Cartagena de indias - Colombia
Miércoles 18 Enero de 2017

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El duelo

Uriel Henao, cantante de la zona. Sus canciones cuentan sucesos de la guerra del sur de Bolívar. Aquí narra cómo se mataron un “paraco” y un guerrillero el día de las madres de 1997. Video: Youtube. 

 

I.

LLEGAMOS A SAN Pedro Frío en mula y a las seis de la tarde. Fue como si una ballena --con animales y todo-- nos hubiera engullido en La Punta --un chiquirritico paso de viajeros de la Serranía-- y luego de seis horas de batuquearnos en sus entrañas, nos arrojara --de una-- en la cumbre.

Estaba oscuro. Exhaustos y empapados bajamos de las mulas. Nos recibieron varios mineros. Arriba, La Teta, el punto más alto de la Serranía de San Lucas, nos recibió con relámpagos.

Hoy aún es un terreno plagado de minas antipersonales dejadas por el ELN para resguardarla de las multinacionales y de gente que quiere usufructuarlas. Nadie se atreve a caminar sus senderos. No es un secreto que sólo esa guerrilla tendrá que hacer la labor de desminado y es uno de los temas de un eventual proceso de paz: la inmensa reserva aurífera del país.

En el mundo una mina es considerada rentable cuando produce 20 gramos de oro por tonelada, en La Teta se han registrado más de 900.

En la zona hay al menos cuatro yacimientos inmensos. Se cree que cada uno supera los diez millones de onzas troy (una onza troy equivale a 31,1 gramos). El asunto es hallarlos. Por eso la Serranía de San Lucas es uno de los yacimientos auríferos más importantes del mundo.

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Foto: Juan Carlos Guardela.

San Pedro Frío es una meseta friolenta de escombros aplanchados a lo largo de décadas de minería. A los lados hay casuchas de tablas (o tambos) de dos pisos que son fondas algo estropeadas. Nos acostamos en camas de tablas con cobijas. Arriba sonó durante toda la noche la mudez movediza de la selva.

La zona estuvo dominada por guerrilla y paramilitares de manera sucesiva desde 1994 hasta 2006. Ese tiempo hubo enfrentamientos entre los dos bandos, pero también un forfait que no era por respeto ni miedo sino por controlar el paso de insumos para procesamiento de droga así como el gramaje, un impuesto al transporte de coca y oro.

Desde las veredas cercanas a Simití hasta La Punta de San Lucas-- hay todavía avisos de las AUC en casas calcinadas y en ruinas con perforaciones de bala. Desde La Punta hasta San Pedro los grafitis en cambio son de las FARC.

Pero todo el camino está plagado de minas de oro, legales e ilegales.

A mediados de los 70 en Simití se libró una guerra entre guaqueros del interior y mineros de la Costa. La pugna cobró cientos de víctimas. Aún se hallan restos humanos en 'Caño de Muerto', un arroyo de aguas contaminadas de mercurio en donde tiraban los cadáveres.

El ELN llegó un lustro después para solucionar este problema a la fuerza. Cobró impuestos a todos y así controló el negocio. También destruyó buena parte de la infraestructura. Derribó torres de energía, tumbó puentes y atacó a la fuerza pública. En menos de dos años el ELN creó 9 frentes.

En 1995 llegaron los paramilitares del Bloque Central Bolívar y cercaron al ELN ayudados por hombres del Bloque Norte en Aguachica y por el sur con hombres de “El Águila” y de Víctor Carranza. Entre 1996 y 1997 se apoderaron de la zona. Realizaron masacres en San Pablo, a pocas cuadras de la estación de Policía; en Morales, Micoahumao, Tiquisio, San Lucas y Montecristo. El crimen que selló ese triunfo fue el del minero Juan Camacho, al que le cortaron la cabeza, jugaron fútbol con ella y la enterraron en una estaca mirando hacia la Serranía, simbolizando que para allá irían. Luego vino una arremetida de las Farc y el ELN con la que retomaron la zona de San Pedro Frío, sitio que es emblemático pues allí  falleció en 1998 el cura Manuel Pérez y a pocos metros de la población estuvo durante años su tumba.

Carlos Castaño dijo que su sueño era colgar una hamaca en La Teta, sueño que nunca realizó. En total han sido más de 17.000 los desplazados de esas tierras.

II.

TEMPRANO Y YA despejado, hablé con mineros. Se burlaron del cansancio que aún tenía, lo que me hizo pensar que era bienvenido.

En el comedor uno de ellos, Marco Tulio Aguas, “Malquiño”, fuma después de que comió un pescado y como si me hubiera conocido desde hace siglos, me preguntó:

--¿Usted conoce la historia del duelo de por acá? ¿No? Pues es la mejor de las historias. No se puede ir de aquí sin saberla.

<<Hace años, temprano salieron dos amigos a buscar minas. Siempre andaban juntos. El uno era barranquillero y el otro de por acá.

<<Estaban cansados pues por mucho tiempo trabajaron para otros en otras minas. A pesar de haber perforado por todos lados, nunca hallaron media mina.

<<Resultó que en una de esas les cogió la noche y durmieron en una mina ya sellada porque había agotado su mineral. Se durmieron pero en la madrugada los despertó un ruido de goteo de agua sobre metal al fondo de dicho socavón. Esperaron a que amaneciera. Bajaron y la sorpresa fue que en uno de los zanjones estaba la entrada a una cueva. Y allí hallaron la guaca. No de los “paras” ni de la guerrilla, sino de los tiempos de la Colonia. Allí había oro y plata trabajado de los tiempos en que un esclavo de la española Juana Martínez, de Cartagena, halló una bola de oro de casi un kilo.  

<<Había collares, escudos de oro, morrocotas con sellos raros, cubiertos de plata, aguamaniles, copas, monedas de todos los tamaños, candelabros, sortijas, espejos de plata de misterioso reflejo, enredaderas de oro, manillas, peinetas, bastones y de cuanta filigrana. 

<<Llegaron a pie con unos sacos llenos. Saltaban de alegría. Dejaron el tesoro en mitad del pueblo para que todos vieran. La gente salió de las minas a ver y quedó asombrada por la cantidad de piezas de oro y plata.

<<Antes del mediodía volvieron a subir. Esta vez llevaron unas mulas. Trajeron sus lomos llenos de objetos de la guaca e hicieron tres viajes más.

<<A las 3 p.m. bajaron con los últimos objetos. A esa hora los guerrilleros habían bajado a ver lo que pasaba y dijeron a todos los mineros reunidos en la plaza que el oro en efecto pertenecía a quienes lo habían hallado. Así que repartieron licor a todos y festejaron.

<< La gente dejó abiertas las puertas de sus cambuches tal como ocurre cuando pasan las malas horas.

<<Muchos discutieron que no se trataba de objetos de la Colonia sino de los años 50 y 60, décadas en que grupos de alemanes exploraron la zona y dejaron tuberías y caminos listos para extraer el metal. Y que por alguna razón desistieron de la idea dejando guacas en distintos sitios y volvieron a su país.

<<A las 5 p.m. los dos amigos estaban sudados por el alcohol y por el esfuerzo de calcular el precio de los objetos. La Providencia les había premiado.

<<A las 7 p.m. estaban borrachos y habían fiado más licor en las tiendas.

<<A las 8 p.m. empezaron a hacer planes. Hablaron de viajes y de comprar cosas. De pronto, algo que venía entre las bolsas ya no estaba. Era una daga antigua, la habían mirado a la luz del día, la habían manoseado con regocijo, pero ahora se había extraviado.

<<A las 8:30 p.m. empezaron a discutir embriagados, se reclamaban la daga antigua. Ambos se gritaron al tiempo: “¡Ladrón!”

<<Pasaron de ser amigos a ofensores. Nadie se metió en la discusión. Hubo un silencio atroz. Salió gente de donde menos se pensó. Fue todo un espectáculo.

<<Se fueron a los madrazos. Se empujaron. Se maldijeron. Se olvidaron de que eran amigos para todo. Como no tenían familias en la zona no pudieron ser apartados. Una o dos veces una voz salió de la multitud tratando de aplacarlos.

<<Cada uno fue a su cambuche acompañado de gentío. Cada uno sacó un machete y regresó con la ira agrandada.

<<Los machetes como que fueron afilados durante semanas porque todo pasó muy rápido. Ambos parecían bailar. Ambos sacaban el cuerpo. Los machetes zumbaban. Al mismo tiempo se dieron en los cuellos tajos profundos.

<<Y listo.

<<Quedaron en la tierra desangrándose con sus gargantas destazadas. Movían las manos. Mientras morían trataron de decir algo. Y lo que se oyó fueron sólo ronquidos saliendo de sus fondos.

<<Eso fue enseguida que bajó un frente entero de la guerrilla, dizque a ordenar las cosas. Los guerrilleros recogieron todo el caudal en silencio. Luego dieron órdenes y dinero a la gente para que ambos muerticos fueran enterrados con el debido respeto.

<<Es posible que dicha pelea se haya formado en la cabeza de cada uno mucho tiempo atrás, mucho antes de los machetazos.

<<Fue así. Pero la daga estaba allí, entre las bolsas y llena de barro. No buscaron lo suficiente. Se la quedó la guerrilla>>.

Me sorprende la sabiduría de “Malquiño”. Acaso todo surgió en sus mentes por un viejo suceso entre ellos que interpretaron como ofensa. Constato así que la violencia es un reproche guardado mucho tiempo, como una prenda sangrienta.

III.

BAJÉ DE SAN Pedro Frío batuqueado de nuevo en la barriga de la ballena. Llegué resfriado a Santa Rosa.

Hoy ya pueden subir las Toyotas hasta el mismo San Pedro Frío, no hay que coger mulas y la zona está despejada por el incansable trabajo de los mineros para tener mejores vías y para que se respeten los Derechos Humanos. Hasta un gobernador de Bolívar en 2013 pudo visitar la zona.

Algún día se contarán las historias enterradas en la montaña. Hoy surgen bandas delincuenciales de hombres que estuvieron en los grupos enfrentados. Aún se siembra coca y aún un dolor de muela en esos territorios es un problema ontológico. Aún se compra el pan de a diario y la liga con una pepita de oro. Aún se saca el oro moliendo el barro con mercurio. Aún se escuchan en las cantinas las canciones de Uriel Henao describiendo la guerra. Aún esta gente espera.

Regresé con la convicción de que en los corazones de esas montañas hay un viaje al centro de la tragedia. Allí te das cuenta de que la vida que mereciera la pena vivirse está enterrada a cientos de metros, bajo la ambición desmedida de los hombres.

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Imagen de juancarlosguardela

Periodista y cronista. Comunicador social y documentalista. Docente universitario. Magister en Comunicación de la Pontificia Universidad Javeriana.

Últimos comentarios

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Lectura exquisita para un viaje a la conciencia.

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Excelente texto muchachón...quiere decir que escribir es una razón excelsa, una exquisita dedicación...para seguir vivos.

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