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Sábado 18 de mayo de 2013 Ediciones anteriores |
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Uno podría decir, viendo las continuas incursiones de sicarios en diferentes sitios de la ciudad, que mientras no se metan conmigo, no hay problemas; y decir, eso le pasa al que anda en sus vueltas raras. Pero resulta que la indiferencia sirve de poco, precisamente porque las balas no conocen. Nunca se sabe en qué momento se forme un tiroteo delante de uno o de un familiar y resulte, como se dice popularmente, pagando pato. Y los ejemplos son bastantes. El más reciente se presentó el fin de semana pasado en el barrio Blas de Lezo, cerca de un famoso estadero de salsa: dos personas resultaron heridas, sin sabe ni por dónde iba tabla, pues el tiroteo iba dirigido a un hombre que desafortunadamente murió después de varios días recluido en un hospital. Esa costumbre que teníamos muchos cartageneros de salir del trabajo a encontrarse con los amigos en un estadero de cervezas, se está reduciendo bastante, porque ahora lo mejor es tomar derechito para la casa, donde lo más probable es que nada pase, a menos que un huracán nos arrase. Atrás quedó la ciudad tranquila, donde nadie se metía con nadie. Donde los ciudadanos caminaban desarmados y las contiendas se resolvían a puños, y no había rencores, a menos que el motivo de la pelea fuera de grandes magnitudes.
Benito Ríos Consuegra
C.C.No.73.113.491 de Cartagena.
Comentarios
2012-06-29
8:02 AM
Cuando no habia "paisas" en cartagena,nada de eso pasaba.