Elecciones Atípicas en Cartagena de Indias: ¿Para Que Sirven en Una Democracia fallida?

07/03/2018 - 12:55

Elecciones Atípicas en Cartagena de Indias: ¿Para Que Sirven en Una Democracia fallida?

Desde hace varios días ya es sabido por la mayoría de los cartageneros que nuestra suerte política “está echada,” pues las próximas elecciones atípicas para alcalde mayor del distrito se realizarán el 6 de mayo venidero.

Las casas políticas tradicionales y las de quienes representan las buenas  nuevas costumbres políticas, seleccionaron a quienes consideran su mejor candidato; unos ya se inscribieron; otros se preparan para las elecciones, de tal manera que en el curso de los próximos 62  días, estará el nuevo titular de tan importante, pero tan  desprestigiado cargo, como consecuencia del desempeño  de los últimos alcaldes malogrados en su  trunca gestión administrativa.

Los hay de todos los matices políticos:

Algunos son de pensamientos de avanzada y, otros son godos irredimibles; varios son mis amigos, y  de otros  y de una señora leo sus nombres por vez primera en este mundo terrenal.

Unos son veteranos de la política local, otros y otra persona, por vez primera muestran sus aspiraciones y  todos muestran programas de gobierno interesante y válido para rescatar la ciudad.

A todos ellos mis respetos por su condición esencial de seres humanos, por tener pensamientos e ideología igual, parecida  o diferente a la mía, y mi reconocimiento por poseer  el valor de aspirar a ser alcalde o alcaldesa mayor de Cartagena de Indias, una de las ciudades más emblemáticas de Nuestra América, pero a su vez, una de las más complejas para gobernar y una de las más afectadas por  la crisis social, económica, política y cultural que afecta a Colombia, pero que aquí en la ciudad heroica se magnifica , poniendo en entre dicho:

 la justicia social,

la moralidad de las entidades públicas y de algunas privadas

la calidad de la educación,

la sostenibilidad ambiental,

la convivencia pacífica,

la seguridad ciudadana,

 la movilidad al interior de la ciudad,

 la libre expresión del pensamiento,

el derecho a la vida  y a la vida digna:

en pocas palabras:

Cartagena de Indias contemporánea es una de las urbes en la cual sus gobernantes no son garantes de los derechos humanos en todas sus generaciones, a las grandes mayorías que viven en condiciones indignas en un alto porcentaje de los barrios populares, ni tampoco los derechos de las gentes de la delgada franja de las clases medias, presas de la angustia por mantener  una vida digna.

Pero… estos gobernantes, a través de la historia  si han sabido garantizar toda clase de derechos  a una exigua minoría de potentados, dueños del poder en todas sus niveles y a una nueva clase de políticos que se tomó el poder desplazando-en parte- a los gamonales y representantes  de algunos de los sectores empresariales de ayer  , y que hoy coexisten  con las viejas y nuevas generaciones en el marco de la corrupción y el pisoteo permanente de los derechos y valores humanos, y de los valores políticos  de la democracia.

A propósito de La democracia, es válido recordar que tiene como fundamento esencial “garantizar que todos los miembros de la sociedad tengan una posibilidad real e igual de participar en las decisiones colectivas” (Enciclopedia BanRepCultural: Democracia) y el bienestar de la colectividad, agrego yo.

Vale, también, tener presente, de acuerdo con la fuente anterior que los principios de la democracia son:

Igualdad,

Libertad,

Constitucionalidad, y

Representatividad,

 principios sobre los cuales es necesario meditar, si realmente están garantizados en nuestra nación, en nuestra ciudad.

Hoy por hoy, la democracia es un bien  político-cultural de la humanidad, acogido por la mayoría de los Gobiernos del mundo, tal como afirma el politólogo chileno José Rodríguez Elizondo, sin que ello implique que sus principios se garantizan en la vida cotidiana de las mayorías de los ciudadanos de una nación.

La democracia  como bien político-cultural de la humanidad, fue creada por las reivindicaciones obtenidas por  los burgueses en el siglo XVIII, mediante la Revolución Francesa de 1789 y años siguientes,  con el apoyo de las masas de obreros, campesinos, artesanos y otros sectores oprimidos y luego con la lucha de los trabajadores a través de la historia…recuérdese, a manera de ejemplo, los movimientos reivindicativos  de los obreros que dieron origen a la celebración del primero de mayo.

Desafortunadamente, una vez los adinerados consiguieron el poder, legitimaron su dominación sobre los pobres, haciendo de la democracia un modelo político social fallido en América y en la gran mayoría de las naciones de la Tierra que han adoptado este sistema de gobierno, aunque también es cierto, existen pocas pero valiosas excepciones en Europa.

Así, si miramos y reflexionamos sobre las realidades políticas actuales de Colombia  y nuestra Cartagena de Indias, estas muestran que  la democracia es fallida y ello por las siguientes razones:

PRIMERA. Porque los adinerados del mundo occidental, una vez derrotaron al viejo régimen feudal, obviaron en la vida diaria la garantía de los principios de igualdad, libertad y fraternidad promovidos y prometidos a las clases trabajadoras, instaurando así un tipo de gobierno  apto sólo para garantizar sus privilegios de clases de, manera exclusiva.

SEGUNDA. Porque en Colombia, una vez se constituyó el régimen republicano democrático, este se levantó también  sobre la garantía exclusiva de los derechos a los poderosos, tal como sucedió  después de la revolución de independencia: 1810-1821,y sucede en  nuestros días.

TERCERA. Porque en Colombia y Cartagena de Indias, a las guerras civiles generadas por la lucha  fratricida, por el poder entre las dirigencias de los partidos liberal y conservador, se le sumó la Constitución Política de 1886 , que constriñó una serie de libertades ciudadanas, la guerra de los 1.000 días , la alternación de los partidos tradicionales durante el Frente Nacional( 1958-1970, el permanente Estado  de Sitio,  la consiguiente violación de los derechos humanos y de los ciudadanos y la exclusión y miseria de vastos sectores populares, a quienes  hasta el presente se les niega la vida digna.

Escrita con las palabras de la enciclopedia referenciada, puede afirmarse que nuestra democracia es fallida, también porque:

“Otros problemas,  efectivamente, si afectaron la participación política y la consolidación de  un sistema democrático fuerte y verdaderamente representativo, por ejemplo la burocratización de las entidades estatales, la férrea oposición de los partidos  tradicionales a los nuevos partidos, las formas de políticas  clientelistas y la corrupción de varios sectores de las élites dirigentes”.

Hoy, si bien es cierto que algunos factores mencionados han desaparecido o menguado, también lo es que en Colombia y Cartagena la corrupción  se multiplicado en las esferas públicas y algunos frentes del sector privado, ( Casos de Odebrech e Interbolsa),que la democracia se ha desvirtuado en su esencia con la compra y venta de votos, con el descarado y exagerado clientelismo, con la crisis de las ideologías, con la decisiva presencia de los financistas de las campañas de los candidatos políticos a las corporaciones, con la compra y venta de la contratación pública, con escrutinios amañados y resultados tramposos, lo cual lleva a la pregunta si cada período electoral se trata de:

¿Una fiesta de la democracia como la llaman algunos tratadistas o de la gran farsa de la democracia fallida?

Pero volviendo al tema central de estas reflexiones, retorno a la pregunta titular:

¿Las elecciones atípicas  o la nueva farsa  de la democracia fallida en Cartagena para que sirven?

Hilvanado mis pensamientos en busca de la objetividad que deben tener mis escritos por respeto a ustedes amigos lectores y lectoras, y por supuesto a mí mismo, he encontrado los siguientes elementos:

  1. Sirven  para acabar  la interinidad en el cargo de Alcalde Mayor de la ciudad, lo cual es una gran ventaja para todos los cartageneros sin distingos algunos.
  2. Sirven para que , los escasos centros recreacionales, las plazas de la ciudad, los parques escasos de los barrios luzcan atiborrados de “partidarios” escuchando las propuestas de los candidatos y la candidata presentando todo un conjunto de soluciones posibles o imposibles de realizar, en menos de 10 años.
  3. Miles de millones de pesos, saldrán al ruedo invertidos en donaciones personales de tejas del mortal asbesto, láminas de zinc, bloques de cemento y arena, listones de madera, becas, publicidad radial, televisiva y en los diarios del distrito, afiches,etc.  y con  todo esto  el aumento de la contaminación visual de la ciudad, cuyos postes y paredes se llenarán  de murales con  los mensajes de campaña y de afiches con la mejor photo shop de los candidatos y la candidata; sin duda alguna, esta es la mejor feria de los engaños, para que algunos  de los candidatos vendan sus baratas promesas.

  1. Con las atípicas, que ya se volvieron típicas en nuestra urbe, de  nuevo vendrán  las designaciones de funcionarios de libre nombramiento y remoción, pagando, de esta manera las cuotas de los aliados y los financistas, a la par de las órdenes de servicios (OPS) controladas en la actual administración en algunas entidades, por lo menos por un año y las prebendas lícitas e ilícitas que da el poder en una democracia fallida como la nuestra.

  1. Servirán también, es posible, para continuar prolongando la politiquería de “los mismos con las mismas”  profundizando la crisis de distrito en todos sus frentes, hacia la debacle fiscal, como ya están algunos renglones de la Hacienda  de la ciudad, porque en 18 meses, de acuerdo con la lección que dejó la fallida administración anterior: “la torta del presupuesto hay que repartirla pronto y en grandes porciones, entre la misma gente, por lo que pueda pasar”. Si alguna duda tienen sobre este planteamiento pregunten   a los  detenidos en las cárceles de Barranquilla  Cartagena.
  2. En este real panorama, que no pretende ser pesimista sino  estar impregnado de un realismo muy objetivo, es posible también,  y ojalá que Dios lo quiera, que las atípicas puedan servir para elegir un buen alcalde entre los escasos buenos candidatos y la candidata que hoy se presentan; pero por muy excelente que sea el alcalde o la alcaldesa, el tiempo ni los recursos le alcanzarán para ejercer un gobierno que solucione alguno, o dos  de los problemas cruciales de Cartagena, debido a la alta complejidad de las situaciones  problemáticas que hoy vivenciamos.

Por ello, mi recomendación es esperar a que pasen las atípicas: “quien  espera lo mucho, espera lo poco” y en lo posible, en menos de dos años tendríamos un excelente alcalde gobernando para el bienestar de todos los cartageneros, de manera especial, para las mayorías populares, en cuatro largos años.

Pero es posible que surjan nuevas opciones y uno de los candidatos que necesita la ciudad, salga electo, y  siente las bases políticas necesarias para que los electores no vuelvan a equivocarse jamás, y nunca más Cartagena vivencie la coyuntura de las elecciones atípicas.

Otra opción sería no convocar elecciones atípicas, continuando el mismo burgomaestre (para no romper la continuidad de un mandatario bien intencionado), pero desmontando las maquinarias políticas que todavía controlan la administración distrital y combatiendo a fondo la corrupción que afecta el erario y las costumbres sanas del buen arte de gobernar.

Pero… la suerte está echada: constitucionalmente es imposible esta primera parte, y políticamente es muy costoso y difícil, de manera especial, en esta época de elecciones parlamentarias y presidenciales.

Por ello, a  manera de epílogo la invitación es elegir a quien consideremos la mejor opción, sin olvidar que votar por los candidatos es una opción y que el voto en blanco es otra opción que garantiza la democracia, aunque como la nuestra sea una democracia fallida.

Con los afectos de siempre, recargados este 2018:

UBALDO JOSÉ ELLES QUINTANA.

uellesq@hotmail.com


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