A Diana Quintero no le gustaba el fútbol. Sin embargo, fue víctima de las desadaptados barras bravas que salieron de El Campín tras el clásico capitalino entre Millonarios y Santa Fe.
Entre ellos está la persona que le provocó la caída a la joven de 25 años cuando ella regresaba a su casa ubicada en el barrio La Victoria.
Graduada como abogada de la Universidad Católica de Colombia, Diana recién ingresó a trabajar en Colpensiones. El sábado del accidente ella tuvo turno y antes de irse a su vivienda, llamó a su mamá, Flor Coba, para decirle que estaba con unos amigos.
Del último del que se despidió fue de Reinel, uno de los más allegados a Diana. Eso pasó, dice doña Flor, sobre las 8:00 p.m. Luego la abogada abordó un bus adscrito a la empresa Ucolbus con destino al mencionado barrio. Pasaron apenas cuatro minutos y vino el accidente.
En extrañas circunstancias Diana cayó contra el pavimento en el momento en el que el automotor pasaba por la carrera 13 con calle 54. En el vehículo de servicio público iban hinchas de Millonarios, de acuerdo con el relato del mismo conductor. Al parecer, seguidores de Santa Fe notaron el bus y se fueron a atacar a los de su equipo rival.
UNA PILA
No sólo era abogada. El próximo lunes, Diana recibiría el título de especialista en Derecho Ambiental de la Universidad Externado. Era muy juiciosa, dice Nelson Quintero, su padre, quien agregó que su hija mayor era tan aplicada que ya planeaba hacer otra especialización.
Pero esos sueños se interrumpieron 17 horas después del accidente. “A mi niña la llevaron hasta la Clínica Marly con varias lesiones, entre ellas, un trauma craneoencefálico severo. A la 1:20 p.m. del domingo, el neurocirujano nos dijo que Dianita tenía muerte cerebral”, dijo doña Flor.
Ahora, al duelo de la familia Quintero Coba se suma la incertidumbre de saber quién fue el que le provocó la muerte a la joven promesa del Derecho. Sólo buscan respuestas ante el silencio de las autoridades, ya que ese día no detuvieron a nadie. Y de seguro el que ocasionó este drama volverá este sábado al estadio. Porque otra vez hay clásico. Otra vez fútbol, el deporte que no le gustaba a Diana, pero del que fue una víctima fortuita. Paz en su tumba.
UNA GRAN ESTUDIANTE
Diana Quintero, de 25 años, siempre fue una alumna destacada. En primaria siempre estuvo becada. Al igual que en el bachillerato, el cual cursó en el colegio Lorenzo de Alcantuz. En la Universidad Católica nunca reprobó una materia y se destacó por su liderazgo.
PURA CARRETA
En enero de 2012, el entonces ministro del Interior, Germán Vargas, anunció con bombos y platillos la llamada Ley del deporte que buscaba castigar a los barras bravas. “Hay que identificar a los líderes negativos y ponerlos ante las autoridades”, dijo antes de un clásico capitalino.
