Estoy casi seguro de que la gran mayoría de los salvajes que salen a hacer disparos al aire, tienen un salvoconducto para su arma, porque quien no la tiene amparada no corre el riesgo de que aparezcan las autoridades a solicitarle documentos.
Creo que si con la renovación de los salvoconductos y el inventario de armas de dotación oficial, se creara una base de datos con las imágenes de las estrías de los cañones y de la percusión de los fulminantes en los casquillos, se lograría una severa reducción en las cifras de heridos y muertos por las llamadas balas perdidas o por lo menos se podrían capturar a los responsables de estas acciones. Esta información sería también de mucha utilidad en la investigación de otros crímenes.
CARLOS A. CADENA MUTIS
C.C. No. 5.558.001