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2011: un año que sacudió el orden establecido

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La primavera árabe sacudió el norte de África y el Oriente Medio, derrocando dictadoras en una ola de protestas callejeras. La moneda europea se desplomó en crisis, causando la caída de primeros ministros electos. Un terremoto y un tsunami azotaron Japón, amenazando al país con el espectro de un desastre nuclear. 

Fue un año que estremeció el orden establecido. Incluso en una era de cambios y comunicaciones instantáneas a través del planeta, el 2011 fue extraordinario. Semana tras semana, mes tras mes, desde todas partes, las noticias seguían estallando. 

A ratos, el orden surgido de la Segunda Guerra Mundial, postcolonial, post Guerra Fría, pareció temblar bajo muestras de poder popular no vistas en los 22 años desde la caída del Muro de Berlín. 

Hacia el final del año, al menos tres líderes árabes habían caído, y al menos tres primeros ministros europeos habían perdido sus puestos en la crisis del euro, la moneda que se suponía simbolizase una Europa unida y fuerte. 

El primero en caer con la Primavera Árabe fue el presidente de Túnez Zine El Abdine Ben Alí, enviado al exilio seis semanas después de que un descontento vendedor callejero desatase una rebelión al inmolarse. 

La revolución más rápida fue en Egipto. Se tomó apenas 18 días, y masivas muchedumbres se congregaron en la Plaza Tahrir en el centro de El Cairo para forzar la renuncia del presidente Hosni Mubarak, que había gobernado el populoso país árabe durante casi 30 años. 

La revolución más sangrienta fue la lanzada en Libia contra Muamar al Gadafi, que tras 42 años en el poder fue derrocado por una sublevación popular ayudada por una campaña área de la OTAN, y luego muerto en circunstancias no esclarecidas. 

La revuelta más lenta fue la de Yemen, extendiéndose desde febrero hasta noviembre, cuando el presidente Alí Abdulá Salé aceptó abandonar el puesto para el 23 de diciembre. Aún ardiendo estaban las manifestaciones diarias contra el presidente sirio Bashar Assad, pese a una sangrienta represión gubernamental en la que la ONU dice han muerto más de 5.000 personas. El reino de Bahrein enfrentó choques callejeros con sus súbditos. Otra monarquía, Jordania, también tuvo protestas callejeras. 

Y esas no fueron las únicas tensiones en el área. La agencia atómica de la ONU renovó acusaciones de que Irán trabajó secretamente para producir un arma nuclear, las sanciones occidentales contra ese país se intensificaron y una turba saqueó la embajada británica en Teherán como represalia. 

Facebook y los teléfonos celulares tuvieron un importante papel en la organización de protestas y la difusión de dramáticas escenas en los televisores del mundo, evadiendo las censuras locales. Fueron cruciales también en el descontento veraniego en Israel que llevó a multitudes a las calles para protestar los altos precios y las desigualdades sociales, para las manifestaciones sin precedentes de los rusos contra el primer ministro Vladimir Putin y para el movimiento Ocupemos Wall Street, que comenzó en Nueva York y se extendió a otras ciudades y países en protesta contra los responsables del desplome financiero de los últimos dos años. 

Los problemas financieros dominaron los titulares en el 2011, particularmente en Europa, comenzando con la crisis en Grecia que obligó a un paquete de rescate para el país. Mientras otras economías débiles se veían bajo presiones y enfrentaban severas medidas de austeridad presupuestaria, los primeros ministros de Grecia e Italia se vieron obligados a renunciar, y el jefe del gobierno de España perdió en las elecciones. 

La intervención militar de casi nueve años de Estados Uhidos en Irak, por su parte, llegó a su fin con la salida de los últimos soldados estadounidenses. El conflicto causó la muerte de 4.500 estadounidenses y 110.000 iraquíes, dividió a los norteamericanos, enfureció a la opinión pública internacional y costó más de 800.000 millones de dólares. Lo que quedó fue una frágil democracia y un potencial de más violencia, resaltado por un ataque con explosivos en diciembre que mató a más de 21 peregrinos chiítas. 

En Afganistán, la guerra prosiguió y más de 500 soldados extranjeros, casi 400 de ellos estadounidenses, murieron combatiendo al Talibán en el 2011. 

Osama bin Laden, autor intelectual de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos, fue muerto por comandos especiales de la armada estadounidense que descendieron en helicópteros en la casa en Pakistán en la que había estado viviendo. 

El triunfo fue ensombrecido por recriminaciones de Pakistán, aliado importante de Washington en la guerra al Talibán, por invadir su espacio aéreo, y después por la noticia de que algunos de los comandos que mataron a Bin Laden estaban entre los 30 estadounidenses muertos en un helicóptero derribado en Afganistán. 

Marzo del 2011 vio el terremoto más fuerte jamás registrado en Japón causar un tsunami que azotó la costa oriental del país, dejando 19.334 muertos o desaparecidos, de acuerdo a un conteo oficial, y causando daños estimados en casi 220.000 millones de dólares. 

En la planta nuclear de Fukushima Dai-ichi, tres reactores se averiaron seriamente y el equivalente a una quinta parte de la radiación de Chernobil se escapó al aire, el agua y el suelo vecinos. Los derrames han disminuido considerablemente desde entonces, pero una zona de 20 kilómetros alrededor de la planta es de acceso prohibido y casi 100.000 residentes que huyeron de sus casas han quedado en el limbo, si saber siquiera si podrán regresar alguna vez. 

Si el desastre de Japón fue el peor horror en Asia en el año, el de Europa ocurrió en Noruega, donde un terrorista nacional hizo estallar una bomba en el distrito gubernamental de Oslo y llegó a un campamento de veraneo vestido de policía y comenzó a dispararle a jóvenes y adolescentes. En los ataques murieron 77 personas. 

Expertos psiquiátricos han declarado que el extremista ultraderechista no es competente mentalmente para ser enjuiciado. 

Los escándalos sexuales también ocuparon titulares, primero con acusaciones de que el primer ministro italiano Silvio Berlusconi le pagó a una prostituta menor de edad por relaciones sexuales, y después con el arresto del entonces director del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn, acusado de agredir sexualmente a una mucama en un hotel de Nueva York. Mientras que Berlusconi enfrentó juicio, los fiscales en Nueva York retiraron los cargos contra Strauss-Kahn tras poner en duda la credibilidad de la mucama. 

En África, una nueva nación que nació de una guerra civil como Sudán del Sur se separó de Sudán y se convirtió en miembro de la ONU. Los palestinos trataron también de ser admitidos como estado, pero el esfuerzo se estancó en el Consejo de Seguridad. No obstante, los palestinos consiguieron el reconocimiento de la UNESCO, la agencia cultural de la ONU. 

En América Latina, la guerra en México entre los cárteles de la droga y el gobierno marcó su quinto año, habiéndose cobrado decenas de miles de vidas. Y Daniel Ortega, el ex líder sandinista, fue reelegido presidente de Nicaragua por mayoría aplastante, tras haber eludido un límite constitucional a la reelección. 

Para Gran Bretaña, el 2011 fue un año sombrío de disturbios callejeros y saqueos que sacudieron ciudades en el verano, y revelaciones de espionaje electrónico por tabloides que indignaron a la nación. Y al acercarse el fin del año, el país se vio criticado por sus socios europeos por no sumarse al pacto para salvar el euro. 

Al mismo tiempo, los británicos se las arreglaron para producir algo que reflejó que algunos pilares del viejo orden siguen en pie: la boda de Kate Middleton con el príncipe Guillermo, hijo de la princesa Diana: una unión entre un aristócrata y una plebeya que prometió revitalizar la monarquía.

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