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Editorial

El Emisario, ¿hoy sí submarino?

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¿Por qué una demora tan exagerada? Según dicha compañía, el convoy, de 4.320 metros de largo, es decir, la “bobadita” de 4 kilómetros y 320 metros de longitud, sin duda el más extenso que se haya conocido en la historia del país, al virar hacia el Norte por fuera del bajo Salmedina, se encontró –increíblemente- con una corriente en contra ¡de 28 nudos! Una corriente de 3 nudos ya es bastante fuerte, así que a menos que sea un error de información, y que fuera una más probable de 2,8 nudos, ¡sería un fenómeno mundial!
Después de ver el despliegue tecnológico el martes pasado en Bocachica, de la compañía EDT Marine Construction -encargada de armar, llevar y hundir el Emisario en Punta Canoas-, es difícil creer que la velocidad de la corriente, un factor fundamental para cualquier navegación, y más para una con las dificultades de ésta, pudiera sorprender a estos ases de la tecnología y la planificación.
Al ver la incongruencia de la información, El Universal indagó ayer acerca de lo que podría estar pasando, y encontró que el mundillo marino local ardía con diversas especulaciones: que el remolcador principal había sido inferior a la tarea, y se encontraba en dificultades para mover la tubería con la facilidad requerida; que se le había apagado una máquina muy temprano en la operación; y por último, a las 7.50 de anoche, corrió el rumor de que remolcador y Emisario Submarino estaban a merced del mar porque no podían avanzar contra él. Es decir, no a la deriva, pero casi.
Ciertos o no los rumores, El Universal confirmó anoche que Dimar autorizó el zarpe de emergencia de otro remolcador que saldría de Cartagena a las 10 de la noche –el Seatrout- para ir al lugar a toda prisa y ocuparse del remolque y aseguramiento del Emisario en proximidad a Punta Canoas durante el resto de la noche, y para ejecutar la maniobra del hundimiento, que comenzaría hoy, si todo sale bien. Es decir, es obvio que el Emisario estaba en dificultades buena parte de ayer y de anoche.
Al cierre de esta edición, el remolcador Seatrout estaba programado para zarpar. Esperamos que todo haya transcurrido de la mejor manera durante la noche para tripulaciones, embarcaciones y Emisario, y que la intervención y autorización del Almirante Peña, jefe máximo de Dimar, en el sentido de enviar el remolcador adicional, haya valido la pena.
También esperamos que termine bien una saga como la del Emisario Submarino, indispensable para la calidad de vida de los cartageneros, especialmente los que ya no recibirán los olores fétidos de las aguas servidas en la Ciénaga la Virgen.
Si todo resulta como debería, hoy comenzaría a ser submarino el Emisario que llegó de Noruega flotando en siete pedazos, que fue ensamblado en Bahía Honda, en la bahía de Cartagena, y que anoche durmió algunas millas afuera de Punta Canoas, donde debería descansar en paz.


 

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