La voz dormida

05/08/2012 - 17:36

En los primeros años de la España Franquista hombres y mujeres sospechosos de ser comunistas o de ayudarlos eran encerrados en prisión y luego de un juicio, sin ninguna garantía para los acusados, eran sentenciados a morir frente a un pelotón de fusilamiento.
Hortensia, embarazada y acusada de rebelión, debe comparecer junto a otros detenidos ante un tribunal conformado por militares, hasta su defensor es un militar que comparte la condena del fiscal. Hortensia es declarada culpable pero por su estado posponen la ejecución de la pena de muerte hasta después del nacimiento de su hijo, “inocente de los pecados cometidos por su madre”.
Hacinada en una cárcel junto a cientos de mujeres, en su mayoría ancianas, y bajo la “afectuosa” supervisión de las monjas, Hortensia no abandona sus ideas y sólo espera que su hijo pueda crecer junto a su padre, un comunista perseguido por el régimen.
La historia de Hortensia, la de su hermana –Pepita- y la de la hija que nace en cautiverio es el registro de una época de terror y represión, la historia de hombres y mujeres silenciados por tener ideas diferentes y de los inocentes que pagaron con dolor y lagrimas las consecuencias de la guerra de otros.
La voz dormida (España, 2011) es un relato desgarrador, no le da un segundo al espectador para ponerse cómodo ni para albergar la esperanza de un final feliz pero este llega, 19 años tarde, pero llega.
Durante toda la película me hizo falta la voz de un narrador. Pareciera que es Pepita, inocente y directa; un personaje inolvidable que acompaña a su hermana, la apoya y ayuda aunque no comparta ni sus ideas ni su lucha, pero no lo es.
Esa ausencia del narrador que también es protagonista se disuelve en los últimos minutos de la película, como su titulo lo sugiere, el narrador es la voz dormida, la voz de la hija de Hortensia que crece junto a su “tía que también es su madre”, la voz de una víctima no de su madre si no del régimen que le impide crecer junto a ella.
La voz dormida así como La noche de los lápices (Argentina, 1986) recuerdan etapas de la historia que encuentran su catarsis en el cine. Narraciones crudas, descarnadas y conmovedoras que hacen que muchos quieran mirar para otro lado e ignorar una realidad que probablemente fue peor que la recreada y cargadas de imágenes que no permiten olvidar lo que pasó.
Algo que deberíamos aprender en este país donde hay tantas voces dormidas, dejar de contar historias desde los malos, los narcos, los traquetos, los sicarios y desde las mujeres que los siguen y los justifican que imponen sus valores distorsionados con el único fin de entretener y complacer al todo poderos rating, sin sacudir al espectador ni darle un contexto y sin generar una reflexión.
La voz dormida la presentaron en la Muestra de cine español organizado por el Centro de Formación de la Cooperación Española, las próximas películas para no perderse: Los materiales (Lunes 6 de agosto), Celda 211 (martes 7 de agosto), Color perro que huye (miércoles 8 de agosto) y La cara oculta (jueves 9 de agosto).


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