comscore
Editorial

El lote de la manzana 154, en Manga

Compartir

Un grupo de inversionistas de Bogotá compraron un lote al Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las zonas no Interconectadas (IPSE) en la manzana 154, donde funcionaba la antigua Planta Eléctrica de Manga, que antes le daba energía eléctrica a la ciudad.
Por error del entonces municipio de Cartagena, el lote pasó de la antigua Electrificadora de Bolívar al Instituto Colombiano de Energía Eléctrica (ICEL), y de este al IPSE- según el abogado Eduardo del Río Puello- sin tener folio de matrícula ni linderos establecidos.
El lote, hoy ocupado por Electricaribe (quien desde antes de la venta anunció que no lo desocuparía), colinda con terrenos del Fuerte del Pastelillo, manejado por el Club de Pesca de Cartagena, y por el otro extremo, con la “oreja” que pasa bajo el Puente Román.
La compra del lote tiene que presumirse de buena fe, y si no tenía una titulación adecuada, no era la responsabilidad del comprador, aunque debió escudriñar mejor los títulos, sobre todo para una compra de esa magnitud e importancia.
Sin embargo, la actitud posterior del representante de los inversionistas no fue la mejor, ya que cuestionó la concesión del Club de Pesca sobre el Pastelillo y sobre el espejo de agua, y según fuentes de esa entidad, pretendían hacerse precisamente a una orilla de su dársena, reclamándola como si fuera parte del lote. Su actitud no fue exactamente amistosa, ni prudente para inversionistas de afuera que quieran asentarse en Cartagena.
También extraña que al comprar el terreno, que en el POT está establecido como área para edificaciones con un máximo de dos pisos y un altillo -que en Cartagena tiene la cualidad mágica de convertirse en un tercer piso, sin sugerir que ese sería el caso de estos compradores-, ¡han entregado un proyecto ante Planeación con 8 pisos en un área contigua a un baluarte y al cordón amurallado de Getsemaní!
Por abusos urbanísticos menores, Cartagena ha estado en peligro de perder su condición de Patrimonio Histórico de la Humanidad. Sería entonces muy extraño que el POT fuera modificado para permitir semejante exabrupto, que no puede caberle en la cabeza a quien tenga en mente el mejor interés de la ciudad, como es preservar su armonía monumental y mantener su condición de Patrimonio Histórico.
El abogado Eduardo del Río Puello interpuso una Acción Popular a petición de la comunidad para que el lote vuelva a manos del Distrito, y éste también tomó las acciones legales para recuperarlo. Por su parte, los habitantes de Manga, representados por Asomanga, aspiran a que el lote sea dedicado a un parque para ese y de los demás barrios aledaños y de Cartagena.
Ahora que la Universidad de Cartagena planea arreglar el Parque de Manga (que también aspira recuperar Asomanga), sería consecuente que el lote en cuestión estuviese integrado a estas áreas verdes, para establecer un circuito recreacional y peatonal de buena calidad.
No se puede pretender que los compradores de buena fe del lote resulten perjudicados si perdieran una propiedad que según Eduardo del Río, nunca han tenido por no tener una matrícula válida, y el sentido común indicaría que quienes se lo vendieron deberían devolverle el dinero y reconocerles los perjuicios.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News