La situación de los establecimientos carcelarios de Cartagena es delicada y así quedó evidenciada hace una semana en la audiencia pública de seguimiento que sobre esta problemática lideró la Procuraduría Regional de Bolívar.
El acceso a la salud fue el principal aspecto a consideración dentro del análisis, quedando claro que la cárcel de Ternera es la que más preocupa en ese sentido, especialmente cuando la prestación de servicios médicos dentro del penal de varones es casi nula, según ha advertido la Defensoría del Pueblo en numerosas ocasiones. Sumado a eso, agrava la situación el hacinamiento que ya llega a un 96 por ciento.
En contraste, a la cárcel de San Diego le fue ligeramente mejor tras el balance en salud. La abismal diferencia del número de reclusos entre un penal y otro (en San Diego hay 178 internas, mientras que en Ternera son 2.398 presos) es una de las razones por las que se ha facilitado el acceso a la salud y el mejoramiento en procesos de atención médica en San Diego. Sin embargo, en esa cárcel no todo es dicha. Pese a que se puede decir que la prestación de servicios médicos mejora, la infraestructura del lugar está en “cuidados intensivos”.
El traslado de la cárcel de mujeres es un tema urgente a atender. Paola Maldonado, reclusa que toma la vocería por el resto de internas, confirmó la situación. “En cuanto a salud, nos sentimos bien atendidas, tenemos médicos y enfermeras, pero nuestra necesidad principal es que nos trasladen de sitio. Nos gusta estar en San Diego porque estamos en Cartagena y nuestros familiares nos pueden visitar, pero realmente sabemos que ya no podemos quedarnos ahí, eso se está cayendo, la estructura está muy deteriorada, se está cayendo a pedazos”, afirmó Paola.
“Tienen que mirar que quienes estamos en San Diego somos seres humanos, personas a las que también debe preservársele su salud protegiéndolas de algún accidente”, agregó.
URGE LA MUDANZARamiro Cuadro, director de la cárcel de San Diego, sostuvo que el establecimiento penitenciario que dirige no está “en condiciones de hacinamiento, sino de incomodidad”. Según el funcionario, en esa cárcel podría haber espacio hasta para unas 30 internas más. “Después de eso, ya podría hablarse de hacinamiento, ya no podríamos recibir más”, señaló, recordando que a San Diego no solo llegan sindicadas y condenadas de Cartagena, sino que además de municipios vecinos.
Y también coincidió con Paola. Manifestó que una mejor infraestructura es lo que determinará que se amplíe el cupo de internas e incidirá de manera directa con la optimización de la prestación de servicios médicos en el penal. “Cuando logremos trasladarnos también va a mejorar la atención en salud de la cárcel”, dijo.
Respecto a San Diego, el plan de desarrollo dispuso, entre otras cosas, un presupuesto anual cercano a los $1.900 millones, fijó como meta aumentar el número de personal médico disponible y también concretar la mudanza del penal, situación de la que hace años se habla.
“El traslado no es un tema que se concrete en unos cuantos días (...) El año pasado casi se logra el traslado a un inmueble en el barrio La Campiña, pero al final no se pudo acordar con los propietarios. Sin embargo, creo que en dos meses podría estar dándose este traslado, porque el proceso ya venía de antes y los recursos están. Entre Pontezuela y Bayunca hay dos inmuebles que hemos visto, a los que les hace falta una visita técnica además del visto bueno por parte del Inpec. Es un sitio más grande, que obviamente debe adecuarse con los parámetros carcelarios, pero allá las internas estarían mejor”, aseguró Cuadro.
COMPLEJO CARCELARIODe lograrse, se trataría de un traslado provisional, hasta que se establezca de manera definitiva la construcción de un complejo carcelario del Distrito, que albergue a mujeres y hombres en calidad de sindicados, cuya atención corresponde al Distrito.
Este complejo carcelario, que estaría al servicio de todo el departamento de Bolívar, y para el que se estima que se requieren unos $200 mil millones, se construirá de lograrse un acuerdo entre la Gobernación de Bolívar, el Distrito y el gobierno nacional.
PANORAMA MÉDICOSegún explicó Héctor Lora, uno de los dos médicos generales que presta servicio en San Diego, la dotación de medicamentos con la que cuentan es la que quedó del año pasado, aunque están a la espera de un nuevo portafolio de medicamentos. Aseguró que en ese sentido también reciben suministro de medicinas de parte de las EPS a las que pertenecen las internas, del Dadis o de fundaciones. Afirmó que hace falta dotar el consultorio con equipos biomédicos, equipos de sutura y mobiliario administrativo.
Las afecciones más comunes por las que requieren atención médica las internas son infecciones respiratorias y gastrointestinales, además de que se atienden consultas externas por enfermedades de base como hipertensión. Solo hay dos casos de reclusas con VIH, pero no hay presencia de otras enfermedades de interés en salud pública.



