Ridículo es el escándalo que se ha armado por el encuentro sexual entre Dania Londoño y un agente de Obama. Es tan estúpido acusar a esa “dama de la caridad” de estar involucrada en un supuesto espionaje o contratada por personajes árabes interesados en perpetrar un atentado contra Obama, valiéndose de una simulada noche de alcoba. Si esto fuera así, esa dama no tendría que reclamar pago alguno al torpe agente. Ella estaría suficientemente financiada por la persona que la contrató. Estas son operaciones ultra secretas y una salida de ese tenor daría al traste con la maniobra. Y tendría un alto costo para su protagonista. Solo en mentes estúpidas y de reflexiones a la ligera cabe hacer elucubraciones de ese tipo que mojan prensa y hasta alcanzan titulares en mayúsculas y en primera página de tantos rotativos alrededor del mundo. Igual se puede decir para radio y televisión. El buen juicio brilla por su total ausencia. Les recuerdo, porque parece que ha sido lastimosamente olvidado por la opinión pública, que el señor abogado apoderado de dos chicas supuestamente contactadas por Dania para que participaran del complot, fue el mismo que aceptó poder a un desconcertante personaje para que entutelara a Darío Arismendi el director de Noticias Caracol Radio, porque su risa le causaba un gran malestar. ¿Qué tal esa?
Julio M. Sánchez Arrieta.
C.C. No. 9.073.055 de Cartagena.