Curadurías y servicios públicos

06/02/2014 - 10:55

Para nadie es un secreto, las curadurías expiden diariamente tantas licencias de construcción de grandes edificios que tienen a la ciudad pensando; si todo obedece a una planeación, a un POT, o si por el contrario, priman otros intereses que han convertido a Cartagena en una selva de cemento. Como van las cosas, de histórica le quedará el nombre.

Está llena de edificios en todos sus barrios. Todo lo han venido convirtiendo en conjuntos residenciales de más de cinco pisos, sin tener en cuenta la capacidad de servicios públicos domiciliarios con que cuenta. De ejemplos hay muchos, manga, el cabrero, bocagrande, el laguito, castillogrande, el pozón, la plazuela, el country, olaya, toda la avenida Pedro de Heredia y muchos más. ¿Las empresas de servicios públicos tienen capacidad instalada para atender la demanda de sus servicios? Y otro ejemplo entendible, la presión del agua necesaria en el sector turístico, ocasiona el deficiente suministro del preciado líquido en muchos sectores de la ciudad.

En realidad tienen la palabra las empresas prestadoras de servicios. Ellos son los únicos, que podrían evidenciar, atestiguar si su producción de servicios está al alcance de la demanda de más de un millón de habitantes. Esto es muy serio. No sería bueno que guardaran silencio. Decir la verdad en estos momentos, es mejor que someter a todo un pueblo a un colapso de servicios públicos en un futuro no muy lejano.

Sí es así, es decir, que no tienen capacidad instalada, se convertirían en cómplices del derroche de autorizaciones de las curadurías, y también serían responsables del derrumbe total de la ciudad. Se regresaría cincuenta años atrás, y eso sería lamentable en épocas de modernidad, tecnología avanzada. Sería su acabose. No habría paño para la diarrea. Prevenir ahora, podría evitar llorar a cántaros por la ciudad que se nos fue de las manos.

Nadie quiere que le suceda algo malo a Cartagena. Es la ciudad de todos los colombianos y la más reconocida en el concierto internacional. Sí no le permita Dios, la joya de América, la heroica, que yo le agregaría estoica, porque ha aguantado los embates de todo el mundo, sucumba ante el colapso de sus servicios públicos, sería desastroso, lamentable e irrecuperable a lo que es hoy.

Pero de todo este embrollo a que está sometida, una cosa sí es cierta, los proyectos de desarrollo van por un lado y los planes de desarrollo del gobierno distrital van por otro. No hay derecho, es urgente que el distrito meta en cintura a todo el mundo. Apliquen la ley y pongan a caminar por el rumbo que ya está trazado. Sino, seguiremos sin ninguna planificación.


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