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Miércoles 19 de junio de 2013 Ediciones anteriores |
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Los hechos de los últimos días con respecto a los eventos musicales masivos dan asco. No se necesita la nigromancia para saber que unos conciertos y chiringuitos con patente de corso para perturbar la tranquilidad de la comunidad tienen que contar con la complicidad de más de una autoridad.
La polémica causada por la publicidad política que afea a la ciudad en cada contienda electoral se recrudeció en Cartagena con motivo de la elección atípica de Alcalde que se realizará el 14 de julio próximo.
Cartagena tiende a hacer sus obras de beneficio público a los trompicones. Pocas fluyen correctamente entre nosotros, ni siquiera las que son de primera necesidad, como el suministro suficiente de agua potable. Hace ya muchos meses, incluso años, Acuacar le viene sonando las alarmas al Distrito por su incapacidad para atender el crecimiento de los barrios y la expansión industrial. Y los constructores y empresarios que querrían localizar aquí sus empresas también avisan frecuentemente de que no hay agua para crecer.
La dinámica gubernamental de una ciudad, sobre todo en tiempos de competencia a escala mundial, exige una gestión más eficaz e integrada de los recursos disponibles y, naturalmente, una dosis de honestidad, ética e imaginación cuando esos recursos son reducidos.
Ayer publicamos en El Universal la noticia de la muerte de 3.700 hectáreas de aguacate en Montes de María, además de que hay otras 800 hectáreas amenazadas.
El sábado en la madrugada un conductor que andaba muy rápido y embriagado atropelló y mató a tres transeúntes en el Corredor de Carga, frente a la báscula donde son pesados los camiones. La escena era macabra, pues los tres cadáveres estaban tirados sobre la vía a varios metros el uno del otro en medio de charcos de sangre.
Los lectores que comentan el editorial de ayer sobre la imprudencia criminal de manejar en estado de embriaguez, están de acuerdo en que el accidente en el que murieron tres peatones es una expresión más de la cultura local, en la que muchos ciudadanos creen que pueden hacer lo que les da la gana, incluso pasarse por la faja normas y prohibiciones.
La escena de muerte y dolor de ayer en la madrugada en la Transversal 57, sector de la Báscula, donde tres hombres murieron atropellados por una camioneta, conmueve y preocupa a toda la ciudadanía porque se suma a la cadena de accidentes de tránsito ocurridos este año en Cartagena, con saldo alto de víctimas.
Hoy se celebra en Colombia el día del campesino, personaje indispensable para el país y a la vez, subestimado y maltratado.