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Feria del Libro en Cuba, evento singular con desafíos

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Un río de gente se desplaza por la vieja fortaleza colonial, la actuación de los payasos y la música de los altoparlantes se interrumpe sólo cuando un locutor llama a los padres de algún niño perdido. Parece el carnaval pero, a pesar del ambiente festivo y las banderolas coloridas, es una feria internacional de libros

Los altos muros de El Morro y La Cabaña, que alguna vez defendieron a la ciudad y por eso ofrecen una espectacular vista de la bahía, albergan a esta suerte de librería gigante donde se espera acudan unas 6 millones de personas, para socializar, participar en conciertos y también comprar ejemplares de novelas, ensayos o trabajos científicos.  Con un índice de analfabetismo cercano a cero, Cuba se jacta precisamente de que su Feria Internacional del Libro, que en esta ocasión llega a su vigésima edición, tiene poco que ver con sus elitistas colegas del continente o de Europa. 

“Esta Feria está dirigida al lector... como posibilidad de adquirir libros y de diálogo de ellos con los autores, tanto cubanos como extranjeros”, expresó a la AP, Edel Morales, uno de los directivos del comité organizador. 

Puesto a comparar, Morales explicó la singularidad de la feria cubana: “es una diferencia notable con otras del mundo donde raramente van las personas. En todo caso tienen presencia pública, pero aquí la gente hace la feria”. 

Sin embargo, lo que la diferencia también la enfrenta con algunos retos. 

La ausencia de un “segmento profesional” de encuentro entre críticos, grandes casas editoriales y otros expertos es una de las falencias, reconoció Morales. 

“Es una carencia de cara al futuro”, dijo. 

Un catálogo ofrecido por los organizadores indicó que más de 60 expositores nacionales integran la muestra, entre ellos editoriales (“Arte y Literatura”, “Unión”, “Capitán San Luis” o “De la Mujer”), centros provinciales de lectura o culturales (“Fondo Editorial de Casa de las Américas”), pero todas comparten una característica común: son del Estado o mantienen algún vínculo fuerte con él. 

También acuden una treintena de editoriales de otros países, en su mayoría pequeñas y en algunos casos financiadas por las naciones invitadas, que este año son las integrantes del “Acuerdo Bolivariano para las Américas” (ALBA), un convenio regional formado por Cuba y gobiernos afines como Venezuela, Ecuador o Bolivia. 

Zuleica Romay, la presidenta del Instituto Cubano del Libro aseguró que se comercializarán 2.400 títulos y se espera la asistencia de unos 6 millones de personas. Se estima la venta de por lo menos un ejemplar por persona, a nivel nacional. 

Entre las figuras que animarán el evento estará la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, los escritores Vicente Battista, Sol Linares, Roberto Sosa, Carlos Frabetti, el politólogo Pablo González Casanova y el sacerdote Frei Betto. 

Filas enormes de personas, que previamente debieron dejar sus carteras y pertenencias en un guardabolsos, buscaban entrar a varios de los pabellones. 

El más visitado, según un recorrido de la AP, fue el llamado “Librería Nacional”, donde se encuentran los ejemplares de ediciones locales que publican desde arte y literatura hasta ciencias sociales, medicina alternativa o biografías de patriotas. 

“Vengo todos los años. Es bueno pasear y conseguir libros que no siempre están disponibles”, dijo a la AP Nadira Reyes, una profesora de 30 años. Se interesó por volúmenes para su hijo de edad preescolar publicados en vivos colores y con animalitos ilustrando las tapas. 

Unos metros más allá, Yadriana Torres, de 20 años, quería conseguir material sobre belleza y masajes, pues eso es lo que estudia. 

“El problema es que son caros, porque los más interesantes de mi especialidad se venden en divisas”, expresó. El ejemplar que la atrajo costaba unos 25 pesos convertibles (27 dólares). 

Ambas hacían cola para pabellones diferente: la primera buscaba ingresar a donde se venden los libros en moneda nacional (un dólar equivale a 21 pesos cubanos) por lo general de producción local, mientras la segunda esperaba ir al de las ofertas en “divisas” o pesos convertibles, la segunda moneda de circulación legal en la isla (un peso convertible equivale a 1,08 dólares). 

Aunque las ediciones locales son de papel modesto, el puntaje de las letras menor, el encuadernado menos firme y la inmensa mayoría en rústico, suelen estar enormemente subsidiadas. 

Un buen ejemplo es uno de las novedades más esperadas de la feria: el libro “El Hombre que amaba a los perros” del escritor cubano Leonardo Padura, que la española editorial Tusquest comercializa desde el año pasado a 24 dólares en el mundo y por el cual los isleños pagaron 30 pesos cubanos (1,4 dólares), cuando salió a la venta el martes. 

Otra de las críticas que se escucharon durante estos días fueron el reducido tiraje de algunos ejemplares y la falta de diversidad de títulos que abundarían en librerías comerciales del mundo _ por ejemplo, no hay ninguna presentación del recientemente galardonado premio Nobel Mario Vargas Llosa, una ausencia que los organizadores justificaron alegando que no tenían los derechos de autor para imprimir, pero negando que haya implicaciones políticas. 

Pese a las dificultades, editores extranjeros de pequeñas firmas afirmaron que vale la pena venir. 

“Me emociona ver tanta gente, nosotros vendemos más aquí que cualquier feria de mi país. Creo que para las editoriales pequeñas es buena oportunidad”, dijo a la AP Abigail Garrido, en representación de Urano México, quien trajo unos 35.000 ejemplares de sus publicaciones, principalmente novelas como los best-sellers “El código Da Vinci” y “Angeles y demonios” de Dan Brown. 

Garrido no dejó de lamentar que los trámites aduanales para traer los libros fueran tan complejos. Debido a los precios más bien bajos no obtienen ganancias, pero tampoco pérdidas y su empresa logra “visibilidad”, comentó. 

Cuando el evento concluya, la isla también se beneficiará pues algunas editoriales donarán sus libros a bibliotecas y escuelas. 

Inaugurada el 10 de febrero en la capital, la Feria desarrollará actividades hasta el domingo en La Habana y luego irá de gira por el país dos semanas más, llegando a lugares remotos de Cuba.

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