El fósil expuesto, de 4,7 metros de largo, contiene un esqueleto embrionario, que incluye pequeñas costillas, 20 vértebras, hombros, y huesos de la cadera, indicó el estudio publicado en la revista Science.
El descubrimiento data de 78 millones de años y pertenece a un Polycotylus latippinus, una combinación de serpiente y tortuga, con cuatro aletas.
Los científicos sospechaban desde hacía tiempo que estas enormes criaturas, que alguna vez estuvieron entre los principales depredadores de los océanos del mundo, no fueron diseñadas para andar por la tierra y poner huevos, pero hasta ahora no tenían pruebas para demostrar lo contrario.
"Este fósil es evidencia por primera vez de nacidos vivos en plesiosauros y finalmente resuelve el misterio", dijo uno de los autores del estudio Robin O'Keefe de la Universidad de Marshall en Huntington.
Otros tipos de reptiles acuáticos de la misma época Mesozoica dieron a luz a sus hijos en lugar de poner huevos, un comportamiento más relacionado con un estilo de vida más social, similar al de los delfines, explicaron los expertos.
"Muchos de los animales vivos hoy en día que dan a luz a hijos grandes y únicos son sociales y muestran cuidados maternales", agregó O'Keefe.
"Especulamos que los plesiosauros pueden haber manifestado un comportamiento similar, por lo que su vida social era más similar a la de los delfines modernos que a la de otros reptiles".
El fósil en exhibición, que está prácticamente completo excepto por partes del cuello y el cráneo adulto, fue descubierto en 1987 por Charles Bonner en una finca en el condado de Logan Bonner, en Kansas (centro).
La exhibición de este espécimen fósil de madre e hijo fue montada bajo la supervisión de O'Keefe y Luis Chiappe y se realiza en el Museo de Historia Natural de Los Ángeles.
