El jubileo por la paz

29/06/2015 - 22:44

Las negociaciones de la Habana están pendiendo de un hilo. Están en una encrucijada, por desconfianzas, miedos y caminos sin recorrer. En realidad no se ve la luz al final de túnel. Históricamente, cada gobierno ha exteriorizado su interés por las negociaciones de paz con la guerrilla y así acabar esta guerra inhumana que padece Colombia por tantos años.  

En 1982 se inició el camino de los diálogos de paz en el Gobierno de Belisario Betancourt. Inició conversaciones con el M 19, las autodefensas y logró algunas desmovilizaciones con las Farc, creándose la Unión Patriótica junto con el partido Comunista, al cabo de un tiempo, asesinaron a la mayoría de sus líderes. Fue el exterminio político más infame que haya padecido la patria. Lo acordado se desvaneció y todo volvió a lo mismo.

Viene el gobierno  de Virgilio Barco. Se dan los mayores logros con la entrada en escena del M- 19 y el PRT a la vida civil, se cede otra vez y las partes logaran beneficios. El jubileo, las indulgencias son necesarias. Cae asesinado Jaime Pardo Leal, líder de la Unión Patriótica. Ya comenzaba a florecer el fenómeno del narcotráfico, incursionando en los centros de poder, la acumulación de inmensas fortunas avivaban las altas esferas sociales.

Entra en escena el gobierno de Gaviria, producto del asesinato violento contra Luis Carlos Galán. Logra desmovilizar el Quintín Lame. El narcotráfico estaba en su máximo esplendor, tenía toda la institucionalidad del país permeada y la sociedad completa untada de este flagelo. -Es casi parecido, guardadas las proporciones,  con el derrame de petróleo y aceite a los ríos y quebradas, nunca jamás volverán a ser iguales-  Cayeron muchos líderes bajo las balas asesinas de la narco guerrilla. Era la época de la constituyente y después la nueva constitución de 1991. Donde la Farc, el Eln  y otros grupos por iniciativa del gobierno  participaran en los contenidos de la nueva constitución en Caracas y Tlaxcla, México. Todo se derrumbó porque la guerrilla del Epl secuestró al exministro Angelino Durán Quintero, quien murió en cautiverio víctima de un paro cardíaco.

Después llegó Samper. Fue el gobierno del gran elefante que entró a palacio y salió cuando terminó su gobierno. Inició contactos con el Eln y Epl. Se reunieron en Maguncia, Alemania. Se llegó a firmar el acuerdo Puerta del Cielo, pero todo quedó en nada. El jubileo por la paz sólo produjo gastos presupuestales.

Ahora llega Pastrana para otro gran jubileo por la paz. “Si soy presidente yo mismo me siento con Tirofjo” afirmó. Ese eslogan lo llevó al palacio de Nariño. Y se sentó con él. El mayor desastre hasta ahora de los diálogos, el gran despeje en San Vicente del Caguán. La guerrilla de la Farc se fortaleció como nunca. Los 52 mil kilómetros cuadrados fueron aprovechados al máximo para aumentar su espectro en todas sus actividades delictivas. Pastrana quedó con la silla vacía, no hubo ningún acuerdo, Tirofijo nunca apareció. Fueron secuestrados muchas personas, entre políticos, empresarios y población civil, hasta un avión secuestraron en pleno vuelo. Fue la época del famoso collar bomba. Y cómo para terminar la faena, los paramilitares se organizaban en todas las regiones.

Aparece el gobierno de Álvaro Uribe. “Si me eligen presidente en 90 días acabo con la guerrilla” afirmó. El pueblo votó masivamente por esa promesa. Implementó la seguridad democrática, acorraló a los grupos insurgentes, especialmente la Farc, se enfrentó con ellos, dada la gran modernización logística y militar  que gestionó Pastrana. Recibió apoyo internacional, especialmente de Estados Unidos y le tocó enfrentar a sus vecinos por su complacencia con la guerrilla en sus territorios fronterizos.  Preparó agenda para tratar acercamiento con los insurgentes, pero no se dio. La guerrilla se replegó y dijo que “no dialogaba con este gobierno”. Se hizo reelegir. El jubileo no se dio con la insurgencia armada, sino se dio con la contraparte, los paramilitares, en el acuerdo de Ralito. No mucho se conoce de ese acuerdo, por eso es criticando  a nivel nacional e internacional. La impunidad desbordó todo. El país lo pensaron  refundar con la doctrina de la seguridad democrática. -La guerrilla sigue vivita y el paramilitarismo sufrió una metamorfosis para seguir también vivito pero  a menor escala-

Y por último llega el gobierno de Juan Manuel Santos. Elegido en primera instancia por el carisma de Uribe y en segunda por el mandato del pueblo por la paz. Santos logra negociar una agenda para dialogar con la Farc en su primer mandato. Y consolida unos diálogos de paz en La Habana, Cuba con su reelección y varios países garantes. Uribe lo intentó y no pudo.

Hoy las cosas han pasado de castaño a oscuro. El gobierno dice una cosa y la Farc dice otra. Los países garantes esperan unos acuerdos que se van diluyendo en el tiempo. Lo único cierto de todo, es que han gastado miles y miles de millones de pesos para mantener todo este equipo de negociadores durante tanto tiempo, vamos camino a los tres años, y lo que falta. Esto se convirtió en el cuento del “pastor con las ovejas” Venía el lobo, no vino, viene el lobo, no vino, y cuando vino nadie creyó, pobres ovejitas, se dio un banquete el lobo. O también, se convirtió como “el cuento de gallo capón” en Cien Años de Soledad.

Definitivamente los colombianos no vamos a ser capaces de firmar una paz duradera, total, sin resentimientos, sin amarguras, sin odios, sin rencores y sobre todo sin impunidad. La paz se aleja, aunque quieran aparentar otra cosa. Lo que hemos visto es una guerra de micrófonos. Una confrontación armada de parte y parte, muerte de soldados, guerrilleros,  voladuras de torres eléctricas, derrame de petróleo y contaminación infinita de los cuerpos de agua. – Dicen las malas lenguas que todo se debe a la despedida de Pinzón y a la bienvenida de Villegas-

Los diálogos son en sí un jubileo por la paz. Cada cierto tiempo de acuerdo al escalonamiento de las partes se dan contentillos o prebendas. Pinzón no está, y  ahora es el mismo presidente quien tiene el micrófono. Envía mensajes fuertes a los negociadores de la Farc.  Nadie sabe a ciencia cierta si lo que dice es para calmar los ánimos de medio país que sigue a Uribe y está en contra de los diálogos  o en realidad son posiciones de poder para agilizar y direccionar los acuerdos hasta ahora acordados.- Las negociaciones son complejas, nunca se había avanzado tanto- Ninguna de las partes  puede  hacer “el reculo del ovejo”. – No hay que olvidar que el posconflicto sigue su marcha y nadie lo detiene-


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