El SI o el NO, un acto político


La confusión que ha generado los acuerdos de la Habana aumentó la polarización del país. Ya no es sólo Uribe con su resistencia civil y toda su oposición al gobierno, es el mismo proceso de paz en si que ha generado mucha incertidumbre. Nadie sabe ni entiende lo acordado y, peor aún, lo que llega al ciudadano es una guerra de mensajes en las redes sociales, que la gente interpreta a su manera.

El Si y el No, es un acto político. No debería ser así. El plebiscito nos va permitir refrendar el acuerdo con la Farc. Sin lugar a equivocarme, el escenario que vamos a presenciar en estos tres meses entrante, es una contienda electoral más. Donde veremos la oposición de Uribe contra el SI, y el pedido de Santos contra el NO. Como en los últimos años, dos viejos amigos enfrentados sin importarle la paz.

La suerte está echada. El gobierno tiene la coalición, si todo funciona termina ganado el SI. Aunque las primeras encuestas de opinión dan como ganador al NO. SI y ahí es donde radica el asunto, siendo el centro democrático minoría en el congreso, ¿cómo es posible que haya cautivado a más personas por el NO? La respuesta es muy sencilla, en Colombia la mayoría de la gente en capacidad de votar no vota por nadie. Pero por Uribe sí lo hacen, y eso él lo aprovecha.

En términos muy rigurosos, los presidentes en Colombia los elegimos con una alta abstención. La democracia no es tal como dicen. Casi todos por no decir todos, los gobiernos son ilegítimos, ni siquiera vota el 50% del censo electoral. El plebiscito no va ser la excepción, aunque es previsible que logre el umbral de los 4 millones y medio de votantes.

La mayoría de los colombianos estamos de acuerdo que haya paz. El SI o el NO, un acto político. Ojo, el plebiscito es vinculante según la corte constitucional. Si gana el NO, todo termina. Una dirección colegiala quedaba mejor antes que la sola dirección liberal. En este preciso momento, hay que vincular a la academia y a los intelectuales para que hagan pedagogía sobre las negociaciones, los ciudadanos no creen en los discursos políticos. -Seguro que el SI se fortalece sobre el NO-

La paz sin Uribe queda herida. Por eso no es descabellada la llamada de Timochenko a Uribe para dialogar sobre la mesa de la Habana. Lo mismo que los varios llamados de Santos. Ellos saben que el expresidente tiene muchos seguidores que pueden entorpecer la refrendación. Los que nunca han votado, les gusta su discurso, muestra valentía, coraje, firmeza en lo que dice y hace, el aprovecha, capitaliza para seguir polarizando al país. Es una verdad.

Todos queremos que gane el SI. Siempre será mejor la paz que la guerra. No podrá haber desarrollo si existe confrontación armada. El conflicto armado ha dejado mucha sangre. Se habla de 300 mil muertos y más de 8 millones desplazados. Pero nada de eso es comparado, con el daño psicológico ocasionado a las familias.

Por eso es urgente que la ley 1448 o ley de victimas acelere el proceso de retorno. Sería una manera pronta de recomponer lo causado y posibilitar la reconstrucción del tejido social. Ya lo decía un líder de la Alta Montaña en los Montes de María, “garantizar el retorno de las familias al sitio de donde fueron desplazadas, es más importante que las indemnizaciones económicas”.


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