Su nombre alude a un condado alemán y a un principado francés, pero desde Guillermo el Taciturno, en el siglo XVI, los Orange-Nassau están íntimamente vinculados a la historia de Holanda, una república que transformaron en monarquía y sobre la que reinan.
La reina Beatriz, en el trono desde hace 33 años, abdicará el 30 de abril, en favor de su hijo mayor, el príncipe Guillermo-Alejandro.
El nacimiento del reino fue una consecuencia paradójica e indirecta de Revolución francesa, debido a que surge cuando el Congreso de Viena, en 1815, reorganiza Europa sobre las ruinas del Imperio napoleónico.
Guillermo I, que volvía del exilio inglés al que lo empujó Napoleón, fue su primer soberano y gobernó un territorio que incluye la presente Holanda, los Países Bajos austríacos (actual Bélgica, desde 1830) y el Gran Ducado de Luxemburgo (independiente desde 1890).
Guillermo I venía de una larga tradición familiar vinculada a la gestión del Estado, que se remonta a Guillermo el Taciturno (1533-1584) y al conflicto entre éste, abierto al protestantismo, y el rey Felipe II de España, que quería imponer por la fuerza el catolicismo.
La relación que se tejió entre los Orange y Holanda a veces se distendió pero nunca se rompió. Cada generación de Orange-Nassau dará al país sus propios Stadhouders, todopoderosos gobernadores de las provincias-estado que en ese entonces conformaban la República.
Después de los reinados de Guillermo II (1792-1849) y de Guillermo III (1817-1890), las mujeres tomaron la antorcha. La reina Emma, la esposa de Guillermo III, se convirtió en regente hasta la mayoría de Guillermina (1880-1962).
La soberana, que se había casado con un príncipe alemán, Enrique de Mecklemburgo, se ganó el respeto al animar, desde Londres, la lucha contra invasores nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
Juliana (1909-2004), que le sucedió en 1947, sorprendía con su sencillez. Se hacía llamar “Madame” (en francés) y a veces se la veía ir de compras en bicicleta.
De su matrimonio con el príncipe Bernardo de Lippe-Biesterfeld, otro príncipe alemán, nacieron Beatriz (1938), Irene (1939), Margarita (1942) y Cristina (1947).
Beatriz, la mayor, se casó con el diplomático alemán Claus von Amsberg, en 1966, y ascendió al trono en 1980, a los 42 años. En contraste con la cercanía con la gente que le gustaba a su madre, ella sacó lustre a la monarquía y se hizo llamar “Su Majestad”.
Beatriz tuvo tres hijos: los príncipes Guillermo-Alejandro (1967), Juan Friso (1968) y Constantino (1969). El príncipe heredero se casó en 2002 con la argentina Máxima Zorreguieta, con quien tiene tres hijas.
El príncipe Juan Friso está en coma desde que sufrió un accidente de esquí, en febrero de 2012, en los Alpes austríacos.
