Más de dos millones de musulmanes llegados de todo el mundo se dirigían hacia La Meca para iniciar los ritos de la peregrinación anual, que no debería ser afectada por la inestabilidad regional, indicaron el domingo las autoridades saudítas.
Los ritos comienzan el miércoles y culminan el jueves con la permanencia de los peregrinos en el Monte Arafat, cerca de La Meca, en vísperas de la fiesta del Aid Al Fitr.
Más de 1,6 millones de peregrinos extranjeros llegaron ya a la ciudad santa del islam, a los que deben agregarse unos 750.000 fieles locales.
La peregrinación que todo musulmán debe cumplir al menos una vez en su vida si tiene los medios, es la mayor concentración humana en el mundo y plantea a las autoridades sauditas un enorme desafío logístico.
En una conferencia de prensa el sábado en la noche, el ministro saudita del Interior, el príncipe Ahmed ben Abdel Aziz, aseguró que la manifestación no sería afectada este año por la inestabilidad regional.
La agencia de prensa oficial siria SANA había afirmado en septiembre que Arabia Saudita prohibía a los sirios participar en la peregrinación, pero el reino desmintió la información.
Por otra parte parte, el ministro del Interior aseguró que el reino no esperaba que los peregrinos iraníes provocasen incidentes.
En 1987, enfrentamientos entre peregrinos iraníes y fuerzas de seguridad sauditas dejaron 402 muertos.
Las autoridades saudíes temen también estampidas como la que en 2006 provocó la muerte de 364 peregrinos. Para evitar situaciones como ésta, Arabia Saudita emprendió desde entonces importantes trabajos de ampliación de los santuarios.
La propagación de enfermedades es otra preocupación de las autoridades. A este respecto, el ministro saudita de la Salud, Abdallah al Rabia, afirmó a comienzos de octubre que el nuevo virus de la familia de los coronavirus, que provocó la muerte de un saudita, estaba bajo control y que no existía riesgo alguno para los peregrinos.
