Poder central

23/09/2014 - 11:44

La discusión hace mucho tiempo entre Bolívar y Santander sobre el modelo federalista o centralista de la  Grancolombia sigue igual. El centralismo se impuso y está hoy en día en su máximo esplendor.

La descentralización no es una decisión colombiana, este proceso obedece a los lineamientos de la nueva ola dentro del modelo económico internacional de esa época. En Colombia corrimos a introducirla en la Constitución Nacional y creímos siempre que estábamos cumpliendo con el ordenamiento mundial. ¡Qué ilusión! Se menciona pero no dice cómo hacerla.

Descentralización nada que ver. Lo que existe es una desconcentración estatal. Apoyada en modelos administrativos aplicados con éxitos en la empresa privada. El modelo colombiano se basa en el poder central y pare de contar. Los gobiernos de turno lo utilizan para planificar todas las regiones y ordenar los proyectos y macro proyectos que se deben ejecutar con visión del altiplano y la sabiduría observada por los asesores ilustres que han tenido la fortuna de estudiar en las mejores universidades del mundo.  

-Por eso, las decisiones de un alcalde o gobernador y menos la ciudadanía son de poca monta ante una postura nacional, en cabeza del presidente de la república o un ministro-  Comenzando que los recursos los pone la nación y pueden llegar hasta un 70% de la inversión y en algunos casos hasta un 100%.  Así las cosas,  el poder central, como es obvio, establece las condiciones, es decir, proyecta, diseña, contrata y ejecuta lo que es mejor para una región, sin importar, casi siempre, lo que hablen o digan las regiones. -Los pensamientos de Fals Borda sobre descentralización al tinaco de la basura, lo IN es lo que viene del exterior- La ANI es la nueva estrategia.

-Que estructura mental tan reducida, seguimos planificando mal lo planificado y  dejándonos llevar por las tendencias aplicables en otras latitudes –

De una manera aberrante legalizan los Cupos Indicativos, mejor conocidos como la Mermelada, y a la colombiana, descentraliza el poder en los políticos  de la coalición de gobierno para que a su libre albedrío funcionen sus maquinarias para ejecutar estos jugosos recursos. Y pásmense ustedes amigos lectores, que no contento con estos procedimientos propicios para los contubernios, se venden entre sí los contratos y se intercambian aplicaciones para evadir responsabilidades ciudadanas con quienes lo eligieron.  -Por eso la gente seguirá vendiendo el voto y cada día más caro-  

Y como el boom es la infraestructura del país, ya no se manejan miles de millones sino billones de pesos.  Los contubernios en la salud y educación se quedan cortos ante las fortunas de dinero que se mueven con los macroproyectos viales. Para ser más preciso, ejemplos como el túnel de la línea, que se inauguró sin terminar, los sistemas de transporte masivos, que todos presentan déficit financieros, ja, ja, ja, Transcaribe cuando salga al ruedo podría ser obsoleto a las exigencias urbanas y las doble calzadas en las grandes ciudades, son proyectos millonarios.

Aterrizando en la Costa y en Cartagena. La concesión vial Ruta del Sol y el Consorcio Vía al Mar son  un derroche de dinero, la extensión de los contratos son por sumas que no caben en la cabeza. Como la planificación es orquestada desde el poder central, la gerencia de estos megaproyectos funciona con la teoría del “Ensayo y el Error”. Y así surge el puente o loma de Crespo, como una salida improvisada sin tener licencia ambiental, y peor aún,   sin considerar las posiciones urbanísticas de los versados en estas experticias y menos del ciudadano común. -Nuevamente estamos frente ante estructuras mentales retrógradas, al considerar de último la movilidad social y la misma dignidad humana que utiliza este tramo de playa-

Y viene el respaldo de todo este entramado de producir dinero. ¿Quiénes ejecutan los proyectos? El sector privado. Otro contubernio entre lo público y lo particular. Pareciera que el gobierno trabajara para enriquecer más al sector privado, que el propio beneficio social, como es propender por el bienestar y mejoramiento del nivel de vida de sus ciudadanos. Se pierde la esencia del estado., y eso, no es un buen síntoma en un gobierno democrático. Los tres ámbitos del eje del poder se distorsionan y podrían generar desigualdades sociales que terminarían provocando alteración en las clases sociales.

Amigos lectores, lo que viene hacia el futuro son megaproyectos  que ninguna entidad territorial tiene la capacidad financiera para iniciarlos, ni siquiera el mismo gobierno. Se  los anuncio: Puerto de Contendores, El Tren de  Cercanía o Tren Suburbano, Profundización de Acceso Marítimo, Transversal de los Contendores, La Transversal de  la Mojana y por supuesto la Ruta del Sol, proyectos necesariamente urgente para volver competitiva a Colombia. Bienvenidos todos ellos, pero si no se dignifica a los ciudadanos no hay proyecto que valga la pena.

 


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