Getsemaní defiende sus raíces: polémica por decreto que prohíbe ingesta de licor

11 de febrero de 2016 09:00 AM

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A once días de haber comenzado a regir el decreto 0185 que prohíbe por tres meses el consumo de licor en la Plaza de La Trinidad, en pleno corazón del histórico barrio de Getsemaní, la situación se ha bifurcado entre los habitantes que defienden la medida y los comerciantes de la zona que aseguran que ésta les ha perjudicado las ventas. 

Los argumentos de los residentes son claros: están en contra del turista “depredador” que los ha desplazado de su propio entorno y solicitan el acompañamiento de las autoridades para recuperar el espacio de recreación colectiva que les brindaba la plaza. Para lograrlo han demostrado estar dispuestos a abordar todas las instancias. 

Luego del asesinato ocurrido en la madrugada del 22 de enero, producto de una pelea callejera entre dos vendedores ambulantes, que supuestamente se enfrentaron por la venta de unas cervezas, la comunidad se organizó y marchó por las calles del barrio exigiendo una reacción inmediata del Distrito para retomar el control de La Trinidad. (Lea aquí: Por una deuda, asesinan a vendedor ambulante en la Plaza de la Trinidad)

“La Plaza venía siendo invadida por un tipo de turista indeseable, drogadicto y borracho, al punto que la convirtieron en un área de tolerancia; algo inconcebible en un barrio emblemático de la ciudad y habitado por familias que, como es natural, quieren un ambiente ejemplar para sus hijos”, comenta Rafael Enrique Torres, getsemanicense, raizal, nacido allí hace 47 años.

LAS DIVERGENCIAS POR EL DECRETO

El clamor de los marchantes fue tenido en cuenta por el alcalde Manuel Vicente Duque, quien tras reunirse con ellos, firmó el decreto provisional para mejorar la convivencia entre los habitantes de Getsemaní y los turistas nacionales y extranjeros que llegan a visitar la plaza. (Vea aquí: Video: Getsemaní exige a las autoridades retomar la Plaza de la Trinidad)

Los líderes de los vecinos de Getsemaní expresan que la medida ha sido efectiva para recuperar la tranquilidad en el sitio, sin embargo en los alrededores de la plaza se observan los carteles que los comerciantes han pegado en las paredes para manifestar su inconformidad con la prohibición, aduciendo que las ventas en sus negocios han disminuido.

“Sr: Alcalde Manolo Duque, la gente decente tiene derecho a sentarse en nuestras aceras”, “Esto es matoneo con los comerciantes”, se lee en algunos de los carteles. (Lea aquí: Prohíben consumo de alcohol por tres meses en la Plaza de La Trinidad)

Uno de los comerciantes, que respalda la puesta de los mensajes, contra el decreto, comenta, de forma anónima, que las autoridades están mal enfocadas en la medida. Infiere que el problema no está en que algunos restaurantes sitúen mesas y sillas en los andenes, sino en el microtráfico de estupefacientes que se maneja alrededor de la Plaza de La Trinidad, de forma clandestina.

“Esto es un secreto a voces. La misma Policía sabe dónde están las 'ollas' de droga porque han existido en los mismos sitios por años. ¿Por qué no allanan esos lugares? Ese decreto, además es inconstitucional ya que en Colombia no existe ninguna ley que prohíba el consumo de licor en lugares públicos, al menos que este se dé a 50 metros de un centro educativo o de un parque infantil y ese no es el caso de La Plaza de La Trinidad. Ese decreto se va impugnar”, aseveró el comerciante, quién además expresó ser abogado.

Las autoridades tienen otros planes alternos. Cumplidos los 90 días del decreto se evaluará la situación y de ser meritorio la medida podría extenderse. La idea, asegura, el secretario de Interior Distrital, Fernando Niño, es no ser coercitivo. Por eso se le ha encargado al Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC) y al Instituto de Recreación y Deporte (IDER) realizar en la plaza eventos culturales y deportivos que propicien una agenda lúdica y de interés comunitario de jueves a domingo. “Esto nos garantizará un uso adecuado de la plaza”, explica el funcionario público.

LOS VALORES DE GETSEMANÍ

Getsemaní es un barrio de valor incalculable en la briosa historia que Cartagena protagonizó en la Independencia de Colombia. “Hace 204 años, desde aquí, los nativos organizados por el cubano Pedro Romero, como lanceros, nos tomamos el Palacio de la Proclamación y hablamos por primera vez en Colombia de libertad absoluta. Ese es un valor histórico que nosotros estamos en el deber de defender. Ese es el legado, que los raizales queremos que el turista conozca”, afirma, Florencio Ferrer Montero, vicepresidente de la Asociación de Vecinos de Getsemaní.

Ferrer resalta otras bondades de Getsemaní: “El barrio tiene, además, un valor patrimonial, evidenciado en sus construcciones, estamos rodeados de murallas, que se hicieron con los aportes monetarios de nuestros antepasados, tenemos la única muralla sumergida que existe en Cartagena, contamos con un arsenal; pero además de eso Getsemaní se ha identificado, tradicionalmente, como un barrio que promueve la cultura a través de la danza y la poesía. Aquí vivió Manuel Zapata Olivella, de aquí es el gran poeta Pedro Blas Julio, tenemos bailarines internacionales y deportistas reconocidos, también".

Todas las cualidades mencionadas por Ferrer sumaron para que en 2015, el Centro Histórico de Cartagena obtuviera la certificación de calidad por parte del Incotec, lo que impulsó la revitalización de los espacios públicos del barrio, la valorización de sus casas y robusteció el interés de inversionistas en la construcción de hoteles y restaurantes. Una casa en Getsemaní que en 1998, podía costar $50 millones, hoy día tiene un precio de $1.500 millones.

Según la Corporación de Turismo Cartagena de Indias, en Getsemaní hay 134 prestadores de servicio turístico con registro nacional de turismo, consistentes en agencias, restaurantes y hoteles.

“En todos los destinos se ve el turista llamado 'mochilero' que es una persona que viaja a menor costo. La misma comunidad de Getsemaní y los prestadores de servicio turístico que operan allí ofrecen un producto que es de fácil adquisición para el visitante y es realmente lo que ha potencializado esta zona. Lo que sí toca trabajar es que el producto sea responsable. Los prestadores deben promover entre los turistas la conservación del medio ambiente, el manejo adecuado de residuos y el respeto por la cultura de la comunidad que allí habita y sobre todo fomentar la generación de ingresos a los habitantes para evitar la gentrificación”, advierte María Carolina Cortés, directora de Competitividad de la Corporación de Turismo Cartagena de Indias.

Getsemaní no sólo se pertenece a sus residentes, es un patrimonio de todos los cartageneros y de Colombia entera el cual debe ser protegido aseguran los líderes actuales del barrio que gestan una nueva lucha libertaria, esta vez en defensa de las raíces de la comunidad y de los valores históricos y patrimoniales del lugar.

Vea aquí el video: La otra gesta de Getsemaní.

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