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En Hong Kong, casas con fantasmas para eludir la burbuja inmobiliaria

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La burbuja inmobiliaria ha hecho emerger en Hong Kong un mercado de viviendas “visitadas” por los fantasmas de sus antiguos ocupantes, muertos en circunstancias trágicas, que son vendidas mucho más baratas porque pocos las quieren. 

Según creencias populares en Hong Kong, el fantasma de una persona que se suicidó o fue asesinada sigue viviendo en la casa que ocupaba cuando estaba vivo, provocando la desgracia de los nuevos ocupantes de la vivienda.  

La ley obliga a brindar a los posibles compradores de una “casa embrujada” (hongza en cantonés) detalles sobre lo ocurrido en la misma.    

Pero hay quien no le tiene miedo a los fantasmas. Así, inversores inmobiliarios se mantienen al tanto de este tipo de tragedias, con el fin de aprovechar la baja de precio de la vivienda, en una región en la que alojarse cuesta caro.           

Las casas “embrujadas” suelen venderse entre 20% y 40% más baratas que una vivienda equivalente en la que no hayan tenido lugar tragedias de este tipo, explica Eric Wong, agente inmobiliario por internet (squarefoot.com.hk).        

La gente de Hong Kong es sensible a los fantasmas y a la mala suerte”, agrega.    

“Si pasó algo malo en una casa, mucha gente no la quiere (...) Pero Hong Kong es pequeño y muy caro, por lo cual, cuando hay un descuento importante, aparece otra gente dispuesta a invertir en ella”, afirma.    

Entre los casos macabros relatados en esta página internet, está el de un jugador de fútbol muy endeudado que terminó saltando de su apartamento en el piso 36 de un edificio.              

En otro, una divorciada fue hallada un mes después de su muerte tras intoxicarse voluntariamente con humo de carbón.                

En un exclusivo edificio de apartamentos, la empleada doméstica mató a hachazos y mutiló a la dueña de la vivienda.                 

“Hay un grupo de inversores que se especializan en este tipo de casas y se las alquilan a gente a la que estas historias le dan igual”, estima Wong.            

A menudo se trata de extranjeros (llamados gweilos en el habla local), a los que no les preocupa lo ocurrido en el apartamento en el que viven.    

“Los gweilos no creen en las mismas cosas que la gente de Hong Kong y sólo quieren pagar menos en una zona bonita”, dice la agente inmobiliaria Winnie Ng.  

Abby Lau, de 26 años de edad, quien vive con su familia y está ahorrando para mudarse, dice que mucha gente de su edad está buscando casas “embrujadas”, por considerarlas una opción realista para alquilar o comprar una vivienda por primera vez.      

“Cuatro o cinco años después, la gente se olvida de lo ocurrido, por lo cual el rendimiento puede ser muy elevado”, puntualiza.         

Según Winnie Ng, los siete millones de habitantes de Hong Kong viven en poco espacio o en edificios viejos, por lo cual no pueden prescindir de las viviendas “embrujadas”. “Alguien tiene que vivir en ellas. No nos queda otra opción”, afirma.

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