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Buzón

El debate de Corvivienda

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Cuando supe que la entonces alcaldesa Judith Pinedo nombró a Marina Mosquera como gerente de Corvivienda, creo que fui uno de los pocos cartageneros que no se sorprendieron, porque conocía a ambas personalidades, la de Judith, que no actúa impulsivamente; y a una hormiga como Marina. Durante cuatro años observamos ataques de todos los lados, buscando hacer cambiar a la alcaldesa su decisión, y Marina se mantuvo durante los cuatro años contra vientos y tempestades. Todos los del mundo político querían su cabeza, pero no lo lograron. Luego de entregado el cargo y con sus merecidas vacaciones disfrutando, un rumor en la ciudad hizo alerta a la opinión pública: un veedor reconocido a nivel nacional, tenía pruebas que en Corvivienda reinó la corrupción durante la pasada administración; y una senadora, Dayra Galvis, le hizo eco y citó a un debate en la comisión primera del Senado. Era el destape de una olla podrida. No pude verme el debate en vivo y los medios de comunicación no hicieron eco. Pero yo no vi tal debate, fue solo la discusión sobre un contrato de 161 viviendas para desplazados, que pasó de un contratista a otro. Después de ver el debate de la senadora, descansé. Se había demostrado que en Corvivienda, en la administración, pasada se actuó de acuerdo con los principios morales.
Uriel Aguilar Alvarez
C.C.No.73.094.967 de Cartagena.

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