Si yo fuera director del DATT

15/05/2013 - 10:19

Así es. Todo los conductores de transporte público y vehículos particulares andan a sus anchas y como les da la gana. La gente siente mucho miedo y temor al cruzar cualquier acera, calle, avenida o callejón.

No se sabe de dónde viene la embestida; si es una moto, un bus, un taxi, un colectivo, un carro particular, una mula y hasta una bicitaxi. Las personas de la tercera edad sufren mucho cuando salen a la calle. Los PARE en las famosas cebras no los cumplen ni los transportes de tracción animal. Es un peligro latente cruzarlas. Las muertes frecuentes por intentar sobrepasarlas son pruebas contundentes.

En estas condiciones y ante tanto desorden en las pocas vías que confluyen en la ciudad, comenzaría por aplicar las normas de transito, que existen pero muchas veces se convierten en letra muerta.

Inicialmente nadie puede conducir en estado de embriaguez o que presente altos niveles de alcohol. Prueba de alcoholemia a todo el mundo. Comienzo por enviar funcionarios a los turnos de los buses de transporte público, lo mismo que a los taxistas, y le haría la prueba a todos los conductores bien temprano. -Aquí las empresas de transporte pueden apoyar el proceso-. Quien tenga altos niveles ese día no puede trabajar. El vehículo no sale o cambien al conductor.

Y si es un lunes la cantidad de borrachitos es impresionante. Borrachos de alcohol, porque existen algunos que están borrachos de otra cosa. -Dice la misma gente que utiliza el servicio-. E incluso muchos choferes aseguran que hay conductores que compran su dosis personal de maracachafa para sentirse más fuerte y más hombre. No sean tan ilusos y tan pendejos que en lo que se convierten es en asesinos del volante.

Este control etílico es saludable tanto para ellos mismos como para los usuarios. Se evitan accidentes, trancones, muertes dolorosas e inocentes y hogares destruidos. Pero además, se descongestiona la red pública hospitalaria y las vías serán más seguras.

En segunda instancia, ningún vehículo público o particular podrá parar en un semáforo en verde. Quien se detenga en un semáforo en verde, sin justa causa aparente, será detenido y multado. Y mucho menos que se crucen un semáforo en rojo. Las cámaras de seguridad deben capturar evidencias, ojalá estén todas en buen estado.

Aquí los usuarios también tienen su parte. No pueden subirse o bajarse en cualquier parte, y menos en un semáforo. Dirán estimados lectores, faltan paraderos. Es verdad. Se intentó poner paraderos, pero lo que hicieron fue un derroche de dinero con ellos y ustedes saben lo que pasó hace varios años atrás. Utilicemos los que tenemos por ambas partes, es decir los conductores y los usuarios.

En el siguiente evento de aplicación de las normas, ningún vehículo particular o público podrá parquear en sitios prohibidos. Nadie sin excepción puede obstaculizar el normal flujo vehicular, sobre todo en la avenida Pedro de Heredia y en algunas transversales rápidas de la ciudad. Y si son buses o mulas mucho menos.

Multas e inmovilización serán las respuestas ante estas conductas. Las revisiones técnico mecánica, seguro obligatorio y vidrios polarizados se deberá efectuar todos los días y en todas las horas. La contaminación auditiva y ambiental debe ser combatida con toda la fuerza de ley.

Otra aplicación de normas. Los sobrecupos. No hay derecho que las personas reciban un servicio tan asfixiante y riesgoso para su integridad física. Se da el manoteo urbano, el robo, el atraco y hasta asesinatos dentro del mismo sistema de transporte. Nadie puede llevar más de los pasajeros permitidos.

Y además controlaré las condiciones en que realizan dentro de la ciudad todo tipo de movimientos de carga, mudanzas, escombros, mezcladoras de cemento y demás, para garantizar la seguridad de los ciudadanos y ciudadanas. Más multas y detención vehicular se presentaran.

Y siguiendo con las acciones, si fuera director del tránsito, haría un PARE en la expedición de nuevas matrículas y cupos de vehículos de servicio público. Cartagena no tiene vías. El parque automotor es ya demasiado grande.

No hay derecho, y es legal, que una persona tenga entre 500 a 1.000 taxis él solo. Vienen de otras partes a hacer estas grandes inversiones. Los concesionarios acolitan el negocio. Vivimos en una ciudad muy pequeña. Cabemos seis veces en Barranquilla y veinte veces en Bogotá. Es muy pequeña, aquí todo se sabe en un mismo día.

Y para rematar, la gente con el TLC, está comprando más carros. ¡Ay TRANSCARIBE, si pronto pudieras entrar en funcionamiento! La verdad, se mejoraría la movilidad. Y muchas personas lo utilizarían y dejarían el vehículo particular.

Podrán existir otras normas a aplicar para mejorar la movilidad. Les aseguro que si lográramos sólo estas la ciudad sería otra. La ciudadanía se sentiría protegida, más segura y con menos riesgos. Es posible que disminuya el porcentaje de enfermos y enfermas por tanto niveles de estrés y desesperación que tenemos que aguantar y soportar todos los días los transeúntes como los mismos conductores.

¡Ahí se la dejo señor director! Su ciudad mi ciudad la ciudad de todos y todas, reclama a gritos que la protejan, que la consientan, que la quieran y que no la sigan usando como ha sido hasta ahora.

Hoy, la ciudad se prepara para unas elecciones atípicas. Es el día 15 de Mayo con visita de Clinton y el presidente Santos a la ciudad y nadie sabe a ciencia cierta cuándo saldrá el decreto de la convocatoria para elegir alcalde. Ya no será el 7 de julio. ¿O será que no habrá elecciones? - Hay varios candidatos sin avales, esperando y en campaña-


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