VIOLENCIA DOMESTICA CONTRA EMBARAZADAS ADOLESCENTES

27/11/2016 - 01:05

“La ingesta de alcohol todos los fines de semana” por parte del compañero de embarazadas adolescentes, se asocia hasta cinco veces más violencia doméstica. Ello hemos encontrado en un grupo de 400 gestantes adolescentes residentes en la ciudad de Cartagena y otros municipios del norte del departamento de bolívar, Colombia.
Es un estudio de investigación realizado por el Grupo de Investigación “Salud de la Mujer”, que tiene aval de la Universidad de Cartagena y está categorizado por Colciencias.
El Estudio sale publicado en una revista científica colombiana en las próximas semanas y visibiliza un grave problema social de actualidad como es la violencia contra la mujer, abordando la situación en el marco de las adolescentes embarazadas.
El embarazo en adolescentes es un problema de salud pública, con repercusiones médicas, psicológicas y sociales, al que se le señalan causas individuales, familiares y sociales.
La última Encuesta Nacional de Demografía y Salud de Colombia [ENDS] que fue realizada en el año 2010, señaló que la prevalencia de adolescentes alguna vez embarazadas ha aumentado desde el 13,0 % en 1990, al 17,0 % en 1995, al 19,0 % en 2000, al 20,5 % en 2005 con reducción al 19,5 % en 2010. También estableció que en el departamento de Bolívar el porcentaje de adolescentes alguna vez embarazadas fue 20,0 % en 2005 y 21,3 % en 2010.
El otro importante problema, es el abuso contra la mujer, denominado violencia doméstica, que, a pesar de ser una condición social inaceptable, es común y con cifras crecientes, no siendo las adolescentes inmunes a dicha problemática. La Organización Mundial de la Salud define la violencia doméstica como el comportamiento dentro de una relación íntima que causa daño físico, sexual o psicológico, incluyendo los comportamientos de control. Abarca el daño generado por la pareja actual y por la pasada.
Dentro del Grupo de Investigación “Salud de la Mujer”, con la participación de las jóvenes investigadoras Cindy Arteta Acosta y Liezel Ulloque Caamaño hemos realizado este estudio en un grupo de adolescentes gestantes residentes al norte del departamento de Bolívar (Cartagena, Arjona, Sincerín, Gambote, Rocha y Puerto Badel) en el Caribe colombiano. Tenían entre 10-19 años, cursaban gestación única, no habían tenido embarazos previos y participaron voluntariamente. Se les aplicaron dos escalas: [A] Abuse Assessment Screen (AAS) y [B] ¿Está usted sufriendo abuso?
La edad promedio de las embarazadas estudiadas fue 16,5 años, la mayoría residían en áreas urbanas y nueve de cada diez pertenecían al estrato socioeconómico bajo. El promedio del nivel educativo fue nueve años de estudio y el 6,0 % tenían seis o menos años de escolaridad. La mitad suspendió la asistencia a la escuela al quedar en embarazo. “No hacer actividad alguna” cambió del 17,0 % antes del embarazo al 60,6 % durante el mismo. Cinco de cada diez se embarazaron siendo menores de edad (antes de los 18 años). Al ingresar al estudio 29 (7,1%) eran menores de 15 años de edad y estaban embarazadas.
Al 80,6 % las sostenían económicamente sus padres antes del embarazo y 74,6 % continuaron con igual dependencia una vez iniciada la gestación; las demás pasaron a depender de familiares en segundo grado. Se halló una mínima dependencia de la adolescente de su pareja: 6,2 % antes del embarazo y 2,2 % durante la gestación.

Se encontró en el estudio:
(A) Amenaza de la pareja para hacerle daño a usted o a sus hijos: 1,5%
(B) La pareja le pega, le dice que la culpa es suya y promete no hacerlo más, pero repite: 3,2%
(C) La pareja la humilla en público o no la deja hablar con su familia o amigos: 3,7%
(D) La pareja la tira al suelo, la empuja, le pega, trata de ahorcarla, patearla o le da bofetadas: 3,0%
(E) La pareja la obliga a tener relaciones sexuales cuando no quiere: 1,7%
(F) Existencia de algún tipo de relación abusiva con la pareja: 7,1%
(G) Alguna vez ha sufrido maltrato físico o emocional por su pareja/marido/otra persona: 21,7%
(H) Durante el último año alguien la ha golpeado, abofeteado, pateado o lastimado físicamente de cualquier manera: 10,1%
(I) Desde que está embarazada, alguien la ha golpeado, abofeteado, pateado o lastimado físicamente de cualquier manera: 6,7%
(J) Durante el último año ha sido forzada a mantener actividades sexuales: 2,2%
(K) Tiene miedo de su pareja/marido/otra persona importante: 3,4%
(L) Víctimas de abuso doméstico por pareja/marido/otra persona importante, durante el último año o durante el embarazo: 12,4%
(M) La frecuencia de violencia doméstica física fue entre 3,0%-10,1%, según la escala.
(N) La violencia doméstica psicológica entre 1,5%-3,7%.
(Ñ) La violencia doméstica sexual entre 1,7%-2,2%.

El embarazo no libera a la mujer de ser víctima de abuso, ya que la violencia doméstica se puede iniciar, perpetuar e incluso incrementar durante el período gestacional. Influyen para ello, entre muchos otros factores, la pobreza, definida como insuficiente disponibilidad económica y presencia de necesidades básicas insatisfechas en términos de alimentación, vivienda, educación y atención en salud, así como la dependencia emocional, la carencia afectiva y la ausencia de redes de acompañamiento familiar, elementos todos que hacen parte del concepto de vulnerabilidad social, que pueden ser más frecuentes en gestantes y particularmente en gestantes adolescentes.
El estudio tiene como fortaleza aportar posiblemente las primeras cifras sobre distintas expresiones de violencia doméstica en esta parte del territorio colombiano, en el marco de otro problema importante como es el embarazo en la adolescencia.
El estudio que hemos realizado aporta que “el consumo de licor todos los fines de semana” por la pareja, incrementa hasta cinco veces el riesgo de violencia doméstica en gestantes adolescentes, situación no anotada o descartada por otros investigadores. Se debe establecer más precisamente la magnitud del consumo rutinario de alcohol por la pareja. Es indispensable estudiar la violencia doméstica en los programas de salud sexual y reproductiva de los adolescentes y en la problemática del embarazo en la adolescencia.
Se recomienda a las autoridades identificar la magnitud del consumo de licor todos los fines de semana por varones adolescentes y jóvenes, puesto que modificar sustancialmente esa costumbre podría prevenir la violencia doméstica fuera y dentro del embarazo.
Se necesitan campañas involucrando aspectos educativos que realmente impacten la violencia doméstica y el embarazo en la adolescencia.
Hace falta una adecuada educación sexual desde la infancia que genere adolescentes sensibilizados, capaces de manejar su actividad coital sin exposición temprana al embarazo y blindados ante todas las influencias sociales y culturales favorecedoras de las distintas expresiones de violencia doméstica.
Nada justifica la violencia contra la mujer. Consideramos alta la presencia de violencia doméstica física, psicológica o sexual en embarazadas adolescentes, causada por la pareja/marido, sea durante el embarazo mismo, en el último año o en cualquier otro momento.
Detalles sobre el Grupo de Investigación Salud de la Mujer
www.grupodeinvestigacionsaluddelamujer.com


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