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Pablo se libró del bullying y camina hacía su sueño

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El mundo se le había venido encima varios años atrás, pero fue el peso de la noticia del 26 de septiembre de 2010 el que terminó de desparramarlo. Pablo Madrid Martínez lloraba ese día como un niño -el niño de 12 años que era- la muerte de su padre.

Fue después de la oscuridad de esa fecha que empezó a encontrar la luz para el desasosiego y la angustia que padecía por ser superdotado, una luz que le dio la idea que lo puso en el puesto número 17 de la Feria de las Ciencias de Google, en la que participaron unos 10.000 jóvenes de todo el mundo.

Pablo estaba tan mal por la muerte de su padre que Elena Martínez López , su mamá, decidió llevarlo al psicólogo para tratar de que superara el trauma. En esas citas descubrieron por que el muchacho mostraba desde muy niño interés por las ciencias, devoró la biblioteca de la casa en poco tiempo y se aburría en el colegio. Hallaron que tenía coeficiente cognitivo de 131, cuando lo valores comunes van entre 90 y 110.

A partir de esa nueva noticia su vida empezó a dar un giro hacia la libertad y la comprensión. En su casa entendieron por qué se la pasa diciendo "¿Mami sabías qué....? ¿Abuela sabías qué....?" y le encanta destapar regalos que envolvían libros.

Desde antes de aprender a leer Pablo consumía mucha información. Su mamá recuerda que no era como los bebés que duermen casi todo el día. El suyo se la pasaba con los ojos abiertos, incluso después de comer, y cuando aprendió a leer en la guardería no los despegaba de los libros.

Llegaba a la escuela con muchos datos y por eso, precisamente, ese no era su paraíso. El muchacho lo aprendía todo con la primera explicación y entonces llegaba al tedio cuando volvían a repetirle la lección, resolvían las preguntas de sus compañeros y además le ponían a repasar el tema en tareas para la casa.

Él siempre quería más y por eso no encontraba pares para compartir. Los otros niños, como es natural, pensaban en jugar pelota mientras él estaba aprendiendo sobre ciencia. Buscaba compartir con su mamá y ella sentía frustración porque no tenía como mantener con él una conversación en la que pudiera aportarle sobre esos asuntos.

Era duro para ella ver a su único hijo sin amigos, no poder responder a sus exigencias y por eso Elena cree que ser madre de un niño con problemas de aprendizaje puede ser tan difícil como serlo de uno que es superdotado.

EL BULLYING POR QUE SÍ

Si la escuela no era el paraíso, en el colegio Pablo Madrid conoció el infierno. A su mamá le parecía muy extraño que su hijo se enfermara tanto cuando empezó el bachillerato, lo veía con morados, le preguntaba si alguien lo lastimaba pero como no encontraba respuestas llegó a pensar que él mismo se hacía daño para no ir a clases.

La verdad es que Pablo le tenía pavor al ambiente del colegio. Sus compañeros le pegaban, le metían papeles en la boca, lo tenían acorralado. El muchacho, siendo tan inteligente, no dejaba de ser un niño atormentado que no le contaba nada a su mamá por miedo a que ella pusiera la queja y eso terminara convirtiéndose en un motivo más para que lo golpearan.

En realidad Pablo nunca supo por qué le pegaban, cuenta que cuando hablaba ganaba tantos golpes como cuando se quedaba callado. La angustia lo enmudecía. "Eso hace el bullying -dice-. En lo único que piensas cuando te vas a dormir es cómo vas a sobrevivir al otro día".

BIENVENIDO EL NUEVO COLE

El muchacho tímido y atormentado que ingresó al Colegio Alcaravanes el año pasado ahora es seguro y feliz. Allá lo llevó su familia después analizar varias opciones y encontrar que en el plantel conviven estudiantes con déficit de atención, con algún retraso mental, superdotados y alumnos "normales".

En Alcaravanes se sorprendió porque nadie le pegó cuando celebró la noticia del profe de que ese día la clase era de álgebra. Esa era un indicio de que llegaban oportunidades para explorar más las inquietudes sobre ciencia y medicina, su principales pasiones.

El primer director de grupo que tuvo en la institución fue Diego Alejandro Zapata , quien hoy cree que uno de los beneficios que recibió Pablo fue la potencialización de sus capacidades sociales. Él se imagina que en los colegios anteriores a los otros niños les molestaba que siempre estuviera demandando más conocimiento, mientras que en Alcaravanes hacen una valoración del respeto por la diferencia que propicia un ambiente de tranquilidad.

Diego, quien dejó Alcaravanes para hacer una maestría, recuerda a un Pablo que socializaba con compañeros de todas las aulas, los de grados más avanzados y todos los docentes. Recuerda a un niño alegre y bonachón que encontró un espacio menos rígido y con relaciones más verticales que horizontales.

Fue precisamente socializando en Facebook que el niño encontró un post del colegio informando del concurso de la Feria de las Ciencias de Google. La tomó como una invitación y empezó a pensar en una buena idea que solo le llegó un mes antes del cierre de la convocatoria.

Se trata de un casco de cuarzo que serviría para aumentar el fluido eléctrico en el cerebro creando nuevas conexiones o fortaleciendo las existentes. La idea es ayudar en la lucha de enfermedades como el alzhéimer y el mal de párkinson, un propósito que reúne, confiesa Pablo, su gusto por la ciencia y las ganas de ayudar. Lo mismo quiere hacer cuando se cumpla su sueño de ser neurocirujano.

El destacado puesto 17 que ocupó en la Feria lo animó más a perseguir ese sueño en el que la escudera es su madre. Los dos viajaron recientemente a Estados Unidos para que Pablo aprendiera más inglés y ahora están de nuevo en Medellín, él en noveno grado y ella buscando patrocinios para que su hijo pueda empezar desde ya a estudiar Medicina y aproveche sus capacidades, tal como se puede hacer en otros países.

POR UN CUPO EN LA UNIVERSIDAD

Elena Martínez López está buscando los medios para que su hijo Pablo pueda lograr su sueño de ser neurocirujano. Los dos quieren que sus estudios de Medicina empiecen cuanto antes, si es posible en el extranjero. El joven, de 14 años, sueña con estudiar en la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. Desde ya tiene una idea para participar en la próxima edición de la Feria de Ciencias de Google. "El próximo año seré el ganador", dice.

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