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Del Patial y otras fiestas novembrinas que Cartagena olvidó

"Los tiempos cambian", dice nostálgico Cesar Fuentes mientras recuerda la última vez que se gozó un Patial en el barrio que lo vio nacer: Manga. Hoy a sus 65 años ve que las Fiestas de Independencia en Cartagena se disfrutan a otro ritmo, se amoldan a las circunstancias, a una nueva generación.

Pero para él ya pasó la época de oro. "En los años 60, una familia de apellido Covo, en la que el señor de la casa tenia varias hijas, todos los años para las Fiestas postulaba a una de ellas como reina del barrio y la paseaba en una carroza por las principales avenidas, para luego terminar celebrando en el patio de su casa y llegaban varias familias. Así nació el Patial, como una integración de familia", cuenta Cesar sobre el inicio de esta tradición.

La fiesta de los Covo acogió por varios años a muchas generaciones de mangueros, al son de la ‘Pollera colorá’, ‘Cundé Cundé’ y otros clásicos de la música costeña. Tuvo un periodo de receso y solo hasta finales de los ochenta cinco amigos revivieron el Patial, organizando el recorrido por todo el barrio e incluyendo una fiesta de disfraces en la casa de banquetes, ubicada en la Avenida La Asamblea y al interior del fuerte San Sebastián del Pastelillo.

"En esas fiestas todo se gozaba de manera muy sana, no había buscapiés. Inclusive en las fiestas de disfraces se presentaban grupos musicales como Luna Verde", recuerda Fuentes.

El Patial de Manga cobraba entonces una importancia significativa dentro de la programación de las Fiestas de Independencia. Tal fue la popularidad de este evento, que poco a poco fue involucrando a familias de barrios vecinos como el Centro, Getsemaní, Torices y Pie de la Popa.

“¡Quien no se gozaba un Patial de Manga no se disfrutaba noviembre!”, grita Mariela Pérez, una residente en Torices que recuerda sus escapadas a esta celebración.

Pero no todo era buena parranda. Julio Romero Alandete, presidente de Asomanga, no titubea al decir que el Patial tuvo que eliminarse a raíz de una serie de actos vandálicos que terminaron por matar la esencia de este evento.

"Al Patial llegaban muchas personas provenientes de todos los barrios. Luego empezaron las riñas, los atracos, las viviendas terminaban con los vidrios destrozados. Por este motivo se eliminó esta celebración", dice Romero.

Cesar Fuentes recuerda que el último Patial, las autoridades tuvieron que controlar el orden público con presencia de una fuerza superior. "En el último Patial se tuvo que militarizar Manga por la cantidad de vandalismo que había. La Infantería de Marina apoyaba a la Policía porque el barrio quedaba destrozado y todo lo desvalijaban", agrega.

En el año 1996, el alcalde Nicolás Curí dio la orden de prohibir la realización del Patial, haciendo caso a la petición de los vecinos del barrio.

El presidente de Asomanga señala que la comunidad no está segura de revivir esta fiesta. Manifiesta que se conforman con las presentaciones musicales en el parque Lacides Segovia y apoyan la necesidad de rescatar la celebración de las fiestas, pero con cultura y civismo.

BANDO DE LAS GAVIOTAS

El popular Bando de las Gaviotas nació de la iniciativa de líderes de esta comunidad por integrarse y a su vez apropiarse de las Fiestas de Independencia.

"El bandito de las Gaviotas era un evento folclórico que unía al barrio, era una fiesta, era un referente para los demás barrios de la ciudad, un ejemplo de organización”, cuenta Milton Hernández, líder del Barrio las Gaviotas y recuerda que “las comparsas que salían en el desfile del 11 de noviembre participaban en nuestro bando, comparsas de Antioquia, Caldas, Tolima… era una gran integración”.

Fue tal la popularidad de este bando en el marco de las festividades novembrinas, que para muchos era uno de los imperdibles.

"El Bandito de las Gaviotas era una gran celebración. Recuerdo que con amigos armábamos parche para venir a disfrutar. En el desfile participaban grandes disfraces como el Pibe Valderrama, Celia Cruz, y entre maicenas y buscapiés, todo era diversión", añora Luisa Gómez, residente del barrio.

El 2008 el clamor de la comunidad se hizo sentir, tras la "ola de vandalismo" y rencillas que poco a poco convirtieron esta celebración en una batalla campal.

"De un momento a otro la celebración que se hacia en el barrio fue desplazada por integrantes de otros barrios que se fueron apoderando de este bandito. Los vecinos ya no sentían que era un evento propio, se sentían desplazados. Comenzaron las riñas, los actos vandálicos y la inseguridad aumento de manera considerable", se lamenta Hernández.

En Las Gaviotas no quieren volver a ese tiempo. Para Milton Hernández, la comunidad busca "blindarse de la inseguridad y del caos de aquella época".

CASETAS BAILABLES

Qué importa el calor, lo que importa es verse a la moda. Por eso la gabardina y el pantalón terlenka conformaban los atuendos para irse a las casetas bailables. Aquellos recintos, que se disponían en algunos lugares del centro como el Teatro Padilla, (hoy Centro Comercial Getsemaní) eran los espacios para disfrutar las fiestas novembrinas diez años atrás.

La Caseta Matecaña, que se realizaba en el parque de La Marina, era de las más populares y reunió por muchos años a cartageneros de todos los estratos. “En todos los barrios hacían unas casetas pequeñas. En el barrio de cada candidata se hacían las casetas y no pasaba nada, era todo muy tranquilo”, recuerda Cesar Fuentes.

El Reloj Público y la Plaza de la Aduana se adornaban con comparsas, máscaras, disfraces y la compañía de las reinas populares.

“El epicentro de las fiestas eran el reloj público y la Plaza de la Aduana. Las fiestas con los capuchones, las mascaras, los suéter amansaloco que vendían en la calle Larga y con estos atuendos te gozabas las fiestas novembrinas”, cuenta Julio Romero.

La programación de las Fiestas de Independencia 2016 no incluyen estos eventos. A pesar de eso, los cartageneros celebran de otras formas los 205 años del grito de libertad contra el yugo español. Pueden seguir cambiando, pero siempre habrá una razón para festejar.

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Comentarios

VERDADES A MEDIAS

En parte es verdad lo del vandalismo, pero lo de este año es otra cosa, sin reinado nacional los pupis se sienten que no hacen parte de la plebe y por eso no se juntan de pueblo, quizas algunos desclasados se van a los barrios donde nacieron a compartir con su "familia" y luego retornan donde los tratan de igualados, esa es la realidad de la cartagena negrera, la de las dos Cartagena.

REVOCATORIA

REVOCATORIA A BARRIGA DE TRAPO, Y QUE LE DEN UNA BECA PARA ESTUDIAR FILOSOFIA, A VER SI APRENDE ALGO.

Año nuevo, alcalde nuevo

La alcaldía dijo: PROGRAMESE PARA LAS FIESTAS, pero lo que debemos entender es: PREPARESE PARA LOS ATRACOS Y ASESINATOS, porque eso es lo que se viene. Con este alcalde prepárese para lo peor, porque a el solo le interesan las estatuas y las balleneras. Los atracos, los muertos y heridos le importan un carajo. Menos si es estudiante. Necesitamos otro alcalde. REVOCATORIA YA. LA REVOCATORIA VA