Hasta Pitágoras, el gran maestro griego de las matemáticas y de las teorías de las probabilidades, se retorció en su tumba con el 5-0 que el Independiente Medellín le propinó al Real Cartagena, equipo que prácticamente solo juega por cumplir calendario y tiene como destino vivir el calvario de la Primera B.
A 8 partidos de concluir la primera fase de la Liga Postobón II, con 24 puntos en disputa, se podría decir que matemáticamente sí hay chance de salvar la categoría, pero la gran realidad es que deportivamente, por todo lo que ha mostrado, el Real está liquidado y muy cerca de asistir a su propio funeral.
Real tiene la defensa más vapuleada, con 22 goles en contra, y el peor ataque del torneo, con solo seis anotaciones, razones suficientes para pensar que deportivamente no es mucho lo que se puede hacer.
Una victoria y nueve derrotas en diez salidas dejan claro que estamos al frente de la campaña más mediocre y miserable en toda la historia del Real. Decepcionante, deplorable, desagradable, denigrante, más bajo no se puede.
Sería de locos pensar en que se le dará vuelta a esta situación. ¿Cómo hacerlo?, de qué manera?.
Si Pitágoras volviera a nacer y antes de hacer el cálculo de las probabilidades viera jugar al Real sencillamente terminaría tirando la toalla, pues no se atrevería a referirse a las posibilidades de vida de un plantel al que no se le ve la más mínima reacción.
En el Real no pasó lo del Pasto, que con un equipo de jugadores sin nombres y de poco recorrido logró convertirse en el subcampeón de Colombia. Sí. Con trabajo, dedicación y esfuerzo los pastusos lo hicieron.
Poco que rescatar
Por lo visto y según el rendimiento de los jugadores, los directivos y el cuerpo técnico del Real hicieron las peores contrataciones, eligieron a lo más malito que había en el ambiente. No hay otra respuesta para esta debacle.
Y mientras todas las críticas en las redes sociales y distintos medios de comunicación siguen apuntando hacia el presidente de la institución, Rodrigo Rendón, cabeza visible de los directivos, Cartagena parece resignarse al que sería el cuarto descenso ( ya se fue a la B en los años 1992, 2002 y 2007).
Comentarios como “se seleccionaron a los peores jugadores”, “ahora contamos con más patrocinadores y menos equipo”, “desde que se trajo a Basílico se sabía que esto iba a suceder” y “pensar que la B ahora está más dura” son algunos de los que más se escuchan en los diferentes rincones de Cartagena.
Todo está en contra, nada a favor, pero si ellos, los jugadores, quieren cambiar el rumbo y ser los grandes héroes: ahí hay 24 puntos, gánenselos. ¿Misión difícil cierto?, casi imposible.
A siete puntos aún del Cúcuta y a 13 ya de Patriotas (los de Tunja ya no se alcanzan a divisar en el panorama), el equipo cartagenero es el amo absoluto de la última casilla del descenso.
Mañana, Real recibe a las 3:15 de la tarde, en el Jaime Morón, a puerta cerrada, la visita de Deportes Quindío. ¿Será esta la décima derrota del equipo ‘auriverde’?. (Lea más sobre Real Cartagena).
“Aceptamos nuestro error”: Rebelión Auriverde
Mediante un comunicado la barra Rebelión Auriverde Norte, protagonista de los disturbios en el partido entre Real Cartagena y Junior, jugado el domingo anterior en el estadio Jaime Morón León, pidió disculpas a la ciudadanía por los actos de vandalismos presentados al final de este partido.
“Aceptamos que cometimos un error y rechazamos las conductas de algunos miembros de la barra que participaron en los actos”, señaló Jhonatan Mutis, vocero de esta hinchada.
Asimismo, el líder enfatizó en que algunos de los jóvenes que causaron destrozos no pertenecían a la Rebelión Auriverde. Lo anterior según Mutis, se dio por el poco control que existió en la asignación de la boletería.
La barra a su vez aprovechó para invitar al Distrito a continuar con los programas que venían desarrollando con los integrantes de la misma. También hizo un llamado a los cartageneros para que pongan los ojos en algunos trabajos sociales que sus integrantes vienen realizando desde años anteriores.
El Ider, entidad que administra el Jaime Morón León, reportó 166 sillas averiadas, 7 mallas afectadas y 5 ventanas y puertas de aluminio dañadas. Los daños, que se presentaron solamente en la tribuna de sol sur, ascienden a 39 millones de pesos.
