El gran Chivirico Dávila

11/05/2010 - 19:03

El pasado mes enero del presente año estuve de vacaciones en “Curramba la Bella” y desde que pisé suelo barranquillero escuché en las emisoras locales y en los estaderos de salsa donde estuve, que le estaban dando “palo” al tema legendario de Joe Cuba “Tártara”, cantado magistralmente por el fallecido cantante puertorriqueño Chivirico Dávila.

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Por donde me metí escuchaba esa pegajosa canción. Sonaba como si lo hubieran grabado ayer. Era tal su popularidad en la ciudad que hasta mis dos hijos (de 14 y 11 años) se la sabían de memoria y la cantaban todo el día: “Tártara eres tú, eres Tártara”.
Se ha hecho costumbre en Barranquilla, -y también en Cartagena-, que muchos temas de salsa que fueron grabados hace mucho tiempo son rencauchados y se popularizan nuevamente entre los amantes de este género.
Los estaderos son los que están imponiendo lo que el salsero debe escuchar en determinada época del año. Ponen a sonar un tema “viejito”, lo vuelven a poner de moda y después las emisoras, como si fuera una alianza estratégica, los colocan todo el día, logrando un efecto socializador entre los oyentes.
Al escuchar nuevamente “Tártara” me acordé enseguida de la carrera musical del gran Chivirico Dávila, uno de los cantantes más queridos y pioneros del genero de la salsa en todo el mundo, pero que lastimosamente nunca tuvo un reconocimiento y pasó casi que inadvertido.
Su nombre de pila fue Rafael Dávila Rosario y nació el 2 de agosto de 1924 en Villa Palmera, Santurce, Puerto Rico. Murió víctima de un infarto el 5 de octubre en Nueva York.
Fue un gran sonero y aunque no tuvo una voz privilegiada, su sabor y su cualidad para la improvisación fueron muy apetecidas por los directores de las orquestas de salsa de la época.
Por ello, Chivirico se dio el lujo de grabar con: Ricardo Ray, Johnny Pacheco, la Alegre All Star, Orquesta de Joe Cotto, Mon Rivera y su Orquesta, Joe Cuba, Cortijo y su Combo, Orlando Marín; Joey Pastrana; Pete Rodríguez; Chiguagua Martínez; Francisco “Kako” Bastar; Tito Puente; por citar a las más conocidas y otras de menor renombre.
En el año de 1966, Chivirico fue llamado por el pianista Ricardo Ray para que hiciera parte de esta agrupación donde estaba Bobby Cruz también como cantante. En ese tiempo Bobby Cruz no tenía mucha experiencia en cuanto a la forma de improvisar y manejar los tiempos de la clave. Por eso Ricardo Ray tuvo a Chivirico Dávila como una especie de profesor para Bobby Cruz en las producciones “Ricardo Ray Arrives/Comején” y Ricardo Ray Se Soltó, en 1966.
En una de las pocas entrevistas que le hicieron a Chivirico dijo que “a Bobby le enseñé mucho. Él era desafinado y descuadrado”.
Con Ricardo Ray, Chivirico Dávila pegó varios temas que se escucharon mucho en Colombia como el caso de “Yenyeré” y “Pachanga medley”. Anteriormente a estos trabajos, Chivirico se había hecho conocer en el mundo de la música tropical antillana con la guaracha “Se te quemó la casa” del timbalero Orlando Marín, muy recordada en nuestro país.
También se recuerdan los temas con Mon Rivera “Qué gente averiguá” y “Las cajas”, así como con Johnny Pacheco “Champolón Bacalao”, entre otros.

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Johnny Pacheco, Chivirico Dávila y Monguito.

Sin duda una de las producciones musicales más recordadas en la historia de la salsa es la de la orquesta Alegre All Star, que fue dirigida por Johnny Pacheco y el pianista Charly Palmieri. Allí Chivirico cantó el tema “El manicero”, donde le pone el sabor que a él lo identifica. En este tema hay una solo de bajo interpretado por Bobby Rodríguez, quien también fue bajista de Joe Cuba.
Hace varios días yo estaba de descanso un día sábado. Casi siempre los descansos los aprovecho para escuchar música, en especial salsa. En mi equipo de sonido puse el tema “Dolores” de Joe Cotto. A mí hijo, Juan Sebastián, de 11 años, le gustó el disco y me preguntó ¿papi quién lo canta?. Yo le dije, lo canta Chivirico Dávila con la orquesta de Joe Cotto. Él me respondió “el mismo que canta Tártara”, y yo le dije sí. Cuando escuchó esto se acerco a los bafles para oír mejor su voz y constar que era cierto. Desde ese día, mi hijo cada vez que oye música pone “Dolores”.
Esta nota va dedicada a este cantante que fue grande, pero que desafortunadamente no tuvo el reconocimiento que mereció en vida. Sin embargo, en el cielo Chivirico Dávila debe estar muy complacido que aquí en la tierra todavía hay seres humanos, quienes como yo, apreciamos su música y la valoramos.
Hasta luego.


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