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Editorial

Los pendientes de Cartagena

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En El Universal venimos insistiendo en que la comunidad identifique las necesidades principales de Cartagena y se dedique a trabajar por satisfacerlas. El esfuerzo requerido es mucho más grande que el sector político y privado, juntos, y toda la ciudadanía debe involucrarse. Es hora de pasar a la acción.
Cartagena necesita empleo formal, pero es imposible crearlo y mantenerlo por decreto. Solo resultará de una economía pujante que tampoco se da sola, sino mediante la inversión, que no aparece sin la competitividad.
Hicimos una lista de pendientes sin creerla exhaustiva, pero sí clave para el despegue de la ciudad. No incluimos la salud pública porque merece capítulo aparte.
No puede haber crecimiento, ni siquiera vegetativo, sin agua potable. El acueducto tiene que multiplicarse para que la ciudad crezca hacia arriba o hacia los lados, según convenga en cada lugar.
La movilidad es clave para la calidad de vida local y la competitividad. Transcaribe es uno de los pendientes más urgentes. Se atrasó por todo y de prueba está el Tramo 5, con el espacio público de Bazurto sin señas de recuperación inmediata, a pesar de que sus ocupantes están dispuestos a irse.
Bazurto es una de las víctimas, aunque no la única, de la falta de drenajes pluviales, de los que se ocupa -¡afortunadamente!- la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos para que sea más fácil realizar el proyecto.
La carrera 5ª de Manga también es importante, aunque en parte solo serviría para trasladar el tráfico más rápidamente a los embudos de los puentes Román y Las Palmas, si no se hace un túnel bajo la bahía entre Manga y Bocagrande para quitarle tráfico al Centro.
El Corredor de Carga se quedó pequeño desde que nació y es indispensable ampliarlo y sacar de sus veras los patios de camiones, contenedores y mulas que obstaculizan la vía –y la llenan de barro- de manera descarada e impune.
La movilidad desde Gambote promete mejorar con el nuevo puente y las dobles calzadas de la variante y de la Troncal de Occidente, pero la entrada desde Barranquilla es un caos que crece.
El túnel de Crespo estará listo pero contribuirá poco a la fluidez del tránsito mientras no se haga el viaducto sobre la ciénaga de la Virgen para empatar las dobles calzadas hasta Marahuaco, incluyendo una nueva e indispensable desde Crespo hasta el espolón Iribarren, paralela al Paseo del Pescador y a la carrera Primera de Bocagrande, para desembotellar el sector turístico.
Y por supuesto, están las obras del Canal del Dique para salvar la bahía y los parques coralinos del sedimento del Magdalena, y el nuevo canal de Varadero para que entren los súper barcos que ya se impusieron en el mundo. Tierrabomba también es importante por muchas razones.
Estas necesidades y otras deberían estar en la agenda diaria de todos los dirigentes de Cartagena, pero la mayoría parece vivir en otra parte, o quizá espera que otra gente nos arregle los problemas. Mientras más pronto nos demos cuenta de que la ciudad le incumbe a su propia dirigencia, pública y privada, más rápido saldremos del caos.

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