Cartagena de indias - Colombia
Jueves 23 Marzo de 2017

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La inminente paz

En mayo del presente año hice publico mi primer texto de opinión a este medio relacionado con el proceso de paz y la peor crisis que sufría el mismo en aquél momento con el asesinato de los 11 militares en el cauca a manos del grupo terrorista de las FARC, ese episodio negro para el país que terminó por acabar la poca confianza que se le había dado a los acuerdos hasta el momento debido a la bipolaridad de este grupo guerrillero donde anunciaba adelantos en la Habana pero arreciaba atentados en las ciudades y municipios del país. A pesar de aquél momento crítico, el presidente Santos continuó con las negociaciones aunque impuso condiciones que terminaron por sosegar la actitud de las FARC y llevarlos a proceder de forma más coherente en búsqueda de la firma del acuerdo.

Hoy 5 meses después se logra el avance en quizá el punto más álgido de la negociación como lo es la justicia transicional para los actores del conflicto, este trascendental  acuerdo aclara algunos vacíos que hasta ahora eran objeto de polémica en el país por su nivel de importancia a nivel jurídico y social.

Se estableció la creación de un tribunal con características especiales conformado por juristas colombianos y minoría de extranjeros para el procesamiento de los actores del conflicto. Se acordaron penas restrictivas de la libertad con lapsos entre 5 y 20 años en condiciones especiales y normales para todos los actores del conflicto dependiendo la colaboración a la reparación de las víctimas y otras variables para que respondan por delitos de lesa humanidad; los delitos políticos y conexos a este serán objeto de amnistía por parte del gobierno nacional. Este tribunal garantiza que no exista total impunidad aunque las penas apunten a ser más restaurativas que punitivas pero sin embargo se cumple con los tratados internacionales firmados por Colombia los cuales requieren de un mínimo de restricción de la libertad para los máximos cabecillas de este grupo armado. Además las FARC tendrán derecho a participar en política y organizarse como partido según sus ideales, finalmente la dejación de armas en un máximo de 60 días luego de la firma del acuerdo que será dentro de los próximos seis meses.

Aunque quedan vacíos importantes que no fueron aclarados como el tema del dinero de este grupo armado y cuál será su destino o utilidad, ¿qué tipo de condiciones especiales serán las sujetas a las penas restrictivas de libertad? , ¿Qué delitos realmente son conexos a los políticos? Sin duda estos interrogantes deberán ser resueltos antes de la firma final del acuerdo.

Lo que viene ahora para el país es la refrendación por parte de la sociedad de lo que hasta ahora se ha acordado, nos toca decidir si estamos de acuerdo con dichos acuerdos, sí la población aprueba este pacto llegaremos al momento más difícil de todo proceso de paz y es el postconflicto, la reintegración de más de cinco mil milicianos de las FARC a la vida civil en el campo y en las ciudades, es ahí donde va a estar el gran desafío para la sociedad, reconocer a los ex guerrilleros como colombianos víctimas en cierto modo por culpa de una guerra que solo ha dejado muertes y pobreza para todo el territorio nacional.  Europa –guardando las proporciones– sufrió la segunda guerra mundial por lapso de seis años y tardó más de veinte en recuperarse sustancialmente, de ahí que el reto al que nos veremos enfrentados será mucho mayor y tomará años cambiar la visión guerrerista y aceptarnos unos con otros respetando diferencias en un plano de respeto por la opinión y derecho a una oposición de manera legal.

El chip intolerante y violento de la sociedad colombiana producto de esta guerra inútil de sesenta años es el que debe comenzar a cambiar, dejar atrás un pasado turbio para empezar a construir un futuro alejado de conflictos bélicos internos, se está ante la gran oportunidad de comenzar a remar todos para un mismo lado.

Mi reflexión invita a usted apreciado lector a visionar un posible futuro sin las FARC como organización criminal, un futuro donde sus hijos no sean víctimas directas o indirectas de una guerra sin sentido, un país que no destine más dinero para la seguridad que para la educación, ese país es el que se puede comenzar a construir luego de la refrendación de los diálogos y la firma final de los acuerdos, en nuestras manos está la posibilidad de aprobar el proceso de paz y pensar en un post conflicto duradero y estable.

Adenda: Tal como se esperaba el consejo nacional electoral avaló la candidatura de la candidata a gobernadora de la Guajira a pesar de las pruebas presentadas para su inhabilidad, amanecerá y veremos. 

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Derecho y ciencias políticas Universidad Autónoma. Twitter: @Jmauroguerrero

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JMauroG

Querido lector, abierto el espacio para comentarios.

La educación y el proceso de paz.
JMauroG

Gracias por leer.

La viveza del colombiano