Un himno a la vida y al ambientalismo : Roberto Carlos ( 2).

30/12/2012 - 18:07

UN HIMNO A LA VIDA Y AL AMBIENTALISMO : ROBERTO CARLOS ( 2 ).
Diversas circunstancias de la vida parecen indicar que mi compromiso ambientalista se inició con anterioridad al de Roberto Carlos, el poeta cantor del Planeta.
En efecto fue , desde el año 1980, cuando publiqué mis primeras crónicas ecológicas en El Espectador, con el padrinazgo del inolvidable maestro Antonio j.Olier; a Roberto, cantándole a la vida lo encuentro interpretando : Ballenas y ‘Aguila Dorada, creaciones poco difundidas en Coombia; luego ,en el año 1989,Roberto “canta “Amazonia” , una de sus más significativas creaciones con “sello verde”, y luego, sin precisar el tiempo aparece “El Progreso”, canción que refleja una concepción ambiental más amplia y universal , más madura.
Desde entonces, como por arte de magia sello un espectacular alianza con el cantor e in corporo los cantos ecológicos a mi pedagogía ambiental, a mi compromiso de salvar el Planeta Tierra, y en cada conferencia, en cada taller, en cada seminario Roberto Carlos Braga me acompaña en directo, de acuerdo con la ocasión, cantando “Águila Dorada”, un clamor por las aves de la Tierra pidiendo a estas su salvación:
La naturaleza clama/flores, hojas verdes
Ríos , mares se derraman /
Por la tierra tan herida/.
Vientos piden, lloran claman.
Águila muéstrame en tus colores,
Como alejarse de las espinas/
Como se cuida un mundo herido ¿/
Como se salva este mundo?…
Después de Águila Dorada, canción que circuló muy poco en Cartagena, en 1981 Roberto y yo incursionamos por los mares del norte y del sur de la Tierra y presenciamos uno de los espectáculos más horribles que puede presenciar el ser humano después de la conquista de América o del holocausto judío: la masacre de ballenas, unos de los seres más prodigiosos de la vida. El impacto en nuestras almas fue total; al cantante le inspiró la composición de “Ballenas”; ese mismo año compartimos la canción en mi cátedra de Ciencias sociales en el Liceo de Bolívar y noté como mis estudiantes se estremecían al escuchar estas estrofas:
Tus nietos te preguntarán,
¿Que es lo que sabes de las ballenas ,
que cruzaban viejos mares,? Que las vieron en los libros
O en imágenes de archivos de un programa de televisión.
Tu responderás con el silencio de tu boca,
Recordarás el mar con furia loca
Una cola expuesta al viento, en sus últimos momentos…

Tiempo después Roberto incursiona al interior del pulmón verde del mundo, e impactado por el desastre presenciado, compone ” Amazonia”, canción que en 1989, interpretará en exclusiva para mi auditorio quiero decir, mi extraordinario auditorio integrado por centenares de niños, niñas ,y jóvenes y por maestros y maestras, todos ambientalistas defensores de la vida, en múltiples manifestaciones..
En calidad de invitado especial, para sonorizar mi eterno tema de la biodiversidad, el canta autor interpreta las notas melódicas de su canto triste:
Tanto amor perdido en el mundo/sangre verde derramada de suelo manchado/heridas en la selva, el árbol cortado. Avalancha de desatinos/ una ambición desmedida, atentados contra el destino de tantas fuentes de vida./
El grito de la selva se puede escuchar,/ el llanto de un indio nos hace pensar: como dormir y soñar,
Cuando la selva al quemar / arden los ojos de quien pueda ver!
Cuantos héroes lucharon?
Guerreros heridos de muerte, cuidando este suelo.
Despierta, alerta, depende de ti!
Fue durante varios años “Amazonia” la banda sonora de mi programa radial : L a tertulia ecológica, el cual realizado en compañía de grandes amigos y amigas,( hoy A grandes distancias de la pequeña ciudad Cartagena de Indias)nos hizo merecedores del premio distrital de periodismo Pegaso de Oro, distinción que todavía nos hace sentir orgullosos de ese galardón.
Mi encuentro más reciente, no el último, con Roberto Carlos fue en el 2006 cuando los productores musicales publican una antología de sus grabaciones y en esta surge “ El Progreso”, la obra más madura del pensamiento ambientalista del brasilero, el cual denuncia “ la presencia de tanto verde muriendo”, mares con miles de manchas de aceite , ríos en cuyas aguas los peces desaparecen, y nubes contaminadas .
No obstante, en esta oportunidad Roberto va más allá de los elementos de la naturaleza y con enérgica voz condena el armamentismo y a él me le uno cantando:
Yo no puedo aceptar ciertas cosas que ya no comprendo:
El comercio de armas de guerra, de muertes viviendo.
Ese día , cuando a dúo con Roberto Carlos canté esta composición, hoy cuando observo que la desmedida ambición ha llevado a los poderosos a destruir la Tierra, desde siempre tomé la decisión de seguir diciendo con él :
Yo quisiera ser civilizado como los animales.
De igual forma repetiré esta frase lapidaria, hasta conseguir una ciudad sostenible; siempre , hasta cuando Dios lo permita continuaré la lucha de los ambientalistas hasta conseguir una Cartagena de Indias sostenible la utopía soñada desde los años 80, la cual tal vez consigan vivir mis bisnietos o tataranietos, por cuanto a mis cinco nietos les toca vivir la incertidumbre de la sociedad injusta y depredadora, que ellos no escogieron para vivir!


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