un pueblo resentido y excluido de mil y una maneras ha llevado a que solo hayan tenido oportunidad de gobernar los verdugos responsables de esos sentimientos malsanos.
Petro dijo: Somos una sociedad de ratones que elige gatos. Todo porque la estrategia ha sido manipular sentimientos reprimidos.
Pero a la pasión desbordada y/o manipulación de sentimientos se opone la RAZON esa que soportada por el desarrollo de la inteligencia, formación política, empoderamiento social permite que ante situaciones donde sobre abundan las palabras mediáticas catastróficas; seamos sensatos para decidir quién o quiénes son las personas que merecen direccionar nuestro país.
Con la razón se tiene capacidad para analizar objetivamente la realidad que nos circunda y leer más allá de lo que parece obvio.
Cuando se lee la realidad circundante más allá de lo obvio es posible emitir un juicio de valor sensato soportado eso si con argumentos que provee la evidencia.
Con la razón es posible ser críticos objetivos y no es fácil creer que todo lo que los medios dicen es última palabra por tanto, buscamos fuentes alternativas para tener otro referente en contraste y formarnos nuestro propio juicio.
Pero al final con las emociones desbordadas hasta la pasión y la razón como un filtro para todo, no es posible ser ciudadanos-as cualificados-as para hacer de la Democracia el mejor estilo de vida. Ni lo uno ni lo otro por su cuenta resuelven el dilema.
Es necesario dejar que los sentimientos positivos y constructivos como el AMOR y la RAZON se encuentren y dialoguen sin temores.
Hoy en un país que transita por el camino que lo debe llevar a vivir la Paz como derecho y estilo de vida, urge que la Política del Amor, de la palabra que construye, de la acción que edifica, de la actitud positiva en medio de la adversidad, este en las acciones políticas junto con la razón que se nutre del conocimiento de la historia y la responsabilidad por asumir frente a lo que hemos vivido cuando las emociones han dominado las decisiones.
El Amor y la Razón en perfecta combinación deben ser el soporte para decidir objetivamente que es la hora para superar la horrible noche, rasgar el velo, dejar de llorar sobre un muro de lamentaciones y empezar a actuar para vivir con justicia social y darle cabida por fin a más HUMANIDAD.


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