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Jueves 20 de junio de 2013 Ediciones anteriores |
1 hora 51 mins
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Rubén Bustos anotó desde el punto penal el primer gol en la victoria de América sobre Alianza Petrolera.
COLPRENSA
Pese a la victoria 2-0, el equipo caleño sigue sin despegar en su fútbol.
Otra noche de sufrimiento, con características muy parecidas a lo que han sido sus salidas en el Torneo Postobón. América le ganó a otro de los coleros del campeonato de ascenso, Alianza Petrolera —al que le expulsaron dos jugadores—, y subió al tercer puesto del certamen, aunque su fútbol sigue en deuda.
Por ello, a pesar de conseguir tres puntos que son vitales para acercarse al líder, Rionegro, el público despidió a los jugadores rojos con silbidos. Y no era para menos, Petrolera llegó a Cali en una vieja buseta desde Barrancabermeja, después de 17 horas de viaje, y por poco se lleva un botín inimaginado del Pascual Guerrero.
A quienes pregonan que en el torneo de la Primera B se corre mucho más, anoche se les dio la razón, porque escarlatas y amarillos lo hicieron durante 94 minutos sin mostrar un cerebro que ordenara las ideas. El primer tiempo fue tan enredado y confuso, que realmente no se vio mayor diferencia entre unos y otros, ni siquiera con expulsión de Camilo García en el visitante, por falta a Steven Mendoza.
El árbitro metense Ervin Otero decretó una pena máxima por una sujeción que no existió de Camilo Palacio sobre Mendoza después de que el volante palmirano le hiciera un ‘sombrerito’ en el área. Rubén Bustos cobró abajo al palo derecho y puso arriba a su equipo, a los 33 minutos.
Sin embargo, volvió la feria del desperdicio a la que se ha acostumbrado el conjunto que orienta Eduardo Lara en esta primera fase. Mendoza, Arango, Rivera, Lalinde... todos fallaron sus remates.
A los 67 minutos se produjo la segunda roja para Petrolera, el central David Valencia derribó al escurridizo Mendoza actuando como último hombre y Otero le sacó el cartón rojo. Cuando se pensaba que América iba a aprovechar la superioridad numérica, sólo pudo convertir el segundo, con Nicolás Schenone a los 91.