La acentuada y vieja contaminación del cuerpo de agua de El Laguito por el nulo intercambio con agua marina fresca y oxigenada, se suma desde hace unos seis meses el deterioro progresivo del muro enrocado que lo bordea y del andén peatonal de la Avenida del Retorno, que remarca su redondeada orilla (Lea: Ni rastro de la boca de El Laguito).
El ciudadano Miguel Bayona, residente en uno de los edificios del sector, camina recreativamente todas las tardes por la referenciada acera de la Avenida del Retorno, la recorre de punta a punta, pero ahora debe hacerlo con mucho cuidado, para no ser víctima de los alarmantes huecos de esta ruta peatonal.Varias placas están hundidas y marcadamente declinadas, pero esta amenaza es menor frente al enorme riesgo en cada una de las canaletas que drena el agua lluvia hacia el lago, pues las tapas de concreto que permitían el paso a nivel de los transeúntes, están fragmentadas y hechas escombros por física vejez y desgaste, así que ahora hay impresionantes huecos que al menos podrían causar fractura a algún desprevenido peatón.“En cierta ocasión venían caminando unos señores distraídamente, y me di cuenta que iban directo a caer en uno de esos hueco, pero logré alcanzarlos para detenerlos, si no probablemente les hubiera pasado algo grave”, comenta Bayona.Habituales caminantes de este corredor abordados por el periodista dijeron estar molestos con la categorización de estrato 6 que la Administración Distrital impuso para esta zona, pues no ven traducidos en obras y arreglos para situaciones como ésta de la Avenida del Retorno, los altos impuestos que pagan (Lea: Sigue construcción polémica en El Laguito... ¿hasta dónde?).
TRASTORNO AMBIENTALSobre la parte ambiental, cuenta Bayona que con mucha frecuencia a este agónico lago llega gente a faenas artesanales de pesca, “y todavía atrapan pescados, pero usted se imagina lo contaminados que esos peces deben estar por dentro, y así la gente va y se los come”.Como dato complementario vale decir que en su parte más honda, este cuerpo de agua tiene siete (7) de profundidad, lo que evidencia su importancia natural (Lea: Intranquilidad sin ‘retorno’ por alta velocidad).En el recorrido que hicimos con Bayona a lo largo de la Avenida del Retorno, dos observaciones más hizo este ciudadano: al final del sendero peatonal, cerca de un concurrido bar restaurante, los habitantes de la calle y muchos peatones ocasionales han convertido en orinal una ‘familia’ de palmeras ornamentales, y cerca de ahí mismo, en un recodo que se forma en la orilla del lago, permanece acumulada mucha basura sobre el agua putrefacta.








