Estampas de la Historia de Cartagena en las Tablas de Alberto LLerena.(2).

27/08/2018 - 12:43

Estampas de la Historia de Cartagena en las Tablas de Alberto Llerena. (2).

En esta segunda entrega continúo identificando estampas de la historia de Cartagena de Indias y  América Latina, en las tablas del dramaturgo Alberto Llerena, a través de las obras:

Malena de Noche.

Casa de Muertos y

Un Extraño Cadáver Color Malva.

***MALENA DE NOCHE.(2006).

Encarna la historia fantástica de la vida real  que representa varias estampas  de la historia contemporánea de Cartagena, cuyo protagonista central es  un travesti generoso que presta sus servicios sexuales en las zonas “pupis” de la ciudad y como ella misma dice:

Yo soy de categoría. teniente, tengo mi clientela…Por eso me gustan los alrededores del Casino Real, con ese lujo, las luces brillantes, los vestidos de muselina  de las señoras esas, la brisa cálida, el rumor del mar, los caballeros elegantes y perfumados, olorosos a colonia de Arabia, insatisfechos, gordos, calvos y atolondrados por la obsesión del sexo, en cualquier forma, en cualquier lugar. Pero es que los ricos  son muy sofisticados y aquí donde usted me ve   soy muy experta, delicada, profesional. Por eso yo tengo mi tarifa. Depende del servicio, concluye Malena.

Arrestada Malena, por  vestirse de mujer siendo hombre  cuenta su historia de travesti, la cual recoge  estampas de la sociedad cartagenera, de la cual ella  es una de las más representativas de la diversidad sexual que existe  hoy en la ciudad.

La vida de Malena de noche es  la de  otros  de su opción años atrás, tal vez, no de muchos, quizás sí, actualmente, perseguidos por la policía, perseguidos por las pandillas, tratando de llevar una doble vida, sin salir del clóset, unas veces, y sufriendo en carne propia el drama de sus hermanos, víctimas del bulling en la escuela, cuando le descubren su intimidad de travesti.

Es esta Malena,  quien prefiere a los clientes gringos por que manejan los dólares que multiplicados por $ 2.900 rinden más que  la devaluada moneda nacional, es  la Malena que se solidariza con los detenidos que encuentra en la estación de policía en la cual también está detenida  por serlo que es, y que por ser de noche invita al teniente que la custodia a hacer lo que mejor sabe: hacer el amor, porque Malena de noche, lo prefiere antes que hacer la guerra…

***CASA DE MUERTOS. (2006).

Es otra obra del Maestro, en la cual la realidad, se mezcla con la ficción, atada a  la historia  de los muertos que se levantan de su ataúd, a las “ánimas en pena” que se burlan y manipulan las acciones de los vivos, en un escenario de casa de ricos,  la cual me imagino ubicada en Manga, urbanización pionera  de la Cartagena republicana, por allá en los años 30 del siglo pasado.

La historia  se centra en Catalina, una difunta rica, esposa de José Vicente y amante de su primo y criado Prudencio.

 Las  joyas de Catalina son el motivo  de la ambición de su primo Prudencio, en complicidad con Felipa Andrade, hermana de la difunta quien también  es amante de Prudencio, acostumbrado a hacer el amor  a su patrona detrás del armario de los cristales, y quien al parecer es un hombre irresistible ante las señoras mayores.

Inerte en su ataúd, Catalina, después de dejar como herencia a su hermana los perros y devocionarios, debe escuchar toda clase de sandeces y reproches de su amante y de su hermana, por los atropellos que le dio en vida a sus nada fieles servidores; pero estos a su vez sentirán el cerco de sus manos en sus cuellos, cuando en sendas oportunidades Catalina la difunta, se levanta airada  para reprochar sus reproches y decirles, cuanta porquería se le ocurre a una señora muerta …horas antes de ser sepultada.

Al drama se suma la ambición de Teresita, hija de la difunta, quien también persigue el cofre repleto de joyas, del cual termina apoderándose en última instancia y de inmediato se marcha dejando atrás la “casa de muertos”.

Más el maltrato a los criados y a los parientes arrimados, por parte de los patronos y familiares, son estampas no tan antiguas de la historia cartagenera, cuando 40 años atrás el servicio doméstico era una semiesclavitud, sin ninguna o poca legislación que protegiera sus derechos y prestaciones y presto a sufrir cualquier tipo de humillaciones.

De manera contraria, la infidelidad de algunas  patronas o matronas con sus empleados, es de años antiquísimos y sin el ánimo de caer en prejuicios, es una práctica social que se mantiene; pero aunque oculta, nunca faltan las infidencias, de quienes narran sus propias aventuras o cuentan las ajenas, como lo hacen las “ánimas en pena” en la trama de Llerena.

Pero, de igual manera, también José Vicente, hombre distinguido de la política local y nacional tiene sus infidelidades con su cuñada  Felipa y sus queridas, y esto último como lo hacen muchos cartageneros de la vida real, a lo cual Llerena, no tiene mucho que inventar en este caso narrado.

 Las “ánimas en pena” son aquellos  espíritus  de las  personas quienes después de morir  vagan  sin descanso alguno y no pueden encontrar el camino al más allá. Su alma, como dicen los entendidos de la  web, deambula por el mundo de los vivos sin tener conciencia de  su muerte.

En este caso, Romelio y Pepa son las ánimas en pena que urden toda la trama de las joyas de la difunta, de la dueña  de la casa en que también prestaron sus servicios, las ánimas que enloquecen con sus apariciones a:

Prudencio el criado arrimado, quien en medio de su locura repentina, termina suicidándose, con anterioridad;  a José Vicente el afamado político, esposo de Catalina, la matrona infiel,quien toma la fatídica decisión, tal vez por la partida de esta al más allá, secreto que jamás se sabrá, porque José Vicente se lo llevóa la tumba y  quedó guardado en la casa de muertos. Para siempre.

 De esta manera, en las tablas de Llerena, la casa de Catalina y José Vicente se convierte en casa de infieles, pero también de manera especial,  en casa de muertos donde dos suicidios y tres muertes naturales completan una trágica cifra de cinco personas que van al más allá, perdón dos, porque Romelio y Pepa quedan como “almas en pena” que al igual que las brujas no existen en la obre del Maestro, pero de que las hay las hay.

Todo ello como decían  los viejos inquisidores de la Cartagena colonial, ánimas a las cuales Tomás Carrasquilla (Antioquia1858. 1940) nuestro eximio escritor le escribió el cuento: El Ánima Sola, ánima a la cual mi abuelita Ana Hercilia le hacía sus novenas, que todavía se venden  en los agáchate (tiendas ambulantes) de  la ciudad, pidiendo salud, dinero y amor, configurando otra estampa de nuestra historia real, que Llerena re-crea en su drama referenciado.

*** UN EXTRAÑO CADÁVER COLOR MALVA.(2012)

El malva  u orquídea son denominaciones que definen colores claros pertenecientes a la gama del violeta y el magenta o fucsia. Por su tonalidad y luminosidad pueden considerarse colores intermedios entre el lavanda y el rosado, es similar al lila. Wikipedia. Malva .Color.( Consultado agosto 01. 2.018 ).

Más en la obra de Llerena el color malva sólo lo tiene el extraño cadáver que yace solitario en la morgue de un remoto pueblo, pues lo demás está pintado de rojo, del color de la sangre de centenares de personas que han caído víctimas de la violencia que sacude a la ignota región, la cual presenta un extraño parecido con las realidades que vivieron las cercanías de Cartagena de Indias, hasta hace poco tiempo, un poco antes que se firmaran los acuerdos  de paz del año 2017.

Centrada en  el espacio de la morgue, los personajes de la obra se reúnen en esta y uno a uno van apareciendo y juntándose  en múltiples escenas:

*El extraño cadáver color malva de un hombre desconocido, asesinado con sadismo y múltiples torturas.

  • La vieja que busca  a su hijo desaparecido, llora, clama piedad  y grita que hay muertos por todas partes.
  • El forense, guardián incansable del extraño cadáver color malva
  • Mujer del sastre rosa. Antigua prostituta, convertida en dama de alta categoría por un traqueto desaparecido.
  • Hombre de blanco, guarda espalda de la mujer del  sastre rosa. Los violentos le perdonaron la vida, pero le cortaron la lengua.
  • Muchacho del tatuaje, huye sin descanso, sin saber de quien y  vaga sin saber  dónde va.
  • Mujer de las gafas, una agente judicial que reseña a los muertos.
  • La mosca insecto implacable que persigue al forense donde quiera que trabaja, hasta cuando  la aplasta el muchacho del tatuaje.

Si bien es cierto que la estampa histórica de la violencia que todos reconocemos y recordamos, afectó a Cartagena y sus cercanías, de manera especial, estas últimas, también es cierto que las estampas de la violencia de la obra de Alberto Llerena se proyectan a la América Latina de los años 70  y 80 del siglo pasado  en Chile, Paraguay, Centro américa y Argentina con las dictaduras militares, y las dictaduras civiles como las que vivimos en Colombia durante muchos años.

Las estampas de las desapariciones  de la obra del cartagenero son patéticas y descarnadas  cuando la Mujer del Sastre Rosa exclama:

Los muertos aquí no son nada, ni siquiera polvo. Solo desaparecen, se pierden en la niebla del olvido.

Entonces  cuando miro a la mujer, evoco la canción “Desapariciones” que  Rubén Blades el poeta de la salsa llevó al acetato y publicó el 3 de abril de 1984:

¿A dónde van los desaparecidos?

Busca en el agua y en los matorrales

¿Y por qué es que se desaparecen?

Porque no todos somos iguales.

¿Y cuando vuelve el desaparecido?

Cada vez que lo trae el pensamiento.

¿Cómo se le habla al desaparecido?

Con la emoción apretando por dentro. ..

 

Pero la obra del Maestro va más allá de la violencia y su absurda forma de las desapariciones para  internarse  en el mundo del absurdo de sus personajes:

La desesperación  de la Mujer del Sastre  Rosa quien busca  a un desconocido, a alguien  a quien no ha visto nunca. Alguien sin nombre. Alguien a quien debe encontrar para estar tranquila.

La tragedia del hombre de blanco, cuyos ojos terminaron viendo para dentro, ante el horror que le produjo un grupo de violentos organizados, aquella noche que le perdonaron la vida, cortándole la lengua.

El pánico del Muchacho del Tatuaje, que lo lleva a sentir el olor de las pisadas de sus perseguidores y huye sin saber  de quienes, sin saber donde va, por ello camina, sin detenerse, para llegar a ninguna parte.

Luego del desenlace de la vida de cada personaje, la vieja es convencida por los demás de que el extraño cadáver color malva es el de su hijo que había desaparecido y ahora reposaba para siempre inerte, en la morgue, con el pene cortado por los bárbaros de la violencia; esquizofrénica por la pérdida del hijo, ahora cuando supuestamente  lo encuentra  de nuevo entra en crisis cantando al cadáver una canción de cuna; entonces todos se marchan…

Entonces en nuestras mentes quedan los dramas del dramaturgo cartagenero Alberto Llerena con sus dramas caribeños, impregnados  de nuestras realidades cotidianas, de las absurdas y fantásticas situaciones que viven sus personajes y de la violencia hecha arte, con las denuncias de las atrocidades cometidas por los violentos… denuncias que claman la  justicia de los hombres con sus diferentes tribunales locales, nacionales e internacionales.

 

Muchas Gracias a todos.

 Que Dios continúe bendiciéndonos de mejor manera.


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