La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) divulgó ayer su informe anual con cifras realmente aterradoras: el 2011 ha sido un año récord en materia del desplazamiento forzado, pues se registró el mayor número de personas obligadas por la violencia a huir de los sitios donde vivían.
Según ACNUR, 4,3 millones de personas tuvieron que desplazarse forzosamente, y 800 mil de ellas lo hicieron hacia otros países, con lo cual se convirtieron en refugiadas.
António Guterres, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, llamó a esta tragedia “un sufrimiento a escala épica”, pues nunca tantas personas se habían visto envueltas en situaciones de conflicto, obligándolos a huir dejando todo atrás, lo cual fue especialmente catastrófico en países como Costa de Marfil, Sudán y Somalia.
La suma de los desplazamientos anuales dentro y fuera de los países ha resultado en la escandalosa cifra de 42,5 millones, de los cuales 15,2 millones son refugiados, 26,4 millones son desplazados internos y 895 mil están esperando que les resuelva su petición de asilo.
Y aunque el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados dice que el sistema internacional de protección para estas personas se ha mantenido firme en su mayor parte, y ha logrado que regresen a sus hogares unas 3,2 millones de personas, lo cierto es que tal firmeza no ha sido suficiente para remediar, sino parcialmente, una tragedia de semejantes proporciones.
Y este es especialmente grave, porque en los últimos años se han visto tendencias preocupantes, entre ellas el aumento del número de desplazados, y la permanencia en esta condición por mucho tiempo, con muy baja calidad de vida
En informes de esta clase, siempre se habla de países asiáticos o africanos como los mayores productores de refugiados, el caso de Colombia es especialmente dramático, porque el año pasado hubo más de 3,5 millones de desplazados internos, la mayoría de los cuales sobrevive en precarias condiciones en cinturones urbanos de miseria.
Para los países industrializados también el desplazamiento es un problema, especialmente para algunos como Alemania que ha sido tradicionalmente el que mayor número de refugiados acoge.
A pesar de todos los esfuerzos para mitigar la tragedia de los desplazados, ACNUR es incapaz de atender todos los aspectos relativos a su sufrimiento, pues ya no es suficiente la atención humanitaria, y es necesario encontrar la forma de que esta enorme cantidad de personas puedan rehacer su vida en condiciones dignas.
Esta necesidad de mayores esfuerzos queda en evidencia si tenemos en cuenta que de los 42,5 millones de personas en situación de desplazamiento forzado a finales de 2011, sólo 25,9 millones alcanzan a ser atendidos por ACNUR, con el agravante que muchos millones ni siquiera están registrados en las estadísticas.