Fiestas de Independencia: Revitalizarlas con el Carnaval del Caribe 1.

19/10/2016 - 11:25

El pasado fin de semana, la noticia sobre la no realización del concurso nacional de belleza (CNB) en el presente 2016 y su consiguiente aplazamiento para 2017 , cayó cual olla de agua fría sobre la cara de miles de cartageneros y millones de colombianos, que ya tenían su proyecto de goce, montado desde el año pasado.
Para unos, la medida es acertada y para otros es un desacierto, de manera especial porque las razones que da su principal mentor, de acuerdo con los criterios que se esbozan en las redes sociales son insuficientes, poco claras, poco válidas y transgreden las disposiciones de la ley 31 de enero de 1985.
Esta norma , además de autorizar la creación de un museo de cera que represente los principales acontecimientos de la historia de Cartagena, (excluyendo, por ignorancia tal vez, o por considerar insignificante la época indígena, la más extensa de todas), y por supuesto las figuras de las soberanas de los últimos 50 años, ordena también que el concurso de belleza de la ciudad se realizará el 11 de noviembre de cada año, (o por lo menos en el marco de las fiestas de noviembre de Cartagena) y que la reina ganadora tendrá la representación internacional del país, en eventos de belleza en este ámbito territorial.
Dos concepciones respetables se enfrentan: la de algunos concejales de la ciudad, con la ley referenciada en mano, y la de la directora de la promotora de turismo, quien ve en la decisión de los líderes del CNB una oportunidad para fortalecer la actividad turística durante la temporada baja.
Reflexionando con serenidad sobre la situación, es necesario resaltar los impactos negativos económicos que trae la decisión, por su forma intempestiva, de manera especial para miles de colombianos que pierden la oportunidad de un buen negocio, para otros miles de personas de la economía informal, que pierden unos días de “rebusque” y para centenares de amigos de lo ajeno ante la drástica disminución de los bolsillos y bolsos que ya no llegarán y de los incautos para atracar, para disminuir, por fortuna, los índices delincuenciales de la urbe.
En honor a la verdad, desde los inicios de la década de los 80, cuando mi gestión cultural maduró, siempre he considerado que el traslado de la fecha de realización del reinado de belleza hacia una fecha de temporada baja, era una estrategia válida para fortalecer las entonces llamadas fiestas de noviembre, fortalecimiento en el cual han venido empeñados muchos actores festivos y gestores culturales, entre estos los docentes Alfonso Arce, y Álvaro Hernández(Desde La Normal Superior Cartagena de Indias)muchos funcionarios del IPCC y otras personas de otras instancias, extensas de mencionar.
Ello , porque, por su propia dinámica las fiestas habían perdido su esencia,hasta llegar al cúlmen que gruesos sectores de la ciudadanía popular consideraban que el reinado era la razón de ser de las patrióticas fiestas.
Hoy cuando el traslado del CNB parece inminente, si consideramos las directrices de los nuevos dueños de la franquicia de Miss Universo y de los directivos locales, pienso, con el debido respeto a las opiniones contrarias, que se trata de una buena oportunidad para fortalecer la revitalización de las Fiestas de Independencia, para lo cual hago una serie de propuestas, siendo la de mayor fuerza la del CARNAVAL DE Gran CARIBE, al cual me referiré, de manera un poco más extensa.
Las propuestas, a mi juicio son las siguientes:
1. Crear una corporación mixta que administre las fiestas con participación de los representantes del Distrito, la empresa privada y de los actores festivos y gestores culturales comprometidos, al estilo de la administración del Carnaval de Barranquilla, hijo legítimo del Carnaval de Cartagena hace muchos años.
2. Crear escuelas de formación festivas permanentes, comprometidas con la educación sobre el significado de la gesta independentista, la significación de los actos festivos, sus remembranzas del ausente carnaval y las prácticas propiamente lúdicas como son la construcción de grupos de bailes y música, comparsas, grupos de estudio, centros de pensamiento, diseñadores de disfraces y otras expresiones de sano goce y disfrute festivo.
En este marco, las escuelas oficiales y privadas a la par de las universidades, serán la cantera inagotable del talento infantil y juvenil, el cual desde hace muchos años, ha inyectado la revitalización de las fiestas con su propio bando, que incluso en ocasiones resulta más creativo, llamativo y vistoso que aquel al cual nos acostumbramos ,durante varias décadas, bando que hoy también, con mucha vitalidad, intenta superar la decadencia que durante muchos años le produjo el vandalismo y la inercia de algunas instituciones del Distrito.
3. Valorar y recrear las experiencias por demás exitosas del Cabildo de Getsemaní, del Grupo Ekobios y de otras asociaciones destacadas de la ciudad, cuyos líderes, con el patrocinio de la corporación serán los directores y asesores de las escuelas festivas, arriba referenciadas.
4. Asignar un presupuesto generoso a la Corporación de las fiestas de la Independencia de parte del Estado y de la empresa privada, aunada a su propia gestión para conseguir recursos de las empresas locales, nacionales y multinacionales.
5. Implementar un férreo sistema del manejo eficaz de los recursos, con transparencia de cara, frente a la ciudadanía, con auditoría incorruptible, para ganar la confianza de esta y de aquellos entes que fuera del Estado hacen su valiosa inversión.
6. Trabajar de manos solidarias con el CNB, hijo legítimo de las fiestas, ente que participará con la presentación de algunos de sus eventos y con el patrocinio de algunos actos propios de las nuevas fiestas, y con el apoyo a entidades festivas, tal como ayer asumió el compromiso su director.
7. Crear la Cátedra de la independencia y de las fiestas de la independencia de Cartagena, para rescatar todo el acervo político y cultural de estos procesos, como estrategia para revitalizar la “cartgeneidad” y la identidad cultural de un pueblo que resiste con el heroísmo de 1815 a la globalización y a la corrupción de ciertos importantes funcionarios, escudados en algunas entidades oficiales, que denigran y saquean con abominables actos de rapiña, que nos hacen evocar los ataques de bucaneros, corsarios y piratas de la época colonial.
En síntesis, se trata de dar un giro de más de 360 grados a las celebraciones patrias, respondiendo de manera efectiva a la coyuntura actual, apoyando las fuerzas revitalizadoras de las fiestas, rescatando la significación del proceso libertario y festivo promoviendo el talento local de los actores festivos, aprendiendo de las experiencias exitosas del Carnaval de Barranquilla y de otras ciudades del mundo.
De igual forma se procederá ampliando la participación de todos los sectores comprometidos con la movilización social, política y cultural-festiva de la ciudad, permitiendo, si la propuesta actual del CNB frente al cambio de fecha, sin dejar de requerir su obligatorio apoyo (y participación) a unas actividades festivas que lo parieron con mucho amor el año de 1934.
CONTINUARA… El Carnaval del Gran Caribe: Revitalizador de las fiestas de Independencia.


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